Los taxistas ya hablan de Pedro Sánchez en China
El presidente español pone deberes a Xi Jinping: abrir más el régimen e implicarse para parar las guerras
PekínEn el regio auditorio de la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, el presidente del gobierno español ha iniciado la visita oficial al gigante asiático con toda una declaración de intenciones en forma de discurso. Pedro Sánchez ha defendido reforzar el multilateralismo y a la vez reformarlo para tener un Consejo de Seguridad de la ONU más representativo y democrático que dé más poder a los países del sur. Aunque ha reconocido los esfuerzos de China en defensa del derecho internacional, le ha puesto deberes, por ejemplo para que se implique en cesar los conflictos en el Líbano, en Irán, en Gaza, en Cisjordania y también en Ucrania. No se ha olvidado de la economía y ha exigido relaciones más equilibradas, recordando el gran déficit comercial que hay con el gigante asiático: "Necesitamos que China se abra para que Europa no se tenga que cerrar".
Aunque la visita a la universidad no ha despertado la expectación que se desató durante el último viaje de Macron con estudiantes amontonándose para hacerse selfies, en estos momentos Sánchez es muy popular en China. Desde hace un par de meses en las redes sociales se destaca el papel desafiante de Sánchez ante Trump. De hecho, las imágenes del presidente y su mujer paseando el domingo por lugares turísticos como el Palacio de Verano antes de iniciar la agenda oficial se han viralizado. E incluso ha comenzado a ser normal que los taxistas digan su nombre, en lugar del de Messi, cuando explicas que eres de Barcelona.
Este es el cuarto viaje de Pedro Sánchez a China y se produce en un momento de crisis internacional por la guerra en Oriente Medio. El presidente del gobierno español refuerza su perfil internacional mostrando proximidad con Xi Jinping en un momento de tensas relaciones con Donald Trump.
China ha desplegado un protocolo de gala en un viaje etiquetado como "oficial". En el reglado ceremonial chino esta calificación eleva la visita del presidente del gobierno de un viaje de trabajo a uno con rango más parecido al de un jefe de estado. Es por eso que se ha incluido la invitación a la mujer del presidente, Begoña Gómez, y el martes Xi Jinping les ofrecerá un banquete de estado. También por este motivo las banderas españolas ondean junto a las chinas en el aeropuerto y en la plaza de Tiananmén.
El lugar elegido para el primer acto no era casual. Tsinghua es una de las universidades que mejor representan los valores de China. Es una de las más antiguas y a la que acceden los estudiantes mejor preparados del país, un lugar donde la historia y la excelencia se dan la mano.
Ante un auditorio formado por medio millar de estudiantes y profesores, el presidente español ha pronunciado un discurso breve y conciso, pero que ha gustado al público, aunque sin levantar entusiasmo. Ha tenido palabras para defender el papel clave de Europa en la estabilidad mundial recordando que, aunque pueda parecer pequeña, es la segunda economía del mundo y el primer receptor de inversión extranjera directa. Además de tener el segundo ecosistema más innovador del planeta y altos niveles de bienestar.
En su discurso, Sánchez ha hecho un guiño a la historia, que tanto agrada al gigante asiático y ha recordado cómo Matteo Ricci llegó en 1583 a China con un mapa muy detallado del mundo, pero sesgado en su perspectiva: Europa estaba en el centro y China en el margen derecho. Ricci tuvo que entender, ha subrayado Sánchez, que "el mar Mediterráneo era el centro de nuestro mundo, pero no el de otros" y rehizo los mapas usando como eje el Pacífico e incluyéndolo todo el continente euroasiático. El presidente ha advertido de que, aunque han pasado más de 400 años “todavía hay, por desgracia, gente que sigue viendo el mundo como aparecía en aquel primer mapa distorsionado" y ha insistido en que China es una gran potencia que representa la cuarta parte de la población y del PIB global.
España y la República Popular, coinciden en defender el multilateralismo, ante los embates de Donald Trump. Precisamente mientras en Pekín se habla de avanzar hacia un mundo más estable, Donald Trump continúa con sus amenazas a Irán, advirtiendo sobre el riesgo de que China le esté ayudando militarmente.
La agenda del presidente del Gobierno español ha tenido otra parada cultural en la Academia China de Ciencias Sociales (ACCS), donde le han otorgado el título de catedrático honorario. Un reconocimiento que han recibido pocas personalidades extranjeras, pero entre ellas tres premios Nobel: Paul Nurse, David Gross y Samuel C.C.
El acto simboliza el compromiso con los acuerdos de colaboración en temas científicos. Sánchez ha visitado una exposición que recoge una selección de los proyectos en los que se colabora en el campo de la astronomía, satélites, ciencias marinas, agricultura, alimentación y aceleradores de partículas. En el auditorio del centro se ha podido ver un vídeo en el que se destacaban las colaboraciones con proyectos como el Sincrotrón ALBA y convenios con la UAB, la UB y el CSIC.
Pedro Sánchez también se ha desplazado a la empresa tecnológica Xiaomi, donde le han enseñado los nuevos modelos de coches eléctricos. En la sede se ha reunido con el CEO y fundador, Lei Jun, a quien ha trasladado la posición de España como hub europeo de infraestructuras digitales, centros de datos y proyectos de IA.