Violencia sexual

Un celador del Hospital de Bellvitge, acusado de abusar de una paciente con anorexia grave

Los hechos se remontan al verano de 2020 y el Instituto Catalán de la Salud pide su absolución

Imagen de archivo del Hospital de Bellvitge, en Hospitalet de Llobregat.
25/01/2026
4 min

BarcelonaUn celador del hospital de Bellvitge, OMV, se sentará esta semana en el banquillo de los acusados ​​de la Audiencia de Barcelona como presunto autor de un delito continuado de abusos sexuales a una paciente. Según ha podido saber el ARA, los hechos se remontan al verano del 2020 y la denunciante, mayor de edad, estaba ingresada en la unidad de trastornos de conducta alimentaria (TCA) de Bellvitge, un centro del Instituto Catalán de la Salud (ICS) de la Generalidad de Cataluña. Sufría un trastorno grave de anorexia.

En su escrito de acusación, la Fiscalía pide una pena de nueve años de cárcel para el celador. La acusación particular, que representa a la denunciante, eleva esta demanda hasta los diez años. Por su parte, el ICS, responsable subsidiario de una futurible indemnización, así como la defensa del acusado, piden su absolución.

Según el escrito del ministerio público, la denunciante, que es enfermera, estuvo ingresada en esta unidad especializada del Hospital de Bellvitge desde el 22 de junio de 2020 hasta el 4 de julio del mismo año. La Fiscalía describe abusos sexuales continuados por el celador. El primero, según el mismo documento, fue un día indeterminado dentro de ese periodo en el que el acusado entró en la habitación de la denunciante y le dio, presuntamente, un beso en los labios. Después, esa situación se agravó aún más y se produjeron abusos sexuales con penetración. En la documentación figura que el acusado llegó a decirle a la mujer que le gustaba el riesgo de que hubiera profesionales sanitarios en las habitaciones de al lado mientras cometía los abusos. En el relato, la denunciante describe detalladamente varios episodios de abusos en poco más de dos semanas.

La difícil recuperación

Fuentes del entorno de la denunciante apuntan a que, en ese momento, su situación médica era muy complicada y se estaba jugando la vida. Tras seis años de vía crucis judicial y médico, ahora la mujer ha mejorado y no está ingresada. Tras los hechos que denunció, se intentó quitar la vida en varias ocasiones y también ingresó en unidades de TCA de otros centros catalanes. Estas personas cercanas a la víctima lamentan la gestión que realizó el Hospital de Bellvitge de su caso.

Consultados por este diario, tanto el Hospital de Bellvitge como el departamento de Salut declinan hacer comentarios sobre la causa esgrimiendo que se trata de un proceso judicial en marcha.

En situaciones de trastorno alimentario grave como la de la denunciante, existen unos protocolos muy estrictos de comunicación, y más, en el 2020, en plena pandemia de la cóvida. Sin embargo, la denunciante no se calló los abusos cuando los sufrió: acudió a la psiquiatra ya la psicóloga del centro y describió que estaban abusando de ella. La psicóloga le recomendó ponerlo en conocimiento del hospital y le facilitó varias hojas de reclamación. Ella hizo llegar estas informaciones –que constan en el sumario del caso–, pero el entorno lamenta que no obtuvo respuesta. Sólo, añaden, cambiaron de planta el celador.

Cartas a la ropa sucia

La desesperación llevó a la denunciante a intentar contactar con su familia como fuera. Cuenta que entre la ropa sucia que debía recibir su madre, dejó cartas explicando que sufría abusos. Estas cartas también constan en la causa judicial. Mamá, según el mismo entorno, intentó verla, pero no le dejaron hacerlo. Sin embargo, el entorno critica que algunos miembros del personal reprocharon a la denunciante las reclamaciones que había presentado contra el celador.

Cuando recibió el alta al alcanzar el peso mínimo el 4 de julio, la denunciante acudió a los Mossos d'Esquadra para presentar una denuncia, que ha terminado desembocando en el juicio que se celebra esta semana. Finalmente, el hospital llevó estos hechos a la Fiscalía, pero una vez que la paciente ya había denunciado. Por eso, la respuesta del ministerio público al centro sanitario fue que los Mossos ya lo estaban investigando. En ese momento, se aparta el celador. Las cámaras de seguridad habrían sido clave para ver si OMV entró en su habitación y cuándo, pero las imágenes grabadas se borraban a los quince días.

La defensa del celador

En su escrito de defensa, la representación del acusado niega los hechos y critica que la única prueba contra OMV es la declaración de la denunciante, que no existen declaraciones de testigos que la corroboren y que la mujer "tiende a fabular". También apunta que el acusado no tiene ningún antecedente policial y que el expediente disciplinario que se le abrió no se ha concluido con una sanción "definitiva".

Por su parte, el ICS también pide la absolución y dice que en la declaración de la víctima hay varias contradicciones. La aseguradora, presente en la causa, pide también la absolución apuntando a que no hay pruebas que demuestren los abusos.

Aparte del complicado proceso de afrontar un trastorno alimentario, la denunciante también ha presentado sintomatología de carácter postraumático tras los abusos que se juzgarán a partir de esta semana en la Audiencia de Barcelona.

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