Temperatura, viento y humedad: así serán las próximas horas en el Empordà

Las condiciones climáticas complican la extinción de los fuegos

06/07/2026 - 07:57 h.

Las condiciones meteorológicas en la zona del incendio de La Bisbal d'Empordà han sido muy adversas durante la mayoría de horas que lleva en marcha. Durante todo el viernes y el sábado el fuego ardió de forma descontrolada en el macizo de las Gavarres, pero el sábado por la noche los Bomberos ya pudieron estabilizarlo. Su extinción no se prevé hasta al menos a mediados de semana, si no hay reavivadas.

El viento ha sido el factor clave de este fuego, ya que la tramontana y la marinada han condicionado su evolución y las tareas de extinción. No obstante, la buena noticia es que durante las noches y madrugadas ha aflojado mucho y ha sido muy débil, a ratos incluso el viento ha amainado y ha girado de componente oeste. La ventolera de tramontana se ha concentrado principalmente más hacia el norte, concretamente en el Alt Empordà. Además, la temperatura nocturna ha bajado a lo largo del fin de semana hasta los 19 ºC, y la humedad ha subido por encima del 50%. Una clara mejora de las condiciones durante las noches que ha sido clave para ayudar en las tareas de extinción que, según Bomberos, evolucionan favorablemente.

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Todo ello después de que la tramontana soplase con muchas ganas el viernes en el área de La Bisbal d'Empordà, con rachas continuadas de entre 30 y 50 km/h, y ráfagas puntuales superiores a los 60%. Es un viento seco que, a pesar de ser del norte, está recalentado, y provoca que el calor sea muy intenso, con valores que el viernes y el sábado se situaron por encima de los 34 o 36 °C al centro del día, así como una humedad muy baja que reseca el terreno.

Estas condiciones se conocen como la regla de los tres 30 de riesgo extremo de incendio forestal: vientos superiores a los 30 km/h, temperaturas por encima de los 30 °C y humedad por debajo del 30%. Una combinación letal que aviva las llamas y dificulta mucho la capacidad de extinción de los bomberos.

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A pesar de esto, la brisa marina consiguió ganar la partida durante unas horas el viernes por la tarde en los flancos del sur, con viento marítimo del sur que también sopló con rachas localmente moderadas, provocando una bajada de la temperatura y una subida de la humedad. Sin embargo, en la zona norte del fuego continuó soplando la tramontana. Por lo tanto, esta confluencia de vientos en las Gavarres provocó un comportamiento errático del avance del fuego, lo que dificultó el trabajo a los bomberos hasta que no mejoró la situación por la noche.

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El sábado por la mañana, la tramontana volvió a dominar en toda la zona, aunque con rachas menos intensas que el primer día del incendio. A partir del mediodía la brisa marina se acabó imponiendo, con rachas entre débiles y moderadas de componente sur -al revés de la tramontana-, un hecho que provoca cambios en la dirección de las llamas. Durante el resto de días la tramontana y el fuerte viento ya no serán noticia, y por las tardes soplará la brisa marina con más humedad, pero rachas moderadas. A pesar de esto, las condiciones meteorológicas serán adversas, porque continuará sin llover y se vivirá el pico de la nueva ola de calor. El peligro de incendio es extremo en esta zona.

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Incendios cada vez más feroces

Los últimos años ha bajado el número de incendios forestales, pero los que se producen pueden ser cada vez más graves y devastadores. Son los que se conocen como incendios de sexta generación. Se trata de fuegos de una intensidad extrema que pueden superar la capacidad de extinción de los bomberos. Su elevada energía les permite generar dinámicas propias, con una propagación muy rápida e imprevisible, que puede poner en riesgo a personas, viviendas e infraestructuras en muy poco tiempo.

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Un ejemplo es el extraordinario incendio que se produjo el año pasado en Torrefeta y Florejacs (Segarra), que arrasó miles de hectáreas en muy pocas horas de forma imparable y causó la muerte de dos personas. Aquella desgracia se consideró un aviso de los graves incendios que deberá afrontar nuestro país los próximos años. Y el que se está produciendo ahora en La Bisbal de Empordà también ha mostrado características de sexta generación.

En Cataluña, el riesgo de que se produzcan estos grandes incendios ha aumentado últimamente por el impacto de la crisis climática, que favorece veranos cada vez más calurosos, secos y largos, con episodios meteorológicos más extremos. A pesar de que venimos de un año lluvioso, las temperaturas tan elevadas que tenemos desde la primavera han resecado el terreno y han dejado un escenario propenso a grandes incendios forestales cuando justo nos encontramos en el inicio del verano. Solo falta una chispa y condiciones adversas -como la tramontana recalentada en el Empordà- para que se inicie un fuego importante.