Europa vuelve a sufrir una ola de calor que ya deja decenas de muertos en Francia
El Reino Unido y Bélgica baten récords, los Países Bajos recurren a refugios climáticos e Italia sufre afectaciones en el transporte
Londres / BarcelonaUn nuevo episodio de calor intenso y generalizado está dejando registros récord en buena parte de Europa occidental y central. Unas temperaturas elevadas de forma sostenida durante varios días y noches de desvelo que afectan esta semana a países acostumbrados al calor —si bien no tan tempranamente— como Francia, Cataluña, España e Italia, y a partes del Reino Unido, Bélgica y Alemania, donde cada vez es menos excepcional que el mercurio se dispare. El impacto de la ola de calor en la salud, sobre todo en personas mayores, enfermas o niños, es alto, y varios estados han lanzado alertas meteorológicas para prevenir a la población de deshidrataciones, golpes de calor y, hasta, la muerte.
El Reino Unido ya no es ningún refugio climático. El Servicio Meteorológico (Met Office) ha emitido una alerta roja —la segunda de su historia— para buena parte de Inglaterra y el País de Gales entre el miércoles y el jueves. Los meteorólogos prevén que se supere el récord histórico de temperatura para un mes de junio, establecido con 35,6 grados en 1976, el año de una sequía que entre la generación de la posguerra todavía se recuerda.
Las previsiones apuntan a máximas de hasta 37 grados este martes y de hasta 40 en algunos puntos del sur de Inglaterra durante las próximas 48 horas. Hace unas pocas semanas, las islas batieron su récord para un mes de mayo dos días consecutivos, superando los 35 grados. La ola de esta semana todavía puede ser peor. Y este episodio ya está provocando alteraciones importantes en el país.
Diversas escuelas del suroeste inglés han anunciado que adelantarán la hora de salida de los alumnos, mientras que operadores ferroviarios han cancelado o modificado servicios para evitar incidencias derivadas de las elevadas temperaturas. También algunas universidades de Londres y del sureste del país han suspendido las clases presenciales para evitar los desplazamientos y se harán desde este martes y hasta el jueves en línea. Durante la noche, fuertes tormentas asociadas al ambiente extremadamente cálido y húmedo han descargado sobre el sur de Gran Bretaña, con 29.000 rayos registrados, inundaciones puntuales, cortes eléctricos y diversos incendios provocados presumiblemente por los impactos de estos rayos.
El impacto de la ola de calor que afecta a las islas es extensivo al continente. Europa afronta este martes el punto álgido de un calor excepcional que ya ha provocado víctimas mortales en varios países. Francia es uno de los territorios más afectados. El gobierno ha convocado una reunión de crisis después de que el servicio meteorológico nacional confirmara que el país ha registrado, esta pasada noche, la temperatura más alta desde que existen registros: la media ha sido de 21,6 grados. La media diurna y nocturna llegó el lunes a los 29,2 grados, un nuevo récord para un mes de junio. Además, muchos municipios franceses han batido su propio récord de calor desde que hay registros. En Châteaumeillant, en el centro del país, los termómetros alcanzaron ayer los 43,3 grados. En París se prevé que los termómetros lleguen este martes a los 39 grados, y mañana, a los 41.
Las autoridades francesas han atribuido directamente al calor extremo la muerte de dos niños de dos y cuatro años encontrados dentro de un vehículo en Carpentras, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, al sureste del país, y la de tres personas mayores en una residencia de la Gironda. Además, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha informado que 40 personas han muerto ahogadas desde el 18 de junio, principalmente jóvenes que intentaban refrescarse en ríos, canales o zonas de baño sin las medidas de seguridad adecuadas. "Son las primeras víctimas de la crisis que afrontamos", ha afirmado.
Accidentes acuáticos y ahogamientos
Los expertos destacan que esta ola de calor es especialmente preocupante porque llega muy pronto al verano y va acompañada de unos niveles de humedad inusualmente elevados. Según el Met Office británico, un episodio equivalente al de 1976 podría comportar temperaturas de hasta 45 grados en Inglaterra en el año 2056 si se mantienen las tendencias actuales del calentamiento global. La sequía de aquel año trajo después lluvias torrenciales e inundaciones generalizadas en el norte y el centro de Inglaterra.
