La gobernabilidad del Estado

Sánchez tantea el envío de tropas a Ucrania con riesgo de enfrentarse a los socios

El presidente español abre el debate con los grupos parlamentarios esta semana sin una mayoría clara para aprobarlo en el Congreso

11/01/2026

MadridPedro Sánchez inicia en 2026 abriendo debates de envergadura. Por un lado, con la propuesta de nueva financiación autonómica, detallada a finales de semana, el gobierno español afronta con las comunidades autónomas uno de los asuntos más complicados de desatascar al Estado, que lleva más de diez años bloqueado y que, para concretarse, deberá desembocar en una difícil votación en el Congreso. También tendrá que someterse a la Cámara baja el otro frente que planteó Sánchez el día de Reyes, desde París, donde participó en la cumbre de países aliados con Ucrania. El jefe del ejecutivo abrió la puerta a enviar tropas españolas en misión de paz, si se logra un alto el fuego con Rusia, pero tampoco tiene una mayoría clara para aprobarlo.

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En la recta final de la legislatura, con una debilidad parlamentaria agravada por la ruptura con Junts, acorralado por casos judiciales y en pleno inicio de un ciclo electoral, Sánchez abrirá una ronda de contactos con los grupos parlamentarios en el Congreso. Sánchez anunció que empezaría este lunes, pero fuentes del gobierno español citadas por Efe informan de que finalmente se retrasará por la dificultad de cuadrar agenda con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con quien tratarán de cerrar una fecha en los próximos días. Según ha concretado la Moncloa, las reuniones serán de grupo mayor a grupo más pequeño y, por tanto, la primera formación convocada es el PP. Ahora bien, con este contexto –los socialistas se llevaron un gran batacazo a Extremadura y en menos de un mes hay elecciones en Aragón–, los populares carecen de incentivos para pactar con el gobierno español. Ya tienen la mirada puesta en la siguiente pantalla, que, dan casi por sentado, será la Feijóo sustituyendo a Sánchez en la Moncloa.

Sin embargo, en un asunto como es el apoyo militar a Ucrania en el marco de un plan conjunto con el resto de aliados occidentales, el PP lo tiene más complicado para menospreciar a Sánchez que con la financiación. Al día siguiente de que el presidente español anunciara la ronda de contactos –de la que Vox está excluido–, los populares confirmaron que acudirían al encuentro, si bien evitaron comprometer el apoyo del principal grupo parlamentario en la Cámara Baja. La dirección del PP sostiene que no se pronunciará hasta que conozca los detalles de la operación, que, de momento, remarcan fuentes de Moncloa, Sánchez no podrá dar porque no están definidos. El objetivo de la ronda, dicen desde el equipo de Sánchez, es "escuchar" los planteamientos del resto del arco parlamentario, pero todavía no "pedir apoyo", porque todavía no hay alto el fuego ni votación programada en el Congreso.

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División entre los socios

El rol del PP es especialmente relevante ante la posibilidad de enviar tropas a Ucrania por la reticencia o directamente oposición de algunos de los socios de Sánchez. Los populares, de hecho, han intentado quitarse el foco de encima situándolo en los aliados parlamentarios de Sánchez. "El socio del PSOE no es el PP", subraya Génova, quien, en cada votación en la que los socialistas miran hacia su derecha, utiliza el mismo argumento. El posicionamiento de la Moncloa sobre la guerra de Ucrania, el incremento del gasto militar exigido por la OTAN, Gaza o recientemente el ataque de Estados Unidos a Venezuela, genera tensiones con las formaciones a su izquierda. Podemos ya ha afirmado que se opondrá frontalmente a enviar tropas aunque sea en un marco de paz.

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Los de Ione Belarra se niegan a hacer "de empresa de seguridad" de EEUU en Ucrania, donde Donald Trump, avisan, pretende aprovechar el fin del conflicto para hacer un "robo neocolonial de tierras rarasTambién ha avanzado su rechazo al BNG, mientras que otros grupos independentistas o nacionalistas como ERC o el PNV han dejado la puerta abierta a apoyarlo, como también ha hecho Sumar, condicionando el envío a que esté bajo el mandato de la ONU.

Sánchez juega la carta internacional, en la que se siente cómodo desplegando un relato que le sitúa como contrapeso de Trump. Pese a la falta de consenso, el presidente español redobló la apuesta a finales de semana planteando desplegar también tropas de "pacificación" en Palestina. Por otra parte, en la ronda de contactos, la Moncloa no descarta hablar de la situación en Venezuela, que le enfrenta directamente con el PP. El próximo jueves el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, comparecerá en el Congreso para abordar esta cuestión y, previsiblemente, la tensión con los populares será uno de los elementos que la marque. Los de Feijóo han reclamado que sea Sánchez quien acuda a la cámara baja a dar explicaciones, también por los casos de presunta corrupción que le rodean. Así pues, parece imposible que el resto de debates no se cuelan en el diálogo de esta semana sobre Ucrania.

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