Absuelto el celador acusado de abusar sexualmente de una paciente del Hospital de Bellvitge
Los magistrados de la Audiencia de Barcelona consideran que la versión de la denunciante tiene contradicciones
BarcelonaLa Audiencia de Barcelona ha absuelto al celador del Hospital de Bellvitge acusado de abusar sexualmente de una paciente de la unidad de trastornos alimenticios (TCA) del mismo centro con un pronóstico de anorexia grave, un caso avanzado por el ARA. El juicio se celebró el 26 de enero y este martes el ARA ha tenido acceso a la sentencia que absuelve a OMV, para quien la Fiscalía pedía ocho años de cárcel por abusos sexuales continuados. Los hechos se remontan al verano del 2020.
En la sentencia, los magistrados constatan que la versión de la denunciante –que mantuvo durante el juicio los abusos continuados– y la del celador –que negó el contacto con la víctima– son "contradictorias". Pero "el resto de pruebas practicadas no permiten confirmar de forma inequívoca la versión inculpatoria". Los magistrados aplican el principio in dubio pro reo. Es decir, ante no tener la certeza absoluta, debe dictaminarse en favor del acusado.
Para ello, los magistrados se centran en la versión de la víctima y aseguran que tiene "contradicciones". Los jueces, además, señalan que su declaración durante el juicio y durante la fase de instrucción fue "neutral", "sin espontaneidad", "sin aportar detalles sensoriales o emocionales". "Se limitó a relatar básicamente los actos sexuales acompañados de determinadas expresiones de contenido claramente sexual, pero sin referencia alguna a circunstancias singulares, sorprendentes o inesperadas a la hora de suceder los hechos", afirman.
En cambio, los psicólogos forenses fueron claros durante el juicio, y consideraron que la víctima, a la que analizaron antes del pleito, ofrecía un relato "espontáneo, poco guionizado, extenso, aportando detalles sensoriales y emocionales, compatibles con unos hechos vividos", sin tener las capacidades cogidas.
"Móvil espurio"
De hecho, los jueces dicen que no se puede descartar que la denuncia de la víctima tuviera un "móvil espurio" –que oculta la realidad por intereses personales–. En ese caso, añaden en la sentencia, sería el de salir de la unidad y recibir el alta. Los magistrados ejemplifican las diversas declaraciones de los trabajadores en las que afirmaban que a menudo la víctima manifestaba su interés por abandonar el centro sanitario. La denunciante comunicó a dos psicólogas los abusos que sufría y emitió varias reclamaciones que no obtuvieron respuesta. Ante esto, envió cartas ocultas a la ropa sucia para que las leyera su madre. Cuando recibió el alta, presentó denuncia a los Mossos d'Esquadra.
En la sentencia, los magistrados recuerdan el testimonio de varios sanitarios, que describían las reclamaciones constantes de la paciente, entre ellas sobre una contención mecánica. La víctima, enfermera, criticó que no se había hecho siguiendo el protocolo. Los trabajadores decían que sí. "Siendo que ambas partes implicadas sostienen versiones contradictorias sobre los hechos, que el relato de la denunciante no nos ha ofrecido credibilidad y fiabilidad suficiente y que no se explica con prueba directa objetiva de que refuerce su versión, este tribunal no ha podido alcanzar la plena convicción, clara e inequívoca, en el sentido de poder otorgar completa y suficiente carga" sentencia, que puede recurrirse.