Eclipse para la historia: "Esto solo pasa una vez en la vida"

Miles de personas se detienen para disfrutar del fenómeno astronómico que en Cataluña no se repetirá en más de 150 años

El eclipse desde Lleida con la Seu Vella de fondo
12/08/2026 - 22:30 h.
5 min

BarcelonaNi siquiera el guitarrista de Queen ha querido perdérselo. Brian May ha sido solo una de los cientos de miles de personas que este miércoles lo han dejado todo para vivir un minuto y medio que ya es historia: el único eclipse solar total que se verá en Cataluña —y en parte de la península Ibérica— en más de un siglo. Desde la barra del trabucador del Delta del Ebro, desde una cala de Mallorca, desde las montañas de Prades o, incluso, desde un polígono industrial en Valls o desde un campo de fútbol municipal de barrio de Lérida. Ni el calor ni el temor a que las nubes dieran la lata han entorpecido este fenómeno astronómico para el que Cataluña llevaba más de un año preparándose.

"Esto solo pasa una vez en la vida", explicaban desde la barra del Trabucador Sara y Mia, madre e hija de Ripollet que han querido llegar muy temprano para ser de las primeras en coger un sitio privilegiado para ver el minuto y medio de oscuridad. En este punto del Delta a las seis de la mañana ya había decenas de caravanas llenando los aparcamientos de la zona. Ser de los más previsores, sin embargo, también ha tenido un precio a pagar: el calor de las horas de espera bajo el sol, ya que en varios puntos de Cataluña el termómetro ha superado los 40 °C. Sillas de camping, sombrillas, abanicos y botellas de agua han sido las principales herramientas para superar la larga espera hasta el anochecer. De hecho, en algunos campos de fútbol donde se han organizado puntos de observación, como en L'Ametlla de Mar, también se han activado los aspersores para refrescarse durante la tarde.

Ahora bien, en el momento en que la luna ha tapado el sol todas las molestias se han olvidado por completo. La luz ha dado paso a la oscuridad y muchos han comenzado una coreografía de movimientos para ponerse y quitarse las gafas mientras comentaban la jugada. En la Seu Vella, en Lérida muchos han calificado la escena de "mágica" y han celebrado el momento culminante con un aplauso colectivo. “De repente se ha hecho de noche, todo el mundo ha callado y, con tanta gente, aquel silencio me ha impactado mucho”, ha explicado Josep Cangulells en declaraciones a la ACN desde Les Borges Blanques donde se han repartido hasta 5.000 entradas para ver el eclipse. "Me ha puesto la piel de gallina" ha admitido Josep Maria desde la Marina Port Tarraco de Tarragona, donde se han congregado hasta 15.000 aficionados.

En el Observatorio del Ebro de Roquetes, en el momento más álgido del eclipse, también se ha visto alguna lágrima de emoción. Allí, 300 personas se han fascinado ante la oscuridad, entre ellas el presidente Salvador Illa y la consellera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat. Ambos han coincidido en remarcar que el fenómeno ha sido "un regalo de la naturaleza". "Mirar el cielo desde aquí es un gesto y un homenaje, al trabajo hecho, al trabajo científico hecho desde aquí", ha celebrado Illa.

En Barcelona, donde el fenómeno se ha visto de manera parcial con un 99,8%, muchos han intentado subirse a lugares como el castillo de Montjuïc o las gradas de la piscina de la montaña mágica para disfrutar del momento. Algunos hoteles de la capital catalana como el Barceló Raval también han organizado actos en las terrazas de las últimas plantas para ver el eclipse. En su caso, la demanda ha superado las previsiones y han tenido que decir que no a diversos huéspedes que han intentado subir al rooftop sin reserva. "Nosotros habíamos reservado porque ya hemos subido otras veces a la terraza para ver la puesta de sol y esta no nos la queríamos perder. Además, pagas la copa y te regalan las gafas", explicaban, en inglés —a pesar de vivir en Cataluña—, Paty y Bryan, mojito en mano.

Otros catalanes han decidido moverse a otros puntos del Estado. Es el caso de algunos miembros de la Agrupación Astronómica de Sabadell que han elegido un pueblo de Burgos —como también ha hecho la NASA para emitir el eclipse en todo el mundo— para vivir este momento histórico. En cambio, diversos aficionados de la Agrupación Astronómica de Barcelona (ASTER) se han trasladado a la laguna de Gallocanta, en Teruel. De hecho, diversos catalanes han optado por esta zona, como Mireya y Ferran, que han visto el eclipse desde una colina de Muniesa. Además, han aprovechado para probar suerte: "He comprado un número de lotería hoy, a ver si tenemos suerte", explica ella.

El desbarajuste para llegar.... y para irse

La magia de los poco más de 90 segundos de oscuridad para muchos ha ido precedida de largas horas de cola, que se han repetido también a la hora de volver a casa. A pesar de que al ser pleno agosto muchos optaron por marcharse horas o días antes del eclipse —el Servei Català de Trànsit ya registró un aumento de la circulación de vehículos en la AP-7 el domingo y el lunes—, este miércoles al mediodía y en las primeras horas de la tarde las retenciones para desplazarse hacia el sur se han ido repitiendo. De hecho, en la AP-7 se han acumulado más de 30 kilómetros de cola durante la tarde y también ha habido retenciones en la A-2 en Martorell y en la C-31 en las Costas del Garraf. “El GPS cada vez dice que llegaremos más tarde…”, explicaba preocupada a ARA la Marta. A pesar de salir a las tres y media desde Cerdanyola del Vallès para llegar a tiempo a ver el eclipse a una de las zonas habilitadas en Les Borges Blanques, sufría porque a media tarde llevaba rato parada en la A2 a la altura de Cervera.

La principal recomendación del Govern para moverse era intentar esquivar la AP-7 para evitar la saturación de esta vía, pero los que también se encontraron con problemas fueron los que eligieron el tren para desplazarse hasta el punto donde verían el eclipse. En el andén de la estación de Sants y de Sant Vicenç de Calders se han visto importantes aglomeraciones de gente que intentaba coger un tren hasta el punto que Protección Civil ha tenido que activar la prealerta del plan Ferrocat. Además, diversos usuarios se han quejado en las redes de que dentro de los convoyes la gente viajaba apiñada y algunos habían sufrido mareos por el calor. A todo esto, todavía se ha tenido que sumar una nueva incidencia en la estación de Castelldefels que ha provocado retrasos de 30 minutos en los trenes de R2 Sud y los Regionales Sud.

Para volver, de momento, el tráfico en la AP-7 no está siendo problemático, pero sí que hay una saturación importante en las estaciones de tren. Especialmente en las estaciones de Tarragona y Tortosa, donde hay escenas de andenes saturados de pasajeros que intentan coger alguno de los trenes que ya llega lleno para volver a casa.

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