La despedida más esperada en Badia del Vallès: empieza la retirada de amianto

Los operarios trabajan para desmontar 350 toneladas de este material tóxico, un proceso que puede durar años

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Operarios encapsulando y retirando tuberías de fibrocemento en un bloque de pisos de Badia del Vallès.
14/10/2026 - 19:22 h

BarcelonaLa historia de Badia del Vallès no se explica sin el amianto. Cuando en los años setenta el franquismo impulsó la construcción de esta ciudad con miles de viviendas de protección oficial para acoger a la población que llegaba de otros puntos del Estado, se utilizaron piezas prefabricadas de fibrocemento con amianto en diferentes partes de los edificios, desde las cubiertas hasta las bajantes y los tubos de ventilación. La rapidez y el bajo coste que ofrecía este sistema constructivo favorecieron su uso, pero hoy el envejecimiento de los materiales obliga a retirarlos: puede ser tóxico para la salud. Medio siglo después, Badia del Vallès empieza a deshacerse de esta herencia.

Han hecho falta diez años de presión vecinal, una tarea exhaustiva de revisión que se materializó en la creación del Mapa del Amianto y una subvención de la Generalitat para que, este miércoles, comenzaran los trabajos para retirar el amianto de más de un centenar de bloques de pisos. "Es un día muy importante para nosotros, sobre todo por la lucha que hemos llevado a cabo durante trece años. Ahora empezamos a ver la luz, porque el material se va degradando", afirma Juan José Díaz, presidente de la Asociación de Vecinos de Badia del Vallès.

La empresa encargada del desmontaje descargó el martes el material necesario, y este miércoles se ha empezado a trabajar por las chimeneas de los bloques de la calle Porto. Es en esta calle en forma de ele, de poco más de 300 metros de longitud, donde comienza este proceso histórico de desamiantado que se alargará durante años. Encajonada entre Barberà, Cerdanyola y Sabadell, Badia aspira a ser la primera localidad de Europa que no tendrá ni un gramo de amianto en sus edificios, según su alcalde, Josep Martínez Valencia.

"Es un gran día para Badia", ha dicho el alcalde, que ha reivindicado tanto la fuerza de la movilización vecinal como la implicación del Ayuntamiento y de la Generalitat. En 2021, bajo el mandato de Pere Aragonès, se aprobó una aportación de 4,1 millones de euros que implicaba que los vecinos no tuvieran que poner "ni un duro de su bolsillo" para resolver este problema ambiental y de salud pública.

En total se actuará en 127 comunidades, donde se retirarán tuberías y balconeras, y más adelante habrá que hacer lo mismo con las cubiertas de 38 bloques de pisos, donde habrá que sustituir el material de los tejados. Ahora ha empezado a trabajar una de las tres empresas adjudicatarias de los trabajos, y la previsión es que el mes que viene lo hagan las otras dos. "Estamos hablando de más de 350 toneladas de amianto que se retirarán en esta primera fase", ha añadido el alcalde.

Trabajos para retirar tuberías de fibrocemento en un bloque de pisos de Badia del Vallès.
Un operario especializado en la retirada de amianto.

La zona, además, está experimentando el primer crecimiento en décadas, con la proyección de dos grandes supermercados, una gasolinera y dos residencias sobre plano –una para estudiantes y otra para personas mayores–; todo ello integrado en el entorno de Sant Pau de Riu-sec.

Cinco años de trámites

El amianto, producto estrella de la construcción de viviendas durante más de cuarenta años en el Estado, significa etimológicamente incorruptible. Pero su vida útil es de entre treinta y cuarenta años y hace una década que los expertos alertan de que hay que retirarlo cuanto antes mejor, ya que la inhalación de fibras de amianto pone en peligro la salud de la población. En junio el Parlamento aprobó por unanimidad la ley que fija el horizonte del 2032 para erradicar progresivamente los cerca de cuatro millones de toneladas de amianto que todavía quedan en las construcciones del país.

Badia encabeza ahora este cambio. Ahora bien, desde que se anunció que se haría, en el año 2021, vecinos y plataformas admiten que ha habido preocupación porque el momento del desamiantado nunca llegaba. Fuentes municipales explican que la complejidad y magnitud del proyecto han hecho que el proceso se alargara en el tiempo. Primero fue necesario un censo del amianto, que se materializó con un estudio cofinanciado por la Asociación de Vecinos y el Ayuntamiento de Badia: dio como resultado el Mapa del Amianto.

Después, con la subvención, había que realizar la licitación del proyecto y contratar a la empresa especializada para el encapsulamiento del fibrocemento. "Hemos hecho reuniones a pie de calle con todos los vecinos para explicarles que se trataba de una obra única, que los trabajos se retrasaban porque era un proceso bastante lento, y un año después hemos vuelto a ir a las comunidades para explicar que empezábamos con la retirada", afirma el alcalde.

Con la retirada de tuberías y balconeras se completará una primera fase de los trabajos para la cual ya se tiene el dinero necesario. Quedará pendiente un segundo reto: sustituir las cubiertas con amianto de 38 bloques de las calles Mallorca, Menorca e Ibiza y las avenidas Mediterráneo, Costa Azul y Costa Brava. Un punto que se abordará en la próxima reunión de la Comisión del Amianto. "No hay dinero para estas comunidades, es cierto que el presidente Illa se comprometió a que no habría problemas, pero solo tenemos su palabra", expresa el portavoz vecinal. El alcalde corrobora este compromiso.

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