La Capital Mundial de la Arquitectura lleva una oda a la Barcelona compleja
El Ayuntamiento impulsa una exposición sobre la importancia de las grandes ciudades
Barcelona"Intentar entender la complejidad de la ciudad comienza por observarla". La frase cierra el vídeo que cierra la exposición Barcelona = (Diversidad + Intensidad) x Complejidad, pero podría abrirla. La exhibición, que se inaugurará este jueves en la antigua sede de la editorial Gustavo Gili y podrá visitarse hasta el 13 de diciembre, es una invitación a contemplar la capital catalana con una mirada renovada, y al mismo tiempo una oda en las grandes ciudades como Barcelona a pesar de los retos que se acumulan.
La exposición, una "neura" de la arquitecta jefe del Ayuntamiento, Maria Buhigas, según ha admitido ella misma, forma parte del programa de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura y está comisariada por el demógrafo Andreu Domingo, el geógrafo Francesc Muñoz y el arquitecta urbanista Eulà-. Cuatro académicos de diferentes disciplinas que se han unido para ofrecer una visión de lo que es hoy en día una gran ciudad.
El resultado es una especie de "laboratorio sobre la ciudad" en el que la observación de datos, procesos y experiencias ayuda a entender qué define hoy una ciudad y también a romper algunos mitos. Entre ellos, por ejemplo, que la llegada de recién llegados a la ciudad es un fenómeno que siempre se ha dado, o que hoy en día las personas nacidas en el extranjero están paliando el efecto del progresivo envejecimiento de los barceloneses.
A lo largo de la exhibición se puede constatar que Barcelona es diversa y conviven hoy más de 180 nacionalidades y cerca de 300 lenguas, o que entre residentes, trabajadores y visitantes más de 2,6 millones de personas se desplazan a diario por la capital catalana. También comprobar el flujo real de personas en diferentes horas del día en espacios de la ciudad como la estación de Sants -3,18 millones de dispositivos móviles detectados a la semana- o la plaza de Catalunya -5,43 millones.
Lejos de ser un mar inalcanzable de datos, sin embargo, la criba museográfica de Domestic Data Streamers permite trasladar el relato teórico de la muestra a un lenguaje didáctico para el visitante. Lupas, cintas métricas, zapatos o pilas de ladrillo sirven para profundizar en la demografía, el movimiento, los costes invisibles de la ciudad y conceptos clave de la exposición como la intensidad.
En este último caso, los ladrillos de colores permiten comparar paisajes urbanos compactos donde se mezclan equipamientos, servicios, actividad comercial y vivienda como el Eixample o Gràcia, con otros de baja intensidad como Vallvidrera o zonas eminentemente residenciales como Bellvitge. Un contraste que muestra cómo cada modelo urbano genera formas diferentes de habitar la ciudad y de acceder a los recursos colectivos, y que enaltece la ciudad compacta como el hábitat que mejor favorece las soluciones colectivas.
Una encuesta analógica
Otro de los objetivos de la muestra es demostrar que las ciudades no son una foto fija sino un organismo vivo que se define también por las acciones de sus habitantes. De ahí que nada más entrar, lo primero que se encuentre el visitante sea una gran encuesta analógica donde podrá marcar con un hilo —amarillo o azul en función de si ha nacido en Barcelona o no— qué piensa de la ciudad, por dónde prefiere pasear o cuando se siente parte de la capital catalana.
Cuando el 13 de diciembre con el fin de la capitalidad mundial cierre también la exposición, se podrá trazar con estos hilos una radiografía tanto del éxito de la muestra como del concepto que tenemos de la ciudad. Un modelo que, aunque aparezca a menudo como foco de problemas como la vivienda, las desigualdades o la crisis climática, debe ser, según ha dicho la primera teniente de alcalde, Laia Bonet, la punta de lanza de las soluciones.