La mitad de los catalanes cree que hay más inmigración de la real
Dos de cada cinco encuestados por el CEO creen que la población extranjera supone el 50% o más de los residentes del país, el doble que la cifra real
BarcelonaLa mayoría de los catalanes sobredimensiona la presencia de la inmigración en el país, según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO). De hecho, la evaluación, publicada este jueves, constata que se está extendiendo la idea de que el porcentaje de población nacida en el extranjero iguala prácticamente al de la población nacional. En la pregunta "De cada 100 residentes, ¿cuántos diría que han nacido fuera de España?", un 40% de los catalanes cree que la mitad de sus vecinos o más son extranjeros y un 14% cree que lo son entre el 30 y el 40%. Sin embargo, la percepción media de los encuestados –que es que un 36% de la población es inmigrada– queda lejos de la cifra real: los nacidos fuera de España son un 25% del total de la población, según datos del Idescat publicados el 1 de enero de 2025.
El número de respuestas que apoyan la impresión de que en Catalunya hay más inmigrantes de los que viven se ha duplicado en sólo un año: en el 2023 sólo el 16% de los catalanes consideraba que el 50% o más de los residentes en el país eran inmigrantes y el 2024 lo hacían el 2. "Es asombroso el aumento: estas encuestas presentan pocos cambios de un año a otro, ya que se hacen preguntas de fondo, no coyunturales, y hay cierta estabilidad", valora el profesor de ciencia política en la Universidad de Barcelona (UB), Jordi Muñoz. También el docente e investigador sobre el racismo institucional en la Universidad de Girona (UdG), Aliou Diallo, coincide en señalar dos motivos: el prejuicio de considerar catalán (o español) sólo a la población con determinados rasgos físicos o culturales, y la forma en que en los últimos tres años han aterrizado las discusiones sobre la inmigración en la agenda política.
"¿Quién es una persona inmigrante? ¿Quién ha atravesado una frontera. No las personas que tienen aspecto de persona extranjera o los hijos de personas con una trayectoria migratoria", resume Diallo. El experto en racismo institucional subraya que a las personas de origen extranjero nacidas en Catalunya "siempre se les niega la catalanidad" y están "condenadas a sentirse eternamente que son de fuera" aunque, a simple vista, es imposible distinguir a una persona catalana de toda la vida y una persona que ha adoptado Catalunya como su país sólo viene. "No hay catalanes de segunda generación, hay catalanes. Tampoco hay personas deorigen inmigrante, porque todo el mundo tiene origen en algún sitio", añade. Muñoz coincide: "Posiblemente, una parte de la gente que responde así a la encuesta lo hace porque considera inmigrantes a personas nacidas en familias inmigradas. La otra parte, porque son simpatizantes de partidos antiinmigración".
De hecho, para Muñoz, este aumento tan drástico en el porcentaje de catalanes que considera que ve a más inmigrantes de los que realmente hay tiene una gran influencia política. La inmigración ha ganado mucha importancia en la opinión pública. Por ejemplo, Junio sobre la mesa el debate sobre castigar más severamente la multirreincidencia, y la extrema derecha (Vox y Aliança Catalana) envía mensajes abiertamente contrarios a la inmigración. esto no es casual. "Es una estrategia consciente para exagerar la magnitud del fenómeno y hacer de la anécdota una distorsión", afirma Muñoz Prejuicios y frustraciones
La encuesta, en la que han participado 6.706 personas de más de 16 años y residentes en Catalunya, se realizó entre el 9 de octubre y el 9 de diciembre de 2025 –antes de la aprobación de la regularización extraordinaria de migrantes por parte del gobierno español– y tiene como objetivo estudiar el cambio de actitud de los catalanes a lo largo de los años. Dentro del capítulo de la inmigración, los catalanes puntúan con un 6,3 sobre 10 la aportación de este colectivo a la economía catalana, un 5,4 en la cultura y un 5,1 en la convivencia. "Si preguntas a una persona aleatoria por la calle cuáles son las principales causas tras la crisis de la vivienda, no es de extrañar que ahora te digan que son las ocupaciones –que no llegan ni al 0,06% del parque público– y también la inmigración, en vez de fiscalizar la forma en que se han hecho políticas de vivienda en los últimos años", comenta Diallo.
El investigador de la UdG subraya que sólo se pone "la etiqueta de inmigrante" a aquellos que llegan de países pobres. "Cuando personas blancas atraviesan la frontera, en la mayoría de los casos se les considera turistas,expados y extranjeras", indica. Según los expertos, la problematización de la inmigración se asocia a carencias políticas y estructurales y gana fuerza entre aquellos colectivos que han creído en algún momento en una opción política que no ha cumplido sus expectativas y se han acabado frustrando y aceptando una solución simplista. "Entonces, tu problema no es que no se esté invirtiendo en vivienda pública o regulando el mercado de alquiler, o que más del 50% de las viviendas que se compran en Catalunya sea al contado y, por tanto, sean fondos inversores, sino que en tu barrio se ha empadronado Fátima y Mamadou", resume Diallo.
En la encuesta, también se pregunta por la comodidad de los participantes con la idea de que la pareja de un hijo haya nacido en el extranjero; una medida que en sociología se llama distancia social y que indica hasta qué punto una persona acepta la proximidad personal con miembros de otro grupo. Los porcentajes más bajos significan mayor distancia autopercibida y, en esta pregunta, queda patente la persistencia de prejuicios específicos hacia determinados colectivos. Dos terceras partes de los catalanes dice sentirse cómodo si un hijo tuviera una relación con una persona negra, latina o de Asia oriental, pero sólo lo aceptarían un 38% si el yerno o nuera fuera magrebí, y un 53% si fuera de etnia gitana.