Vox tumba la primera investidura de María Guardiola y activa la cuenta atrás para la repetición electoral
La extrema derecha continúa reclamando "certezas y garantías" a la líder del PP de Extremadura: "Nuestro deber es evitar que incumpla su palabra"
MadridComo estaba previsto, Vox ha hecho descarrilar el primer intento de investidura de María Guardiola en Extremadura. Más de dos meses después de las elecciones, el PP y la extrema derecha han sido incapaces de ponerse de acuerdo y continúan bloqueados. Durante su intervención en el pleno, el líder autonómico del partido de extrema derecha, Óscar Fernández, ha vuelto a exigir "certezas y garantías" de que los populares cumplirán lo acordado. "Queda mucho por concretar", ha advertido. Después de que Guardiola implorara a Vox su apoyo –"no somos incompatibles, no hay un muro entre nosotros", dijo ayer durante su discurso–, Fernández le ha pedido "menos palabras bonitas y más garantías". "Dio una patada hacia adelante, se quedó en las formas sin entrar al quid de la cuestión", le ha reprochado. El diputado de Vox ha dejado claro que su deber era "evitar" que la candidata popular "engañe e incumpla su palabra", y ha lanzado un dardo envenenado hacia la dirección estatal del PP: "Los enemigos los tiene en casa. Si hoy no se ha llegado a un acuerdo, es fundamentalmente porque alguien en Génova aún no quiere". Después del naufragio, que se ha saldado con 29 votos a favor y 36 en contra, habrá una segunda votación el viernes por la tarde y, si la investidura tampoco prospera, el PP y Vox tendrán tiempo para entenderse hasta el 4 de mayo. Si no lo consiguen, Extremadura repetirá las elecciones el 28 de junio.
"Estamos muy cerca de alcanzar un acuerdo, no se trata de que nadie renuncie a lo que somos", ha exhortado María Guardiola para cerrar el pleno. En su primera intervención, había vuelto a apelar a la "responsabilidad" de Vox: "Los extremeños no merecen que entremos en un círculo vicioso de enfrentamiento constante", ha exclamado. Y ha hecho un llamamiento a alcanzar un acuerdo, para el que no ve "impedimento", que sea "justo con los resultados". Previamente, el portavoz parlamentario del PP, José Ángel Sánchez Juliá, ha invitado a Vox a "saber gestionar el resultado" y "asumir su papel" y ha restado importancia a las garantías de cumplimiento que exige la extrema derecha remitiéndose a la figura de la moción de censura. Desde Madrid, fuentes de la dirección estatal del PP se quejan de que la "motivación electoralista" de Vox a las puertas de los comicios en Castilla y León "condene a los extremeños a la provisionalidad" y responsabilizan a la extrema derecha de la falta de acuerdo: "La izquierda no merece la satisfacción de ver al centroderecha y la derecha sin capacidad de formar gobierno".
Óscar Fernández ha comenzado su discurso preguntando a María Guardiola "para qué" pedía el apoyo de Vox: "Si es para hacer exactamente lo mismo que en los últimos años, nuestra respuesta es un no rotundo", ha subrayado. Y es que a la extrema derecha aún le duelen los "incumplimientos", dicen, de los compromisos que tejieron en 2023: "Exigiremos las garantías de cumplimiento que entonces no tuvimos. Una vez sí, pero dos no pasará". Nuevamente, Vox ha reiterado que quiere acordar "medida a medida" en una negociación que "no sea retransmitida en directo" y ha verbalizado que primero quiere llegar a un entendimiento sobre el programa de gobierno y después decidir si eso da lugar a una coalición. Ahora bien, el PP cree que no están lejos de las demandas de Vox. "Estamos de acuerdo en el 98% de las cosas que han dicho", ha reconocido José Ángel Sánchez Juliá. "Usted sabe perfectamente que muchas de las cuestiones ya están acordadas", ha añadido María Guardiola.
La determinación del partido de extrema derecha –como dejó claro la misma noche electoral– es votar a favor –si hay acuerdo– o en contra de la candidata, descartando la vía de la abstención. Esto colide con el relato que ha repetido reiteradamente el PP desde el día de las elecciones. Génova saca pecho desde hace más de dos meses de que el éxito del adelanto electoral es que los populares dependen menos de Vox porque solo necesitan una abstención. Pero es un escenario que el partido de extrema derecha deja claro que no considera: "No hay medias tintas, no hay grises, son blancos o negros".
Las exigencias de Vox
¿Qué pide Vox? Óscar Fernández ha aprovechado el discurso para recordar todas las demandas que Vox ha puesto sobre la mesa, aunque no son exigencias nuevas. En materia migratoria, reclama hacer pruebas de edad a los menores extranjeros no acompañados, eliminar el gasto "vinculado a la inmigración ilegal" e instaurar una "prioridad nacional" en vivienda, ayudas sociales y programas de ocupación: "Los españoles primero, no permitiremos que los extranjeros vayan por delante". Además, quiere declarar la Cruz de los Caídos de Cáceres, un monumento franquista, como bien de interés cultural.
Vox también pide la derogación de todas las "leyes de adoctrinamiento ideológico y contrarias a la libertad" y la eliminación de las subvenciones a los sindicatos, las patronales y las ONG que "promuevan la inmigración ilegal" o sean "de ideología ecologista radical". Además, quiere poner fin al registro de objetores de conciencia de los sanitarios que se oponen a hacer abortos –"no más listas negras", ha proclamado–, reducir el número de diputados en la Asamblea de Extremadura y abanderar una "oposición total y frontal" al Mercosur.