Italia también se encuentra en alerta máxima. El ministerio de Salud ha activado el aviso rojo en quince ciudades, entre ellas Roma, Milán, Florencia, Turín y Venecia, y prevé ampliarlo a dieciséis más este miércoles. Las autoridades recomiendan evitar las actividades al aire libre durante las horas centrales del día, mantenerse hidratado y permanecer en espacios climatizados. En Roma, la empresa municipal de transporte ha admitido que el uso intensivo del aire acondicionado está agotando las baterías de los nuevos autobuses eléctricos antes de que terminen los turnos.
También en los Países Bajos se están tomando medidas preventivas: Ámsterdam ha comenzado a desplegar una red de espacios de refugio climático en bibliotecas, centros comunitarios, iglesias y otros equipamientos públicos destinados a proteger a la población más vulnerable. Y el gobierno de Bélgica también ha reunido su centro nacional de crisis ante el aumento de las temperaturas, que superarán este martes los 30 grados centígrados. Si las previsiones son correctas, del 22 al 28 de junio será la semana más calurosa jamás registrada en el país, con una temperatura media de aproximadamente 27 grados.
Pero el calor extremo también está incrementando los accidentes acuáticos. Además de los 40 ahogamientos registrados en Francia, la policía alemana ha informado de la muerte de cinco personas durante el fin de semana, tres de ellas en el río Rin. El nuevo aumento de las temperaturas llega un mes después de otra ola de calor excepcional en el oeste de Europa. Todo ello refuerza las advertencias de la comunidad científica sobre una realidad cada vez más evidente: las olas de calor son más frecuentes, más largas y más intensas que en décadas anteriores, una de las manifestaciones más visibles del calentamiento global provocado por la actividad humana.
¿Qué está pasando?
Esta ola de calor excepcional y prolongada es fruto de la combinación de dos factores. Por un lado, una potente dorsal anticiclónica se ha instalado sobre la Europa occidental y central, bloqueando la llegada de masas de aire más frescas del Atlántico. Por otro lado, este patrón está facilitando una clara irrupción de aire muy cálido norteafricano, procedente del Sáhara, con polvo y vientos del sur impulsados por una dana ubicada en el Atlántico. La crisis climática y el calentamiento global provocan que los anticiclones y las masas de aire cálido del norte de África lleguen y se extiendan por Europa cada vez con más facilidad que años atrás, haciendo que el calor alcance récords año tras año.
Como el anticiclón es persistente, actúa como una cúpula que garantiza una fuerte radiación solar durante muchos días y un ascenso constante de los termómetros. Esto explica que las temperaturas se mantengan muy por encima de la media tanto de día como de noche. Los valores más extremos se han registrado y se continuarán registrando en el sur y en el interior de la península Ibérica, en el valle del Ebro, en gran parte de Francia y en otros sectores de la Europa occidental y central, con anomalías de temperatura excepcionales para un mes de junio que en algunos países es de más de 15 grados.
En el valle del Guadalquivir se han superado los 44 o 45 ºC en los últimos días, destacando los 45,1 ºC registrados el lunes en Andújar (Jaén). España no está viviendo la peor ola de calor de su historia, pero sí que se han batido algunos récords locales. Por ejemplo, destacan los 31,5 ºC de mínima el martes en Cabo de Gata (Almería). Nunca antes desde que hay registros se habían alcanzado mínimas superiores a los 30 ºC -las conocidas como noches tórridas- en un mes de junio en toda la península Ibérica. En Cataluña el pico del episodio se vivió el lunes, con muchas máximas alcanzando o superando los 40 ºC en el interior, destacando los 43 ºC de Vilanova de Segrià.
De cara a los próximos días, el calor se mantendrá muy intenso, pero poco a poco los termómetros irán a la baja en nuestra casa, con la esperanza de que la semana que viene sea ya mucho más respirable. A escala europea, el calor extremo seguirá afectando especialmente a Francia, el Benelux y partes del Reino Unido hasta al menos el jueves, pero a finales de semana ya se respirará mejor. En Alemania el plato fuerte llegará durante el tramo final de semana.