01/10/2021

El pulso Puigdemont-Llarena

3 min
Carles Puigdemont con Laura Borràs y Victòria Alsina en Cerdeña.

Madrid¿Qué nos anticipa Plinia Azzena, la magistrada que dictó el auto de libertad sin medidas cautelares de Carles Puigdemont, siguiendo la solicitud de la fiscal general de Italia, Gabriella Pintus? Esa resolución es la pista más relevante para adentrarse en lo que puede ocurrir en la audiencia del lunes 4, en la que Puigdemont prestará declaración a partir de las 11:30 horas ante un tribunal de tres magistrados en Sassari, y en la situación procesal posterior.

La defensa del ex president vio en esta resolución un espíritu tan favorable a su cliente que decidió dosificar su respuesta. En lugar de elevar inmediatamente una solicitud de medidas cautelarísimas, por ejemplo, que requieren una decisión de urgencia, donde no intervienen con sus alegaciones las partes –ni el Parlamento Europeo ni el Reino de España– tal como se ofrecía, por así decir, en el auto del Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) del 30 de julio en el caso improbable, sostenía, de que un estado miembro procediera a la detención, decidió disfrutar, por así decir, de la resolución, y abrir un compás de espera. Wait and see.

Reacción de Llarena

El magistrado Pablo Llarena, era obvio, iba a reaccionar. La juez italiana y la fiscal general sostenían, basándose en el auto del TGUE, que la inmunidad de Puigdemont sigue “intacta” en lo que se refiere a su actividad como eurodiputado, esto es, en ir y venir del Parlamento de Estrasburgo. Y también asumía lo que en aquel auto se afirmaba, recogiendo las alegaciones de la abogada del Estado Sonsoles Centeno, en el sentido de que el planteamiento de una cuestión prejudicial planteada por el Tribunal Supremo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por la denegación de la justicia belga a la extradición del ex conseller Lluis Puig suspendía la ejecución de la eurorden. Llarena contestó, como era previsible, al auto de la juez italiana en un oficio librado el jueves 30 de septiembre, que Puigdemont no goza de inmunidad parlamentaria y que ni la orden de arresto ni el procedimiento estaban suspendidos. Y que en todo caso esa información incorporada al auto del TGUE del 30 de julio fue errónea, producto de la posición de la Abogacía del Estado de España.

Ahora, pues, era el momento de pedir las medidas ofrecidas en el auto del 30 de julio. Pero ¿cuatelarísimas o cautelares? Las primeras se resuelven ipso facto, en cuestión de días. Por tanto, de ser concedidas, liquidaban el procedimiento abocándolo al archivo. Las segundas, habida cuenta de que las partes pueden alegar, llevan más tiempo y su materialización será posterior a la resolución del tribunal de Sassari. El TGUE ya ha comunicado a las partes, Parlamento Europeo y Reino de España, que pueden presentar alegaciones hasta el 15 de octubre.

El jueves, por la noche, tras conocer la comunicación de Llarena, la defensa agregó dos parágrafos al escrito ya listo, dedicados a Llarena y al Consejo General del Poder Judicial. Una vez más, ¿por qué las cautelares para ver restituida su inmunidad parlamentaria completa? Porque el procedimiento es una nebulosa, te puede salir por un lado o por otro. La nebulosa está alimentada por la interacción y simbiosis de facto de los dos campos del litigio: la demanda contra el Parlamento ante el TGUE y la cuestión prejudicial ante el TJUE. En realidad, la cuestión prejudicial no debería, estrictamente, afectar a Puigdemont porque estaba referida exclusivamente a la denegación de la extradición del ex conseller Lluís Puig por parte de la justicia belga. Pero ambos campos se mezclaron en el auto del 30 de julio. 

“Un juez que te deja salir del país en medio de una orden europea de detención es un caso único, no se da jamás. Por tanto, la entrega de Puigdemont tiene menos futuro que un caramelo en la puerta de un colegio. Porque las pistas que van dando es que no lo van a entregar, aunque será un tribunal, diferente de la juez de guardia, la que va a decidir”, dijo una fuente judicial consultada por ARA. “Los jueces italianos dirán que Llarena cuestiona el auto del TGUE pero ese auto es una realidad. En una zona tan brumosa, como no lo tenemos claro, lo dejamos en manos del TGUE. Y ancha es Castilla”, añadió.