Los alumnos podrán tener el bachillerato y presentarse a la selectividad con una asignatura suspendida

El borrador del nuevo decreto español incluye propuestas que hace tiempo que se hacen en Catalunya, como el bachillerato de tres años

BarcelonaEn Catalunya hace tiempo que se planean cambios en la decisiva etapa del bachillerato. Después de que un grupo de docentes se organizara para pedir una reforma en estos dos cursos, la conselleria anunció que preparaba un decreto, que en principio se tendría que aprobar pronto y entrar en vigor el curso que viene, para que el bachillerato no se oriente exclusivamente en las PAU, sea más competencial y con itinerarios más personalizados. Pero el ministerio de Educación, con el impulso de la nueva ley Celaá (Lomloe), se ha avanzado y ya ha elaborado un borrador de real decreto que presenta novedades sustanciales, algunas de las cuales, por cierto, hace tiempo que se aplican en Catalunya. Lo más destacado del texto es que los alumnos de bachillerato podrán hacer las pruebas de acceso a la universidad (PAU), y por lo tanto entrar, con una asignatura suspendida. Se trata de una polémica medida de gracia que se aprobó de manera extraordinaria por la pandemia, pero que con el nuevo decreto se convertiría en estructural. Algunos sindicatos de profesores acusaron entonces a las administraciones de "regalar" el título y "estafar" a los alumnos.

Según el borrador del ministerio, avanzado por el diario El País, de primero a segundo de bachillerato se podrá pasar con dos asignaturas suspendidas, como pasa ahora, pero en segundo los estudiantes con una asignatura suspendida podrán graduarse "excepcionalmente" si así lo decide el equipo de profesores. Estas excepciones son que el alumno no haya faltado a clase de forma "continuada y no justificada", se haya presentado a los exámenes de la asignatura suspendida, tenga el bachillerato aprobado de media, y haya conseguido los objetivos de la etapa, que ya no serán "la simple adquisición de contenidos" sino aprender a utilizarlos "para solucionar necesidades encarnadas en la realidad". Fuentes de la conselleria de Educación consultadas por el ARA señalan que como la selectividad afecta también al departamento de Universidades habrá que estudiar conjuntamente cómo se aterriza este punto de la ley en Catalunya.

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En todo caso, las mismas fuentes indican que los planes del ministerio de Educación van alienados con los que tienen en el departamento. Una buena prueba es que el borrador también dice que de manera excepcional se permitirá a los estudiantes hacer el bachillerato en tres años, y no en dos como hasta ahora. Esta es una opción que desde hace algunos cursos ya ofrecen varios institutos de Catalunya, con un éxito notable, que permite repartir las asignaturas en tres cursos para cargar menos a los estudiantes que lo necesitan por su ritmo de aprendizaje. Uno de los centros que lo hace es el instituto Ramon Turró de Malgrat de Mar, donde tenían un 5% más de abandono en el bachillerato que la media catalana. "Si no les hubiéramos ofrecido esta posibilidad, creo que muchos más habrían abandonado los estudios”, afirmó Jaume Carles, director del centro, al ARA.

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Según la propuesta del ministerio, se podrán acoger a esta flexibilización los alumnos que cursen simultáneamente enseñanzas de música, sean deportistas de alto rendimiento, tengan alguna necesidad de refuerzo educativo u otras circunstancias personales. Es un ejemplo Paula, del instituto Ramon Turró, que después de un 4º de ESO muy duro emocionalmente, con problemas de ansiedad y depresión, empezó primero de bachillerato científico. A pesar de que pensaba que podría soportarlo, la montaña se le hizo enorme: “Les dije a mis padres que lo quería dejar porque no podía más. No es que el contenido fuera muy difícil, sino que la carga emocional era demasiado grande para mí”. Cuando ya tenía claro abandonar, Paula echó por la calle de en medio y pidió hacer el bachillerato en tres años y no en dos, como es habitual. No quiere decir que repita curso, sino que hace menos horas de clase “para ir más tranquila y con calma” y se sacará los dos cursos en tres años. “Me ha ido muy bien”, explica. 

Cinco modalidades y 42 asignaturas

El nuevo bachillerato tendrá cinco modalidades, y no tres como ahora: ciencias y tecnología, humanidades y ciencias sociales, dos bachilleratos de artes (uno de artes plásticas y diseño y uno de música y artes escénicas) y una general, que también se había anunciado desde el departamento. Estos cambios introducirán siete asignaturas nuevas, todas optativas, y en total habrá 42.

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  • Asignaturas comunes: cualquier estudiante de bachillerato tendrá que hacer educación física y filosofía en primero, e historia de la filosofía e historia de España en segundo, además de las lenguas (castellano y una extranjera, que normalmente es inglés). En filosofía se introducirán por primera vez autoras mujeres, como Hipàtia, Hannah Arendt o Simone de Beauvior.
  • Ciencias y tecnología: los alumnos harán matemáticas y tendrán que escoger dos optativas entre tecnología e ingeniería, biología, geología y ciencias ambientales.
  • Humanidades y ciencias sociales: de entrada escogerán entre latín o matemáticas aplicadas, y después tendrán que elegir dos optativas más entre literatura universal, griego o economía, en primero, y empresa, geografía o historia del arte, en segundo.
  • Artes plásticas, imagen y diseño: todos harán dibujo artístico en primero y segundo, y escogerán dos asignaturas entre cultura audiovisual, proyectos artísticos o volumen.
  • Artes escénicas y música: de entrada tendrán que escoger entre análisis musical o artes escénicas, y después elegir dos asignaturas entre coro y técnica vocal, cultura audiovisual y lenguaje y práctica musical, en primero, y entre historia de la música o de la danza o literatura dramática, en segundo.
  • General: en primero todos harán matemáticas generales y después tendrán que elegir dos asignaturas entre economía, emprendimiento y actividad empresarial o cualquiera de las otras optativas de las otras modalidades. En segundo, harán ciencias generales y dos asinaturas más, entre las cuales habrá movimientos culturales y artísticos y el resto de optativas.

La idea es que los centros ofrezcan todas las asignaturas y modalidades y que solo si hay pocos alumnos se limite la elección de asignaturas. En estos casos, la administración tendrá que facilitar que los alumnos que quieran cursar una asignatura y su centro no la tenga porque no hay suficiente demanda, la puedan hacer a distancia o en otros centros educativos.

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