Elecciones anticipadas

¿Quién está preparado para las elecciones de Sánchez?

El PP y Vox ansían llegar y las izquierdas aspiran a beneficiarse del estallido social por la vivienda

05/10/2026 - 09:41 h.

Barcelona / MadridTodos a las urnas. Pedro Sánchez ha acabado con la rumorología anunciando el punto final a una legislatura que será de choque hasta el último momento. Su gobierno ya hace tiempo que había perdido la mayoría para aprobar proyectos relevantes y la Moncloa resistía esperando un momento idóneo para plantear batalla a las derechas, las grandes favoritas a gobernar a partir de ahora. En el PSOE creen que el momento ha llegado con la crisis de la vivienda y que están preparados para afrontar los comicios con garantías. ¿Cómo llegan los partidos a esta convocatoria?

PSOE: el mejor momento del peor momento

Solo el CIS es optimista en cuanto a las opciones del PSOE de revalidar la presidencia del gobierno español. Pero los socialistas son los únicos que han podido jugar con el calendario. El plan era esperar al menos hasta el debate de los presupuestos generales del Estado, que habrían llenado de medidas sociales como declaración de intenciones. Presumiblemente, el PP, Vox y Junts los habrían tumbado, lo que generaría la excusa necesaria para avanzar los comicios. Pero lo que no entraba en los cálculos de la Moncloa es que se generara un escenario mejor de forma espontánea. El desahucio de Maricarmen Abascal y el posterior estallido de las protestas por el derecho a la vivienda han dado a los socialistas los argumentos necesarios para pensar que ahora sí pueden plantar cara en las urnas. Es el mejor momento del peor momento del partido.

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La corrupción, la crisis migratoria de Ceuta y la debilidad parlamentaria eran lastres que condenaban al PSOE a la mera supervivencia electoral. Con la vivienda en el epicentro, Sánchez intentará movilizar al electorado en una variante del ya tradicional "o la extrema derecha o yo", que exprime desde que llegó a la Moncloa. Quizás no servirá para llegar a la mayoría necesaria para gobernar, pero los gurús socialistas consideran que podría dejar al partido bien preparado para hacer oposición.

Sánchez evidentemente será el candidato, y volverá a tener a Alberto Núñez Feijóo como principal rival. Si las cosas van como en 2023, la destreza de uno y las limitaciones del otro podrían volver a equilibrar la balanza.

La larga espera de Feijóo
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Hace más de un año que Alberto Núñez Feijóo se preparaba para un adelanto electoral. Ante la imprevisibilidad de la legislatura, marcada por la sucesión de investigaciones judiciales alrededor del PSOE y el bloqueo parlamentario, el líder del PP ya convocó en julio del año pasado un congreso estatal extraordinario para renovar la cúpula del partido con el objetivo de que Pedro Sánchez no les pillara con el pie cambiado si movía ficha de forma repentina.

A lo largo del fin de semana, el mensaje de los dirigentes populares ha sido el de reclamar a Sánchez que deje de enredar y convoque de una vez. "Venga, demócrata, atrévete a convocar elecciones", le desafiaba este domingo la diputada Cayetana Álvarez de Toledo. Feijóo ya las pidió el viernes, inmediatamente después del pleno del Congreso. En Génova aseguran que el partido está preparado orgánicamente para la nueva cita electoral y el mismo Feijóo proclamó al día siguiente de las elecciones andaluzas del 18 de mayo, una vez cerrado el ciclo electoral autonómico, que ellos ya daban el pistoletazo de salida a la campaña para llegar a la Moncloa.

Si bien con el lastre de que los resultados en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía no han hecho más que confirmar la dependencia del PP con Vox y con un contexto de movilización de la izquierda en las calles, el PP parte de unas encuestas favorables para su bloque y ansía acabar con la larga espera que ha supuesto para Feijóo esta legislatura en la oposición.

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ERC: Rufián y diez más

Gabriel Rufián lleva meses flirteando con la idea de una gran coalición de izquierdas en el Estado. Una alianza del estilo de las de la Segunda República, donde ERC, con él al frente, liderase la rama catalana. Pero ni la dirección de Esquerra ha comprado esta aventura ni tampoco lo han hecho el resto de socios potenciales. Ahora bien, a pesar de las discrepancias y el malestar que ha generado internamente en el partido, la candidatura de ERC estará formada, como dicen en el mundo del fútbol, por Rufián y diez más.

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Las perspectivas electorales no son malas, después de que las encuestas apunten que ha superado el ciclo electoral a la baja. Ahora bien, los republicanos confiaban en sacar más jugo a los acuerdos con el gobierno español. Ahora decae el nuevo modelo de financiación autonómica –que tampoco parecía que llegara a aprobarse en el Congreso– y la condonación de parte de la deuda del FLA y queda en entredicho el traspaso de Rodalies.

