El PSC y Units, el matrimonio más estable de la política catalana
El partido de Ramon Espadaler se activa para marcar perfil propio y ampliar el radio de votantes de la coalición con los socialistas
BarcelonaEl PSC y Units per Avançar son el matrimonio más bien avenido de la política catalana. La alianza entre ambas fuerzas políticas comenzó en 2017, cuando los socialistas empezaron a querer acercarse a los nacionalistas escépticos (o incluso asustados) con la apuesta rupturista del independentismo y que ya habían empezado a añorar CiU. El líder de Units, Ramon Espadaler, encarnaba este perfil: exconsejero del gobierno de Jordi Pujol y de Artur Mas, lanzaba en junio de aquel año lo que entonces definió como una plataforma "catalanista" y democristiana que, en la Cataluña de los meses anteriores al 1-O, apostaba por el diálogo con España con el aval de exmiembros de Unió. El entonces primer secretario del PSC, Miquel Iceta, no dudó en hacerles una oferta para ir juntos a las elecciones. Las bodas se oficiaron en un hotel frente a la sede del PSC en la calle Nicaragua bajo el lema "Alianza por el sentido común y el catalanismo" y fueron la antesala de la apuesta por fichar perfiles de centro que Salvador Illa desplegó cuando aterrizó en la Generalitat. Sin embargo, y casi diez años después de aquel entendimiento, Units no renuncia a asomar la cabeza para evitar ser engullido por la marea socialista, ahora que el PSC gobierna en los cuatro niveles de la administración.
El pacto entre el PSC y Units ha sobrevivido a otras coaliciones forjadas en aquel momento, como En Comú Podem o el primer Junts per Catalunya, integrado por el PDeCAT y la Crida. A pesar de ser el socio pequeño de la coalición, Units ha conseguido colocar a dos de sus primeras espadas en las principales instituciones del país: Espadaler es consejero de Justicia y Albert Batlle es teniente de alcaldía de Seguridad de Jaume Collboni. En el caso del Govern, tiene mucho que ver la estrecha relación que mantienen Illa y Espadaler, ya desde su etapa en la oposición (y en el gobierno alternativo, donde el líder de Units se ocupaba de la carpeta de seguridad).
Por primera vez, Units tiene ahora dos diputados en el Parlament: uno es Espadaler y el otro es Guillem Mateo, que ha ido ganando protagonismo en el grupo y tiene buena prensa entre los miembros del PSC, según las fuentes consultadas. En los acuerdos entre las dos formaciones, Units tiene reconocida la capacidad de desmarcarse (o no votar) de la posición socialista en algunos temas ideológicamente clave para el espacio, en el ámbito de la familia o de la educación. Las pocas ocasiones en que PSC y Units han votado diferente no han causado ningún terremoto en las filas socialistas. Según fuentes del partido, eso acredita que el PSC "puede dialogar y acordar con diferentes sensibilidades". "A escala parlamentaria, no ha dado ningún problema. En el Parlament ha funcionado una mayoría progresista", trasladan a el ARA fuentes socialistas.
Seducir al abstencionista moderado
En Units también valoran positivamente el acuerdo con el PSC, pero no renuncian a marcar perfil propio. Fuentes de la dirección defienden que esto les beneficia tanto a ellos, como partido autónomo, como a los socialistas, porque les permite llegar a los catalanistas "moderados" huérfanos de partido, a los cuales no acaba de seducir ni el Junts de Carles Puigdemont –que acabó absorbiendo a los también exconvergentes de Demòcrates– ni las iniciativas que han intentado abanderar nombres como Roger Montañola o Marta Pascal. El mismo Illa ha intentado aproximarse a este espacio con fichajes como el de Miquel Sàmper como conseller de Empresa y Trabajo, además de cargos que pertenecieron al PDeCAT y que ahora están en el sottogoverno.
Con esta idea, Units comenzó a trabajar en noviembre de 2024 en una nueva estrategia de comunicación que ha culminado en una campaña de "reafirmación" presentada a la militancia esta semana. "Busca ponernos en el mapa y reivindicar que ofrecemos otra manera de hacer política", explican fuentes del partido. El objetivo es pescar votos en la bolsa de abstencionistas moderados que, en medio de la polarización, buscan una opción de centro catalanista, pero sin estridencias. De todos los colores, han escogido uno de los pocos que ningún partido usa en la imagen corporativa: el blanco. "Un color que no grita, pero que lo dice todo –dice el spot–. ¿Y si el voto en blanco no fuera la última opción?". Próximamente, el partido intensificará su presencia en las redes con contenidos más distendidos y de street marketing para darse a conocer de forma más informal.