"Las deficiencias no las podemos pagar nosotros": los trabajadores de Adif plantan cara a Puente
Presión laboral, falta de personal, de mantenimiento y el fallo del LZB, las principales causas del accidente según los empleados
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Barcelona / MadridEl trágico accidente ferroviario en Urda, en la provincia de Toledo, que ya ha dejado una setentena de víctimas mortales, ha despertado el malestar entre los trabajadores ferroviarios, los controladores y los maquinistas, sobre todo después de que este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente, apuntara directamente al "error humano" de un operario de la sala del centro de control de Adif.
"La responsabilidad no es de ningún trabajador", ha dicho CCOO en un comunicado, y además ha pedido el cese “inmediato” de Puente y someter el accidente a una "investigación rigurosa" que aclare los hechos y depure responsabilidades. En la misma línea se ha pronunciado la UGT, que considera “inadmisible” que el ministerio haya puesto el foco en la actuación de los trabajadores antes que en "todas las circunstancias" que rodean este suceso. "Las deficiencias de Adif no las pueden pagar los que sostienen el ferrocarril con su trabajo diario", sentencian desde la UGT. Por su parte, el ministro ha pedido él mismo comparecer ante la Diputación Permanente del Congreso.
Mientras tanto, la filtración de los audios de los maquinistas con el centro de control ha dejado a los empleados y a los sindicatos profundamente tocados y molestos: "Las personas trabajadoras de las empresas ferroviarias son profesionales y hay que asegurar su privacidad, no lanzarlos al escarnio de la opinión pública, y menos aún en un hecho tan complejo, delicado y grave como un accidente de tren en el que han muerto personas", concluyen desde CCOO. "La persona es una pieza más, y además se puede inducir al error", defiende Antonio Tobal, responsable de seguridad en la circulación de la UGT en Adif, que continúa: "Habría que ver los factores organizativos que llevaron hasta los factores humanos: carga de trabajo, turnos, estrés... todo suma".
También han criticado la filtración desde el sindicato de maquinistas SEMAF. "La información en teoría debía estar custodiada", ha dicho el secretario general Diego Martín en declaraciones desde Atocha donde ha calificado de "sesgados" los audios. También ha criticado que es una "irresponsabilidad" atribuir ya la culpabilidad del accidente sin esperar al desarrollo de la investigación.
Las otras causas que señalan los trabajadores
Volver a trabajar, este jueves, ha sido duro, según los trabajadores de Adif y Renfe consultados por el ARA. Se sienten señalados injustamente y remarcan que, si bien los indicios apuntan a un error humano, lo que habría que hacer es investigar qué falló hasta llegar a esta equivocación. "Para empezar, lo que falló es el sistema de seguridad; y, además, uno nunca trabaja solo, y no se está teniendo en cuenta ni la presión ni los recursos al alcance", apunta un trabajador que prefiere quedar en el anonimato.
Los sindicatos ponen sobre la mesa muchos otros aspectos: falta de plantilla, externalizaciones, cargas de trabajo excesivas en centros de regulación y control (CRC) como el de Atocha y denuncian una gestión, unos recursos disponibles y unas condiciones profesionales de los empleados de Adif insuficientes. "¿Todo esto no es responsabilidad del ministerio?", se preguntan desde la UGT.
Oswaldo Hernández, trabajador de Adif en temas de mantenimiento y jubilado recientemente es claro: "Se han querido quitar las culpas de encima, y deprisa. En pleno 2026, el factor humano no debería estar ni siquiera sobre la mesa. Hay que poner medios para que los sistemas de seguridad no fallen, pero esto es una cuestión económica y se ha de tener la voluntad de hacerlo. Lo que no se puede hacer es pasar del LZB [el sistema de seguridad que hace que, si hay un problema, los trenes se detengan automáticamente] a un sistema más antiguo en el que entra mucho más en juego el factor humano, y dejar a estas personas desamparadas", lamenta Hernández, que todavía ahora es representante sindical de los trabajadores ferroviarios de Adif.
Otros empleados que han pasado por el centro de control describen la “presión” que se vive en este puesto de trabajo, sobre todo por la mañana. "Son turnos rotativos, no podemos marcharnos hasta que llega nuestro relevo y el tiempo de descanso de pantalla nos lo autorregulamos –explica una extrabajadora–. En Atocha hay 13 personas por turno y un refuerzo que puede ayudar si alguien tiene alguna indisposición o problema; eso cuando lo hay, que no es siempre". Hernández añade: "Falta personal. Mucho. Lo tenemos prácticamente todo externalizado. Y te diré más: además, en Cataluña hay mucha inestabilidad de la plantilla, y muchísima rotación, y eso hace que en algunos puntos estén los cuatro veteranos de siempre mientras el resto son todos noveles". Y asegura que esto agrava aún más la sensación de inseguridad. "No es lo mismo que regule la circulación alguien que hace décadas que lo hace que alguien que acaba de empezar", apunta.
Ni un año de Adamuz
Desde los sindicatos se ha recordado que hace menos de un año, después del accidente fatídico en Adamuz (Córdoba), se pusieron sobre la mesa denuncias y reivindicaciones sobre la situación de los trenes en España y, en particular, de la alta velocidad, no solo en lo que respecta a las condiciones laborales y la seguridad de los trabajadores, sino también por la infraestructura, que en los últimos años, con la liberalización ferroviaria, ha vivido un incremento de su uso y, por tanto, un desgaste.
"Ahora hay más tráfico, y por eso hace falta revisar si se necesitan más recursos y si hay márgenes de mejora, pero todo esto no se ha tenido en cuenta, a pesar de la liberalización", añade Tobal. De hecho, justo después del accidente de Adamuz, los maquinistas se plantaron y llegaron a decidir unilateralmente bajar la velocidad a 230 km/h por prevención en algunos tramos de las líneas de alta velocidad. Finalmente, Adif, a raíz del accidente y de las denuncias de los maquinistas por irregularidades y baches en las vías, impuso limitaciones temporales de velocidad en casi 150 kilómetros de la red ferroviaria por motivos de seguridad. Una de las líneas afectadas es la de Madrid-Barcelona, que todavía no ha vuelto a la normalidad.