Vox cambia de estrategia para volver a tocar poder
Los de Abascal reclaman ahora entrar en un gobierno autonómico del PP después de haberse jactado del acierto táctico de haber salido en bloque hace un año y medio
MadridHace cuatro años que Vox entró por primera vez en un gobierno autonómico en coalición con el PP. Fue en Castilla y León tras las elecciones de febrero de 2022 en las que el barón popular Alfonso Fernández Mañueco no logró mayoría absoluta y Vox sustituyó a Cs como tercera fuerza. Un año y pico más tarde, cuando la mayoría de las comunidades autónomas celebraron sus comicios, la operación se repitió. Los de Santiago Abascal volvieron a exigir al PP entrar en sus gobiernos. En ese momento, ocupar conselleries era una demostración de fuerza y servía para fijar un nuevo marco que desgastaba al PP a las puertas de las generales. Esa estrategia duró escasamente un año. En julio de 2024, Vox salió en bloque de todos los gobiernos autonómicos. Ahora, nuevo volantazo en Extremadura, donde la extrema derecha quiere volver al ejecutivo de María Guardiola.
¿A qué se debe este cambio? A diferencia de las negociaciones de 2022 y 2023, la iniciativa de plantear una coalición no ha sido de Vox sino del PP y, por tanto, los de Abascal lo que han hecho es recoger el guante de los populares. El líder de Vox reaccionó al movimiento redoblando la apuesta en una entrevista el pasado domingo en OK Diario, defendiendo que "hay que estar en el gobierno para garantizar que se producen los cambios" que quiere la extrema derecha. "Debemos estar con una vicepresidencia y conselleries acorde con nuestros votos", añadió. ¿Por qué ahora sí? "Ha cambiado que hay un nuevo reparto de fuerzas en Extremadura [Vox duplicó resultados] y una oferta del PP", justificó este lunes el portavoz del partido, José Antonio Fúster, en una rueda de prensa en la que aseguró que, sin embargo, "no ha cambiado nada" en la filosofía de Vox, que "siempre ha querido". Sin embargo, no hacerlo les ha permitido ahorrarse el desgaste que ha tenido para el PP crisis como la de la gestión de la dana en la Comunidad Valenciana o los incendios en Castilla y León.
Si bien desde la dirección de Vox niegan que hayan dado un giro estratégico, es cierto que la reclamación que formuló hace unos días Abascal repentina por el hecho de que a lo largo de los últimos dieciocho meses se han jactado del acierto que supuso abandonar las responsabilidades de gobierno. Echando un vistazo a la evolución de la extrema derecha en las encuestas, se constata que Vox ha recortado distancia con los populares. Según los barómetros mensuales del Centro de Investigaciones Sociológicas, si en julio del 2024, justo antes de anunciar la rotura, Vox se situaba en el 12,2%, dieciocho puntos por debajo del PP, en el de diciembre del 2025, inmediatamente anterior a las elecciones extremeñas, tenía una estimación de voto del 17,6%. "No nos movemos por una táctica de si gobernar nos beneficia o desgasta. En cada territorio nos movemos según la posición en la que nos ponen los ciudadanos", afirman fuentes de la cúpula del partido consultadas por el ARA.
El planteamiento a otras autonomías
Según las mismas fuentes, Vox podría actuar de forma diversa en cada territorio. En los próximos meses habrá elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía con las generales también en el horizonte. La prioridad de Vox, dicen desde el partido, es que se apliquen sus políticas y esto no tiene por qué implicar necesariamente entrar en todos los gobiernos. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, la extrema derecha investigó a finales de noviembre al popular Juanfran Pérez Llorca en sustitución de Carlos Mazón sin entrar en el gobierno. Entonces, ¿por qué en Extremadura sí? Depende, en parte, de la confianza que les genere cada varón en cuanto a las posibilidades de garantizar que ejecute las políticas que pacten, alegan. En el caso de Guardiola, su relación con Vox es especialmente mala y de ahí que entrar en el gobierno sea –dicen– la mejor vía para obligarla a cumplir.
Ahora bien, otra lectura de ese giro de Vox puede ser la de dejarse arrastrar por la estrategia del PP. "Vox sólo empezará a bajar cuando entre en los gobiernos y asuma responsabilidades", afirmó el presidente andaluz, el popular Juanma Moreno, justo después de la cita electoral en Extremadura. Exdirigentes de Vox críticos con el rumbo de Abascal también han señalado a X el cambio discursivo como contradicción. Lo hizo justamente Juan García Gallardo, que fue el primer vicepresidente de Vox en Castilla y León y acabó enfrentado con la dirección. Por otro lado, Iván Espinosa de los Monteros, que constituyó un think tank hace pocos meses desde el que hace un llamamiento al entendimiento entre PP y Vox y que fue despreciado por Abascal, ha celebrado que "por fin" exista la posibilidad de que se entiendan por gobernar.