"¿Un indepe? Estamos locos", respondía esta semana el mismo Rufián cuando le preguntaban si él se veía liderando una candidatura de izquierdas estatal. Consolidado en las encuestas como el político mejor valorado en Cataluña y, después de Pedro Sánchez, el más valorado en el Estado por el electorado de izquierdas, Rufián ha consolidado su rol de alma libre en el partido. Ahora bien, Oriol Junqueras ya sabe que tiene una lista de condiciones a cumplir para tenerlo de cabeza de lista, y la primera implica tener más margen para elegir compañeros de candidatura.

Junts: encomendándose al efecto Puigdemont
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Es Pedro Sánchez quien convoca las elecciones, pero probablemente a Junts le será difícil librarse de la acusación de haberlas provocado. O, al menos, de haber dado la excusa al presidente español para convocarlas. Los juntaires decidieron plantarse en la negociación de los dos decretos de vivienda para consolidar su hoja de ruta conservadora, alineada con los pequeños propietarios y no con los inquilinos. Una posición con la que podría convencer a una parte del electorado de derechas en las elecciones generales, teniendo en cuenta que su principal quebradero de cabeza electoral, Aliança Catalana, no competirá en las españolas.

Las encuestas son duras con Junts, tanto cuando se pregunta por las elecciones catalanas como por las generales. Algunas incluso apuntan que los juntaires podrían perder la mitad de sus 7 diputados en la cámara baja. Pero la dirección del partido está unida en la estrategia, que consideran que les podría dar réditos ya a corto plazo. Sea como sea, Junts habría preferido ahorrarse los comicios.

Si no hay sorpresas, Miriam Nogueras será la cabeza de lista. Es una figura que ha ido ganando ascendencia interna y a la que se le valora la claridad en el mensaje. Ahora bien, el futuro inmediato del partido dependerá de un factor imprevisible: ¿habrá efecto Puigdemont? Esta misma semana el Tribunal Constitucional validará los recursos de amparo de los dirigentes del 1-O a quienes todavía no ha amnistiado el Supremo y su retorno podría ser inminente.

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La división del frente unitario de las izquierdas

El principal perjudicado de un adelanto electoral podría ser justamente el socio de Pedro Sánchez en la Moncloa. El espacio a la izquierda del PSOE está en plena reconfiguración, con muchas incógnitas todavía por responder y con unas encuestas que les auguran un importante descenso electoral. En una reunión telemática mantenida este domingo, los ministros y dirigentes de Comunes, Sumar, Más Madrid e IU han fijado el 17 de octubre como el día del pistoletazo de salida de la nueva coalición electoral, que tendrá el nombre de Frente Amplio. "Estamos preparados para cualquier escenario", dicen fuentes de este espacio político.

Ahora bien, el Frente Amplio todavía debe aclarar quién será el cabeza de lista tras el paso al lado de la vicepresidenta segunda del gobierno español, Yolanda Díaz, y si conseguirá aglutinar a otras formaciones. Este lunes mantendrán un encuentro más amplio con otros partidos que forman parte del grupo parlamentario en el Congreso. La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es una de las que se han mostrado dispuestas a dar un paso adelante, si bien se han puesto otros nombres sobre la mesa, como el de los ministros de Sanidad, Mónica García, y Cultura, Ernest Urtasun, o el del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, que ha vuelto a rechazar cualquier opción de asumir este reto.

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¿Y qué pasa con Podemos? Los morados, a los que las encuestas y los resultados autonómicos recientes tampoco acompañan, ya han anunciado que será Irene Montero quien liderará su candidatura. De momento, en solitario, si bien habrían preferido alejar las elecciones en el tiempo para que el gobierno pudiera seguir legislando en vivienda. Precisamente el clima de indignación ciudadana generado a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal podría sacudir las expectativas del Frente Amplio y Podemos, que hasta ahora tenían de los electorados más desmovilizados.

El auge de la extrema derecha

Vox encara las próximas elecciones españolas con una perspectiva de crecimiento, en un contexto internacional de auge de la extrema derecha, y con la previsión de ser una pieza clave en la gobernabilidad del Estado. Los de Santiago Abascal ya han condicionado los ejecutivos autonómicos del PP y aspiran a hacer lo mismo con Feijóo, si bien los mensajes de Vox en los últimos meses han sido de llamada a la prudencia para no dar por acabado a un Sánchez a quien tildan de peligroso e imprevisible.

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El líder de la extrema derecha española ya dio el pistoletazo de salida a la precampaña electoral con Cataluña como punto de partida y la perspectiva de crecer allí significativamente, en pleno boom en las encuestas de Alianza Catalana. Si Junts se puede beneficiar de la ausencia de Alianza en las generales, esta también es la situación de Vox en el Principado.

En las últimas semanas, el partido ha aprovechado la crisis migratoria en Ceuta para imponer su marco antiinmigración, una situación que les beneficia de cara a desplegar su discurso electoral, que escorea a la derecha el del PP, y que está basado en avivar el miedo a lo que consideran una "invasión", a la cual también responsabilizan de la crisis de la vivienda. El eslogan "prioridad nacional" les sirve para todo.