Miles de personas se manifiestan en Barcelona contra el caos en Cercanías
Entre 11.000 personas (Guardia Urbana) y 70.000 (organizadores) se han movilizado en ambas convocatorias
BarcelonaCercanías no funciona. Los retrasos de entre 20 y 60 minutos que registraban las líneas este sábado coincidiendo con la jornada de manifestaciones convocadas en Barcelona son el ejemplo paradigmático. Sin embargo, después de semanas de caos ferroviario, la expectativa que habían generado las manifestaciones no ha terminado de cumplirse. Por la mañana, la convocatoria independentista ha reunido a unas 8.000 personas en el centro de Barcelona según la Guardia Urbana, en un recorrido que evidenciaba que no se trataba sólo de una protesta por los trenes (entre el monumento de Rafael Casanova y la plaza de Sant Jaume). Por la tarde, la policía barcelonesa cifró en 3.000 los manifestantes convocados por las plataformas de usuarios de Cercanías. Buena parte de la indignación de los usuarios, que se hace evidente día tras día en las estaciones del país, se ha quedado en casa. Los organizadores, que no fueron capaces de coordinarse para realizar una única convocatoria unitaria, han tirado largo en el recuento, apuntando a 30.000 manifestantes por la mañana y 40.000 por la tarde.
Convocatoria independentista
"Eso no va de trenes, va de dignidad y de nuestro futuro, y el de nuestra nación". El independentismo busca ventanas de oportunidad para recuperar el músculo que ha ido perdiendo desde otoño del 2017, y el caos ferroviario de las últimas semanas ha abierto una. El presidente de la ANC, Lluís Llach, no escondió en ningún momento que el "desastre" del servicio de Cercanías no es más que la punta de lanza de una reivindicación que va mucho más allá de las infraestructuras. Los cánticos, de hecho, han sido eminentemente focalizados en la independencia y críticas hacia España. Como la manifestación de 2007, la de este sábado por la mañana en Barcelona ha tenido como hilo conductor el transporte ferroviario, pero el lema básico ha sido "independencia". Entre 8.000 personas, según la Guardia Urbana, y 30.000, según los organizadores (en el 2007 la Guardia Urbana cifró en 200.000 los manifestantes y los organizadores, la Plataforma por el Derecho a Decidir, elevó el número hasta 700.000), se monumentó a 700.000; Santiago. Al término del recorrido, y ante el Palacio de la Generalitat, Llach ha calificado al gobierno de Salvador Illa de "colaboracionista" y ha instado a los partidos independentistas a derribar a los gobiernos socialistas, tanto en Cataluña como en el Estado, para forzar unas elecciones "con carácter plebiscitario".
"Tenemos un mal gobierno que sólo nos propone la decadencia como nación y sociedad. ¡Basta de las complicidades que encuentra! ¡Que caiga el gobierno Isla, por colaboracionista y mentiroso", ha exclamado Llach, que, como había hecho antes Jordi Domingo, el presidente de la sociedad por el otro de la entidad convocante (el Consejo de la República) la independencia. "Debemos asustar al gobierno de Madrid y al gobierno botifler de Catalunya", ha sentenciado el líder de la ANC, haciendo un llamamiento a "recuperar la movilización ciudadana".
Ya hace unos años que el número de manifestantes por la Diada va a la baja y la ANC se ha ido alejando cada vez más de los partidos, al verlos subyugados al "autonomismo". El perfil de los manifestantes de la mañana era similar al que puede verse en las manifestaciones del Onze de Setembre, con predominio de personas mayores, aunque también ha hecho acto de presencia una columna de jóvenes que defendían que la independencia es "la única" vía para resolver los problemas de Catalunya. Como hace 19 años, los organizadores han subrayado que el déficit fiscal -que cifran en más de 25.000 millones de euros anuales- es donde radica el problema estructural, no sólo de Cercanías sino también "de la sanidad, la vivienda, la economía, el campesinado, la pesca, los servicios públicos...". Junto a las entidades organizadoras también se han manifestado representantes de los partidos independentistas y también de Òmnium Cultural, que repetirán en la manifestación de la tarde. Llach, que no estará, se mostró abierto a compartir lucha con las plataformas de usuarios de Cercanías, pero avisó de que "nadie" les dará lecciones sobre la lucha para que los catalanes tengan un servicio de tren digno.
Desde Tremp, el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, ha explicado que "entiende y respeta" las protestas de los manifestantes, pero que "con la frustración no se arreglará nada". Por eso el Govern ha decidido "coger el toro por los cuernos" y ponerse a trabajar para "arreglar de una vez por todas" el servicio de Cercanías en Catalunya.