Juzgan a un mosso acusado de robarle el móvil a un hombre que había muerto en la calle
Los hijos de la víctima localizaron el iPhone en la comisaría y los AirPods cerca de casa del acusado
BarcelonaUn mozo de escuadra podría acabar condenado a dos años y medio de cárcel por haberle quitado el móvil y los auriculares a un hombre que había muerto en la calle en Santa Coloma de Gramenet. La noche del 2 de noviembre del 2021, el acusado estaba de servicio y con su compañero de patrulla recibieron el aviso de que había una persona muerta en la calle. Ambos agentes eran miembros del grupo de salud pública de la comisaría de Mataró y atendieron el aviso porque había sospechas de que la víctima podía ser una mula.
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, el agente acusado se quedó el iPhone 12 que el hombre llevaba en la mochila antes de que un compañero suyo redactara el documento de cadena de custodia con las pertenencias del difunto. El compañero ha explicado en el juicio, que se ha hecho este martes en la Audiencia de Barcelona, que hizo la lista de objetos cuando ya estaban en la comisaría de Mataró, y que no anotó el móvil porque nunca lo vio, pero sí los auriculares, que sí estaban allí.
El agente también está acusado de apropiarse de los AirPods del hombre. Según la Fiscalía, una vez que su compañero hubo registrado las pertenencias de la víctima, el acusado tuvo que redactar la minuta policial, y en ese momento habría sustraído los AirPods aprovechando que la víctima llevaba en la mochila otros auriculares blancos que no constaban en el acta que recogía los objetos custodiados.
El caso empezó a investigarse a raíz de la denuncia de la viuda de la víctima, que echó de menos el iPhone y los AirPods cuando recogió en comisaría las pertenencias de su marido. Además, los hijos de la víctima pudieron encender el iPad de su padre en busca de la ubicación del iPhone y los AirPods: el móvil se había apagado en la comisaría de Mataró poco después de la muerte de la víctima, y los auriculares se habían detectado al día siguiente de la muerte, cuando el acusado estaba ya fuera de servicio, cerca.
El jefe de la unidad de investigación de los Mossos en Santa Coloma de Gramenet ha explicado durante el juicio que precisamente por las sospechas de que la víctima pudiera dedicarse a traficar drogas escondiéndolas dentro de su cuerpo era especialmente importante preservar los dispositivos electrónicos que llevaba encima, porque podría haberlos utilizado para ponerse en contacto. Además del iPhone y los AirPods, la víctima también llevaba un iPad con teclado y lápices, "todo de última generación y con un valor superior a los 2.500 euros", según ha descrito en el juicio el primer policía que llegó al lugar donde se encontraba la víctima, agente de la Policía Local de Santa Coloma de Gramenet.
Su jefe de turno esa tarde, sargento de Santa Coloma, ha asegurado que todos los objetos que llevaba la víctima se entregaron al mosso acusado ya su compañero para que los llevaran a comisaría, pero ambos lo niegan. De hecho, el acusado niega que se quedara el móvil ni los auriculares de la víctima y pide su absolución.
Continúa en activo
El agente sigue en activo, y en el momento de los hechos el cuerpo de los Mossos no le aplicó ninguna medida cautelar. Fuentes del cuerpo añaden que, de acabar condenado, se le abrirá un expediente disciplinario. El policía se expone a una condena por un delito de apropiación indebida y la Fiscalía también ha pedido al tribunal que le inhabilite para trabajar en el cuerpo de la policía catalana durante todo el tiempo que dure la condena.
Ni el iPhone ni los AirPods de la víctima han podido recuperarse, y están valorados en 850 euros que la acusación pública reclama como indemnización para la familia de la víctima. En caso de que el acusado no lo devolviera, debería devolverlo el departamento de Interior como responsable civil subsidiario.