¿Podrá Carles Puigdemont volver a Cataluña durante el mes de octubre?
El Constitucional prevé remitir al Supremo la primera sentencia sobre la malversación de manera “inmediata”
MadridDesde que hace 846 días se aprobó la ley de amnistía en el Congreso de los Diputados, existe un interrogante que condiciona la política catalana y la política española: ¿cuándo volverá Carles Puigdemont en libertad a Cataluña? El regreso del líder de Junts ha estado sobrevolando la legislatura desde el primer día, ha sido una repetida exigencia de los independentistas y se ha convertido en una esperanza del PSOE para retejer alianzas y complicidad con los de Míriam Nogueras en Madrid. Ahora el Tribunal Constitucional ha puesto en marcha la maquinaria para que –definitivamente– sea posible.
Y lo ha hecho 23 meses después de que Jordi Turull acudiera allí para corregir la negativa del Supremo a amnistiar la malversación. Fue el 16 de noviembre de 2024 cuando el secretario general de Junts denunció que Manuel Marchena hacía una interpretación “extravagante, imprevisible y analógica” de la ley para dejarlo tanto a él como a Oriol Junqueras, Dolors Bassa y Raül Romeva fuera del perímetro de la norma del olvido penal para que continuaran inhabilitados hasta 2030 y 2031. ¿Cuál será ahora el calendario?
Después de que la mayoría progresista se haya impuesto, la próxima fecha clave en el calendario será el martes 6 de octubre. Aquel día se votarán dos nuevas ponencias: la de José María Macías, que rehará su propuesta inicial sobre Jordi Turull, y la de Cándido Conde-Pumpido –el presidente del TC, de talante progresista– sobre Dolors Bassa. El paso adelante de Conde-Pumpido es una maniobra que voces autorizadas del Constitucional no habían visto hasta ahora. Se puede hacer, pero no se hace nunca. El motivo de este movimiento no está claro: podría ser que Conde-Pumpido no confíe del todo en la ponencia que ahora tiene que redactar Macías o que quiera impulsar una redacción más contundente para plantar cara al Supremo. La previsión es que primero se vote la ponencia sobre Turull y después la de Bassa. Podría ser que una fuera la vencedora –previsiblemente la relativa a Bassa hecha por Conde-Pumpido– o que se aprueben ambas.
La pelota en el tejado del Supremo
Carles Puigdemont podría volver en dos momentos. La primera vía sería hacerlo después de que Pablo Llarena revocara la orden de detención –de oficio o a instancia de las partes– que está en vigor desde que el 3 de noviembre de 2017 la impuso la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. La segunda opción sería esperarse hasta que la sala del juicio del Procés archivara definitivamente la causa, un paso que tendría que dar la sala penal del Supremo posteriormente y después de dar unos días a las partes para pronunciarse.
De momento, fuentes de Junts consultadas por el ARA quieren ser prudentes y esperarán a tomar una decisión cuando haya resoluciones firmes y papeles sobre la mesa. Justamente este fin de semana, Carles Puigdemont evitó dar detalles en una entrevista al diario británico The Sunday Times. Eso sí, verbalizó el deseo de querer hacer una “inmersión en la realidad” de Cataluña para volver a “respirar, tocar y escuchar” el país. El líder de Junts prevé “dos o tres escenarios” sobre sus primeros pasos en caso de retorno.
El motor del Supremo
¿Qué activará el botón del Supremo? Fuentes del Constitucional relatan al ARA que una sentencia como esta se comunica “inmediatamente” a las partes y al Supremo y que, por tanto, “no se debe esperar” a que el veredicto se publique en el Boletín Oficial del Estado para que tenga efectos vinculantes. De hecho, las sentencias de estas características acostumbran a tardar un mes en aparecer en el BOE. Por ejemplo, la publicación de la sentencia del recurso de amparo de Quim Torra contra su inhabilitación tardó 39 días, la relativa al recurso de Oriol Junqueras contra la decisión de la JEC de retirarle la condición de eurodiputado estuvo 37 días esperando y la del recurso de Jordi Turull contra la sentencia del juicio del Procés se publicó 27 días después.
Desde el entorno de Pablo Llarena anticipan que el juez instructor necesitará leer toda la sentencia para tomar una decisión, pero dejan claro que su voluntad es resolver la cuestión “lo más rápido posible”. Posteriormente, la publicación de la sentencia en el BOE podría interpelar al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y beneficiar de rebote a Josep Maria Jové y Lluís Salvadó, que continúan a la espera de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre su caso.