BarcelonaPedro Sánchez aplica a la política aquella máxima futbolística de Johan Cruyff que decía algo como "Si nosotros tenemos la pelota, ellos no pueden marcar ningún gol". O, con una ligera variante, "si tú tienes la pelota, no hace falta que defiendas, porque solo hay una pelota". Por lo tanto, de lo que se trata es de tener la pelota, es decir, de fijar cuáles son los temas de debate. En este sentido, la regularización extraordinaria de inmigrantes es una medida de impacto, la primera en 20 años, y que va al corazón de los debates que actualmente sacuden el mundo occidental. Imposible ignorarla.
Alguien puede pensar que es una decisión suicida en plena ola reaccionaria, pero en realidad obedece a la filosofía de Sánchez, que ya ha aplicado en otros momentos, como con los indultos o la amnistía. Y es que cuando Sánchez tiene, o cree que tiene, los argumentos para defender una causa contra la derecha, va hasta el final con ella y asume toda la responsabilidad en primera persona. Este comportamiento temerario lo convierte en un adversario temible, porque obliga a los demás a ir a remolque suyo. Y así, mientras el PP querría que hoy estuviéramos pendientes del juicio del caso Ábalos o el posible procesamiento de la mujer de Sánchez, lo que ocupa las portadas es la regularización de inmigrantes. Lo importante siempre es tener la pelota, aunque sea una pelota difícil de controlar y te puedas hacer un autogol.
Jugar al ataque
Pero claro, Sánchez insiste en esta jugada porque antes ya le ha salido bien. ¿Quién se acuerda, hoy, de las manifestaciones contra la amnistía que llenaron Madrid al inicio de la legislatura? ¿Recordáis cómo Feijóo y otros líderes internacionales como Merz han tenido que dar marcha atrás en su apoyo inicial a la operación de Trump en Irán mientras Sánchez fue claro desde el principio? ¿Por qué no habría de ser igual esta vez? ¿Quién dice que dentro de unos años la Unión Europea seguirá el camino abierto por Sánchez en su relación con China?
Es esta autoconfianza y seguridad de estar luchando un combate global contra la reacción lo que explica también la ofensiva del gobierno español contra el juez Peinado. El respeto institucional ha pasado a mejor vida a pesar de los aspavientos de un CGPJ que estuvo cinco años secuestrado por la derecha. Tener la pelota y jugar al ataque, obligar al contrario a recular, a defender. Y confiar en aquella expresión que Manuel Vázquez Montalbán escribió para explicar el éxito del astro holandés y que también se podría aplicar al presidente español: "Nació con una flor en el culo".