La visita del Papa y el barco del virus
MadridQuizás penséis que alguien se ha equivocado al mezclar en el título de este artículo la próxima visita del Papa a España con el episodio del barco en el que se han detectado casos de hantavirus, que han provocado la muerte hasta ahora de tres personas. Pero la decisión de relacionar estos dos hechos es totalmente voluntaria, aunque se trate de cuestiones de muy diferente significación. Estamos esperando los mensajes de León XIV con mucho interés, diría que más que nunca en los últimos años de viajes papales, seguramente por la singularidad del momento que vivimos en Occidente y, más ampliamente, en todo lugar por la etapa de cambios e incertidumbres que atraviesa la humanidad. El pontífice se ha situado –o lo hemos situado– en el centro de la atención mundial, como una voz que la inmensa mayoría quiere escuchar para sentirse reafirmada en sus deseos de progreso, paz y bienestar social. Está claro que siempre ha habido conflictos y peligros –incluso guerras abiertas, como la de Ucrania–, pero la toma de conciencia sobre hasta qué punto estamos dando pasos atrás es más intensa y reciente. Está ligada a la errática forma de conducirse la administración norteamericana bajo la dirección de su presidente, Donald Trump, y a las consecuencias de su manera de actuar.
El Vaticano y la jerarquía católica nos dicen –como resulta normal– que el viaje del Papa es pastoral, por su propia naturaleza y para distinguirlo de una gira política. Pero si me permiten la broma, les diría que León XIV no vendrá a hablar exclusivamente a los más devotos ni a fortalecer la fe de sus feligreses. Esto pasó en otras situaciones, por ejemplo con el papa Wojtyla, cuando vino a España del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982, alertado por una supuesta pérdida de influencia de la Iglesia católica en España. El PSOE acababa de ganar las elecciones con 202 diputados y tenía planes concretos para legislar sobre materias como el aborto. Han pasado más de cuarenta años, y por la misma evolución de las prioridades del Vaticano y los mensajes y preocupaciones de los sucesores de Juan Pablo II –sobre todo después del pontificado del papa Francisco– lo que se puede esperar ahora es que las palabras de León XIV tengan una orientación bien diferente y persigan la máxima conexión con una amplia mayoría de la sociedad española.
Es en este punto donde entra en escena el episodio del barco en el que se han detectado casos de hantavirus, con resultados mortales para tres personas. León XIV es un hombre de expresión moderada, de palabras bien medidas, sonrisa contenida y mirada a la vez modesta e inteligente. Genera confianza, porque nos convoca sin urgencias. No hay escenificación ni teatro en él, sino voluntad de persuasión. Quizás no levantará pasiones, pero se ganará el afecto de quienes le escuchen, sean o no católicos practicantes. Lo digo no solo pensando en la guerra y los conflictos de Oriente Medio, sino también en la mencionada dimensión pastoral de su viaje. Se trata de ayudarnos a ser –creyentes o no– mejores cristianos o, si lo quieren más sencillo, mejores personas. Tiene toda la relación con este objetivo que Robert Prevost haya querido incluir las islas Canarias en su viaje a España. Ya lo quería hacer su predecesor, Jorge Mario Bergoglio, para llevar un mensaje de solidaridad con relación a las tensiones y los conflictos que ha estado originando la gestión de la inmigración en el archipiélago.
El gobierno de Pedro Sánchez y el de Fernando Clavijo, el presidente de Canarias, deberán hacer un esfuerzo para superar los primeros recelos aparecidos sobre cómo afrontar el problema de la llegada a las islas del barco donde se ha detectado el virus. En parte, por el factor mencionado de la visita del Papa y su significado. Si se trata de mostrar solidaridad y capacidad de atención a los que están en situaciones de necesidad y de peligro, la gestión de la situación en la que se encuentra el crucero MV Hondius no queda al margen. La medida de confinamiento de los pasajeros españoles, ya con ratificación judicial, es razonable y proporcionada a los riesgos. Òbviamente, este barco no tiene nada que ver con una patera, pero su llegada también supone un reto para las administraciones, con la obligación de trabajar conjuntamente. Aquí no se trata de inmigración, pero sí de capacidad de reacción para ayudar a las personas afectadas por el riesgo que supone el hantavirus. Pensemos que en estos momentos desde todo el planeta se siguen las actuaciones para hacer frente al problema surgido y evitar una hipotética extensión de la enfermedad mortal que este patógeno puede provocar.
Lecciones aún no asimiladas
Ahora todo son reuniones y contactos, pero en los primeros momentos faltó coordinación. No se demostró, en definitiva, que hubiéramos asimilado bien las lecciones de la pandemia de la covid. Me refiero a los aspectos políticos del problema, más que a las medidas sanitarias que hay que tomar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de cinco casos de contagio confirmados y tres de sospechosos. Lo que no debería pasar es que desde España se hiciera el espectáculo con este asunto. Y lamentablemente se va camino de hacerlo. Santiago Abascal, por ejemplo, ha dicho estos días que “Pedro Sánchez es capaz de provocar una epidemia para que no se hable del pantano de corrupción que preside”.
Hay un enorme contraste entre el clima de la política española y lo que quiere pedir el Papa a los responsables de la gestión pública. León XIV irá al Congreso, y se dirigirá al pleno como jefe de estado. El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha calificado este acto de "un hecho de enorme relevancia", porque el pontífice es "una referencia mundial en un momento de gran complejidad global". También ha anunciado que el Papa "ante la sede de la soberanía nacional invitará a reflexionar sobre lo que significa una referencia ética y espiritual a la hora de la necesaria regeneración de nuestra vida democrática". Para añadir que "sus palabras de diálogo, comunión y paz serán una ayuda para todos". El gobierno de Pedro Sánchez, que ya se ha visto en diversas situaciones delicadas y de emergencia –la pandemia, el volcán de La Palma, la dana, los incendios forestales, etc.–, tiene otro reto con la gestión del barco del hantavirus, en fechas que son prólogo de la visita papal. Como ahora, este junio España volverá a abrir informativos a todo el mundo. La ventaja para Sánchez es la plena coincidencia con la posición de León XIV sobre la guerra y el autoritarismo como fórmula de gobierno.