Lucha a contrarreloj para estabilizar el fuego que ha herido el pulmón verde del norte del País Valenciano
El incendio en la sierra de Espadán ha obligado a evacuar 16.000 personas y a confinar 64.000
ValenciaLucha a contrarreloj para intentar estabilizar el incendio que desde el sábado devora la sierra de Espadán, el pulmón verde del norte del País Valenciano y un símbolo identitario de las comarcas de Castellón. Hasta ahora, el fuego ha calcinado más de 6.500 hectáreas, ha alcanzado un perímetro de 48 kilómetros y ha obligado a evacuar a 16.000 personas y a confinar a 64.000 en un total de 18 localidades. Se trata, sin embargo, de cifras provisionales que serán actualizadas esta mañana después de que ayer domingo las llamas avanzaran únicamente seis kilómetros.
La voracidad del incendio ha sido tan elevada que el sábado por la noche los bomberos reconocían las dificultades de parar unas llamas que alcanzaban los varios metros de altura y superaban toda capacidad de extinción. Un ejemplo de las dimensiones del fuego es que este lunes numerosas localidades de la Ribera Alta, una comarca situada a más de 70 kilómetros del origen del incendio, se han despertado con ceniza en sus calles. También lo demuestra el balance de afectados, que incluye a diecinueve personas que han necesitado asistencia médica por inhalación de humo. Una de ellas aún está ingresada en un centro hospitalario y siete continúan en observación.
Lo más doloroso para muchos vecinos de la zona afectada será asumir que el fuego podría haber sido intencionado. “No parece que se haya producido por causas naturales”, reconoció el domingo la delegada del gobierno español en el País Valenciano, Pilar Bernabé. El fuego se declaró el día más peligroso de los vividos este verano en el País Valenciano, cuando soplaba un viento seco de poniente con ráfagas cercanas a los 30 kilómetros por hora y el termómetro se disparaba por encima de los 35 grados. Unas condiciones del todo desfavorables que se producían después de semanas de muchísimo calor y ausencia de lluvias.
"Ha sido la peor noche de la historia" de la Vall d'Uixó, reconocía el sábado la alcaldesa de la localidad de la Plana Baixa, Tania Baños, consciente de las afectaciones al municipio donde se originó el fuego pero también en uno de los tesoros botánicos del norte del País Valenciano, una sierra declarada parque natural en 1998 y que acoge la mayor reserva de alcornoques del territorio. Para dimensionar su importancia, solo hay que recordar que ocupa unos 1.200 kilómetros cuadrados y 120.000 hectáreas.