Un millar de personas protestan contra la presencia de la empresa israelí ICL en el Bages
Los activistas han arrancado parte de las vías del tren que transporta material de la mina de Suria al puerto de Barcelona
BarcelonaLos vecinos del Bages se han organizado este fin de semana para reclamar que la empresa ICL –Israel Chemicals Limited– marche del territorio. Un millar de personas han pasado la noche en un campamento en Callús en el marco de una movilización impulsada por Revoltes de la Terra para denunciar el impacto ambiental y social de esta empresa que desde 1998 explota las minas de sal de la comarca. La intención es quedarse todo el fin de semana.
Los organizadores han hecho talleres y charlas y también una marcha lenta. Por la tarde, sin embargo, las acciones se han intensificado cuando un grupo de activistas han desmontado tramos de las vías del tren que transporta material desde la mina de Súria hasta el puerto de Barcelona. En paralelo, un millar de personas también han ocupado el escombro salino del Cogulló, en Sallent. Esta es la segunda gran movilización de Revoltes de la Terra en un año, después de la acampada en Mont-roig del Camp contra el proyecto de una fábrica de baterías eléctricas.
Las jornadas de protesta quieren situar en el centro del debate el conflicto ambiental y social derivado de la minería. Según los organizadores, las montañas de escombros salinos se continúan acumulando a pesar de las sentencias judiciales que obligan a su restauración y alertan de que esto provoca la salinización del río. La acción también quiere denunciar el vínculo de ICL con Israel y defender al pueblo palestino. La Júlia, portavoz de Revoltes de la Terra, ha explicado en declaraciones a la ACN que la movilización pretende "poner de manifiesto un conflicto latente en el Bages que se ha silenciado y normalizado" y hacerlo "incómodo" para forzar cambios. Según ha dicho, el objetivo es detener lo que consideran "un desastre ambiental" derivado de la actividad minera.
Llamada al boicot
Los organizadores defienden que el encuentro quiere marcar un punto de inflexión: "Ya basta de contaminar el territorio", ha dicho la portavoz, que también ha vinculado la protesta con la denuncia de las relaciones empresariales con Israel y ha pedido "pasar a la acción" a través de medidas como el boicot.
Este sábado se han convocado pasacalles desde Sallent y Santpedor –en homenaje a las luchas ecologistas locales–, así como una marcha por la C-16 que ha contado con una veintena de coches y bicicletas. La organización ha destacado la capacidad de convocatoria, en la que han venido personas de todo el territorio catalán y del extranjero. Un millar de personas han acampado en Callús, pero a lo largo del día se ha ido añadiendo más gente, de manera que la organización calcula que, en total, se han superado las 3.000 personas.
La multinacional ICL, una de las principales empresas de la Cataluña Central, se conocía durante muchos años como Iberpotash. Después adoptó el nombre de la matriz con sede en Tel Aviv. Aun así, la actividad minera en la zona se remonta a hace más de un siglo, cuando las explotaciones eran de titularidad estatal. En el año 2020 se cerró la mina de Sallent y, desde entonces, la actividad se ha concentrado en Súria, en la mina de las Cabanasses. Actualmente, esta explotación da trabajo a unos 1.100 trabajadores directos y cerca de 3.000 indirectos. La empresa comercializa anualmente alrededor de 1,4 millones de toneladas de sal –destinadas tanto a usos industriales como al deshielo– y un millón de toneladas de potasa para fertilizantes, que exporta a través del puerto de Barcelona, donde dispone de una terminal propia.
La actividad minera ha ido en paralelo a diversos procesos judiciales y sentencias condenatorias por delitos ambientales, especialmente relacionados con la salinización de acuíferos y ríos.