Temperatura, viento y humedad: así serán las próximas horas en el Empordà

Las condiciones climáticas complican la extinción de los fuegos

Un incendio en el Empordà arde sin control y obliga a confinar a más de 45.000 personas
03/07/2026
2 min

Las condiciones meteorológicas en la zona de los incendios en las comarcas de Girona son muy adversas. A estas alturas, dos fuegos descontrolados avanzan: uno en la Bisbal d'Empordà y el otro en Vilademuls, en el Pla de l'Estany. La tramontana no da tregua y sopla recalentada desde hace horas con rachas de entre 30 y 50 km/h, con un golpe máximo registrado hoy de casi 60 km/h. Además, el calor es muy intenso, con temperaturas cercanas a los 34 ºC, y una humedad muy baja que reseca el terreno.

Estas condiciones se conocen como la regla de los tres 30 de riesgo extremo de incendio forestal: vientos superiores a los 30 km/h, temperaturas por encima de los 30 ºC y humedad por debajo del 30%. Una combinación letal que aviva las llamas y dificulta mucho la capacidad de extinción de los Bomberos.

El incendio de La Bisbal visto desde el aire

La previsión indica que durante la tarde la brisa marina puede entrar transitoriamente, cosa que haría bajar la temperatura y subir la humedad, pero también cambiaría la dirección de avance del fuego. A partir de la noche y hasta mañana al mediodía volverá a dominar la tramontana, aunque perderá intensidad, y acabará de desaparecer mañana por la tarde en el Baix Empordà.

Si este cambio de viento se produce durante unas horas, puede hacer que las llamas dejen de avanzar rápidamente en dirección sur por el macizo de les Gavarres. Se trata de un espacio natural con una gran diversidad de ecosistemas, y es un auténtico pulmón verde en el noreste del país. Aun así, el fuego podría moverse de sureste a noroeste, y podría afectar también parte del macizo, aunque avanzando a menor velocidad.

Incendios cada vez más feroces

En los últimos años ha bajado el número de incendios forestales, pero los que se producen pueden ser cada vez más graves y devastadores. Son los que se conocen como incendios de sexta generación. Se trata de fuegos de una intensidad extrema que pueden superar la capacidad de extinción de los bomberos. Su elevada energía les permite generar dinámicas propias, con una propagación muy rápida e imprevisible, que puede poner en riesgo a personas, viviendas e infraestructuras en muy poco tiempo.

Un ejemplo es el extraordinario incendio que se produjo el año pasado en Torrefeta y Florejacs (Segarra), que arrasó miles de hectáreas en muy pocas horas de forma imparable y causó la muerte de dos personas. Aquella desgracia se consideró un aviso de los graves incendios que deberá afrontar nuestro país en los próximos años.

En Cataluña, el riesgo de que se produzcan estos grandes incendios ha aumentado últimamente por el impacto de la crisis climática, que favorece veranos cada vez más calurosos, secos y largos, con episodios meteorológicos más extremos. Aunque venimos de un año lluvioso, las temperaturas tan elevadas que tenemos desde la primavera han resecado el terreno y han dejado un escenario propenso a grandes incendios forestales cuando justo nos encontramos en el inicio del verano. Solo falta una chispa y condiciones adversas -como la tramontana recalentada en el Empordà- para que se inicie un fuego importante.

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