Por qué parece que hay menos mosquitos este verano?
Las olas de calor y la poca lluvia de las últimas semanas han impactado en el comportamiento de estos insectos
BarcelonaEn las últimas semanas se ha detectado una disminución de incidencias provocadas por picaduras de mosquito. Aunque las temperaturas elevadas favorecen a estos insectos, el calor extremo que ha sufrido Cataluña en los últimos meses parece no gustarles mucho. Al contrario que los mamíferos, los mosquitos no tienen un mecanismo de regulación térmica interna. Esto los hace muy vulnerables al calor y a la deshidratación que comporta, y hace que busquen refugio en la vegetación durante el día para sobrevivir.
"Si la humedad es baja, pueden empezar a disminuir mucho su actividad, refugiados en lugares más frescos y húmedos, y se reducen así el riesgo sanitario y la molestia", explica Roger Eritja, entomólogo de Mosquito Alert, un sistema de alerta ciudadano que investiga la expansión de los mosquitos vectores de enfermedades exóticas. A esto se suma una cuestión de percepción: "Las personas encontramos que hay menos mosquitos porque el calor nos impide hacer actividades de exterior donde coincidimos de forma habitual", añade.
Además, los mosquitos también han sufrido un cambio de horario operativo: habitualmente, permanecen escondidos durante las horas más cálidas del día y circulan antes de que salga el sol o cuando empieza el crepúsculo. Ahora, sin embargo, como que las horas de máximo calor diarias han aumentado, los insectos descansan durante más tiempo. Todo ello hace que la presencia de mosquitos haya disminuido.
A pesar de ello, Joan Basí, técnico de mosquitos en área urbana del Servicio de Control de Mosquitos, explica a el ARA que no debemos bajar la guardia. "Los mosquitos siguen aquí, lo que pasa es que quizás no los vemos". Los mosquitos tigre ponen los huevos en recipientes artificiales como macetas o cubos donde la hembra ha detectado que ha habido agua en un pasado, y los mosquitos de humedal ponen los huevos sobre barro y tierra húmeda. Todos los mosquitos, sin embargo, dependen de un factor clave: el agua. Al ser de desarrollo acuático, sus huevos la necesitan para completar la fase larvaria. Si no hay agua, los huevos no se desarrollan, y si lo hacen, las larvas tienen más riesgo de no sobrevivir porque son bastante susceptibles al calor. "Es por esto que hay menos mosquitos", explica Basí.
Cuestión de tiempo
Pero el técnico de mosquitos también deja claro que no deberíamos precipitarnos: todo apunta a que la disminución de mosquitos es una cuestión temporal. Los huevos de mosquito, especialmente los del mosquito tigre, sobreviven a factores climáticos extremos, incluyendo temperaturas elevadas y sequía. "Han venido para quedarse", argumenta. De hecho, según apunta Heatwaves constrain the future persistence of mosquito vectors in Europe, un estudio de la revista especializada Global Change Biology, la fuerte resiliencia de los huevos de esta especie apunta a que su presencia no se verá afectada por el escenario de una Europa más cálida y con repetidas olas de calor.
Aunque la sequía ha interrumpido el ciclo de reproducción de los mosquitos, no lo ha roto del todo. "Es cuestión de que vuelva a llover", explica Basí, que añade que su regreso es inevitable. Tan pronto como aumenten la humedad y las precipitaciones, fenómenos muy comunes después de una ola de calor, se darán las condiciones óptimas para la proliferación de mosquitos. Con los chaparrones de verano que acostumbran a llegar entre finales de agosto y principios de septiembre, los huevos que esperan la humedad se convertirán en larvas y reactivarán su ciclo de vida.
De hecho, desde Mosquito Alert, Eritja advierte que, de cara al futuro, el aumento general de las temperaturas puede favorecer la transmisión de enfermedades exóticas importadas, como el dengue o la fiebre amarilla, ya que acelera tanto el ciclo del parásito como el del vector. Para hacer frente a este riesgo, Mosquito Alert hace un llamamiento a la participación de la ciudadanía mediante el uso de la plataforma para informar de la expansión de mosquitos invasores y así poder diseñar modelos teóricos sobre el riesgo de picaduras y de transmisión de enfermedades. "La prevención y la cura sanitaria son más importantes en casos así que las simples temperaturas ambientales", explica.