Barcelona

Vecinos de Ciutat Vella acusan a Collboni de permitir siete nuevas discotecas en el centro

La FAVB denuncia que el nuevo plan de usos para el distrito favorece el turismo por encima del barrio

Discotecas en el Frente Marítimo de Barcelona.
ARA
12/05/2026
3 min

BarcelonaVecinos de Ciutat Vella han salido este martes al paso del proyecto de nuevo plan de usos para el distrito que el gobierno de Jaume Collboni quiere aprobar definitivamente este mes. La Federació d'Associacions Veïnals de Barcelona (FAVB), la Confederació d'Associacions Veïnals de Catalunya (Confavc), la Xarxa Veïnal del Raval, la Associació de Veïns del Barri Gòtic, la Associació Veïnal del Casc Antic y la Associació de Veïns de l'Òstia han denunciado que el proyecto favorece el turismo por encima de los vecinos del barrio. Han puesto como ejemplo que el nuevo proyecto permitiría la apertura de hasta siete nuevas discotecas en Ciutat Vella.

En una rueda de prensa conjunta, las entidades han explicado que la reducción de la distancia mínima entre locales de ocio nocturno que prevé el Ayuntamiento permitirá que proliferen este tipo de establecimientos. Los vecinos también han alertado que el nuevo proyecto permite que se multipliquen negocios turísticos que con el plan de usos del 2019 se habían prohibido, como son los servicios de alquiler de patinetes eléctricos, bicicletas o motos, locales de consignas para guardar equipaje o nuevos puntos de venta de billetes de actividades turísticas. "Nos oponemos a cualquier plan con estas dinámicas de turistificación y que no ponga en el centro a los vecinos", ha señalado Martí Cusó, de la Associació de Veïns del Barri Gòtic.

Según los vecinos, el Ayuntamiento prioriza la rentabilidad económica con la flexibilización de actividades comerciales en zonas estratégicas como la Rambla o Via Laietana, hecho que consideran que facilitará la entrada de grandes marcas y sectores económicos de alto impacto social. Por todo ello, las asociaciones vecinales han cuestionado que el objetivo del plan sea "proteger la vida diaria de los barrios", ya que afirman que lo que hace es orientar aún más el centro histórico de la capital catalana hacia el turismo. Por todo ello, han pedido a los grupos que voten en contra del plan de usos en el pleno de este mes.

Por ahora, el gobierno de Collboni no tiene garantizados los apoyos para sacar adelante el plan de usos. Este martes ERC ha denunciado también en un comunicado que el plan de usos impulsado por el PSC "es incompatible con la voluntad de proteger la identidad de la ciudad". Por eso, los republicanos han pedido una comparecencia del gobierno municipal "para que dé la cara y explique ante la ciudadanía por qué ha decidido ignorar las necesidades del vecindario y apostar por un modelo que continúa favoreciendo la turistificación y la explotación comercial de Ciutat Vella". También Barcelona en Comú ha mostrado en las últimas semanas su rechazo a un plan de usos que, opinan, profundiza en la turistificación de la zona.

Con este escenario, el futuro del plan de usos está en manos de Junts per Barcelona. El grupo que lidera Jordi Martí Galbis todavía no ha decidido el sentido de su voto, y prevé hacerlo público una vez conozca el contenido final de la propuesta del gobierno de Jaume Collboni. El concejal Damià Calvet ha subrayado, sin embargo, que hay consenso en la necesidad de revisar el plan de usos de Ciutat Vella. Fuentes del gobierno municipal han remarcado que durante la elaboración del proceso se ha hecho un "amplio proceso participativo" con más de 29 reuniones con entidades vecinales, comerciales, empresariales, grupos políticos y particulares.

Una nueva división

La clave del nuevo plan de usos es que crea una nueva división superior para catalogar las cerca de 180 tipologías de actividades que hay en el distrito en función de su incidencia sobre el espacio público, el ruido, la calidad de vida, los residuos y la convivencia. Es decir, además de las restricciones propias de su epígrafe –en función de si es una peluquería, un bar, una tienda textil o una de telefonía, por poner algunos ejemplos–, cada actividad tendrá otras limitaciones en función de en cuál de las tres categorías superiores esté agrupada: alto impacto, impacto moderado o actividades que se quieren promover.

Por poner un ejemplo, si antes para poder dar una licencia de tienda de autoservicio era necesario que no hubiera ninguna otra en un radio de 50 metros, ahora a esta limitación se le añade otra: como se considera una actividad de alto impacto, solo podrá darse la licencia si, además de no haber ningún otro comercio similar en 50 metros, aún no se ha superado el número máximo de establecimientos agrupados en categoría de alto impacto –por ejemplo, restauración y salas de conciertos– permitido en un radio de 100 metros. Un doble corte que aún hará más difícil la apertura de determinados tipos de establecimientos.

stats