El ANC hace de Cercanías el motivo para derribar a los gobiernos del PSOE
Entre 8.000 personas (Guardia Urbana) y 30.000 (organizadores) se manifiestan por la mañana contra el caos de Cercanías
Barcelona"Esto no va de trenes, va de dignidad y de nuestro futuro y el de nuestra nación". El independentismo busca ventanas de oportunidad para recuperar el músculo que ha ido perdiendo desde otoño del 2017 y el caos ferroviario de las últimas semanas ha abierto una. El presidente de la ANC, Lluís Llach, no escondió en ningún momento que el "desastre" de servicio de Cercanías no es más que la punta de lanza de una reivindicación que va mucho más allá de las infraestructuras. Los cánticos, de hecho, han sido eminentemente focalizados en la independencia y críticas hacia España. Como la manifestación de 2007, la de este sábado por la mañana por el centro de Barcelona ha tenido como hilo conductor el transporte ferroviario, pero el lema básico ha sido "independencia". Entre 8.000 personas, según la Guardia Urbana, y 30.000, según los organizadores (en el 2007 la Guardia Urbana cifró en 200.000 los manifestantes y los organizadores, la Plataforma por el Derecho a Decidir, elevó el número hasta 700.000), se monumentó a 700.000; de Santiago. Al término del recorrido, y ante el Palacio de la Generalitat, Llach ha calificado al Gobierno de Salvador Isla de "colaboracionista" y ha instado a los partidos independentistas a derribar a los gobiernos socialistas, tanto en Cataluña como en el Estado, para forzar unas elecciones "con carácter plebiscitario".
"Tenemos un mal gobierno que sólo nos propone la decadencia como nación y sociedad. Y lo suficiente de las complicidades que encuentra. Que caiga el gobierno Isla, por colaboracionista y mentiroso", ha exclamado Llach, que, como había hecho antes Jordi Domingo, ha reivindicado la sociedad de la otra entidad convocante (el Consejo de la República) a la independencia. "Debemos asustar al gobierno de Madrid y al gobierno botifler de Catalunya", ha sentenciado el líder de la ANC, haciendo un llamamiento a "recuperar la movilización ciudadana".
Desde hace unos años que el número de manifestantes por la Diada va a la baja y la ANC ha ido alejándose cada vez más de los partidos, al verlos subyugados al "autonomismo". El perfil de los manifestantes de la mañana era similar al que puede verse el Onze de Setembre, con predominio de personas mayores, aunque también ha hecho acto de presencia una columna de jóvenes, defendiendo que la independencia es "la única" vía para resolver los problemas de Catalunya. Como hace 19 años, los organizadores han subrayado que el déficit fiscal -que cifran en más de 25.000 millones de euros anuales- es donde radica el problema estructural, no sólo de Cercanías sino también "de la sanidad, la vivienda, la economía, el campesinado, la pesca, los servicios públicos...". Junto a las entidades organizadoras también se han manifestado representantes de los partidos independentistas y también de Òmnium Cultural, que repetirán en la manifestación de la tarde. Llach, que no estará, se mostró abierto a compartir lucha con las plataformas de usuarios de Cercanías, pero avisó de que "nadie" les dará lecciones sobre la lucha para que los catalanes tengan un servicio de tren digno.
Desde Tremp, el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, ha explicado que "entiende y respeta" las protestas de los manifestantes, pero que "con la frustración no se arreglará nada". Por ello, el Govern ha decidido "coger el toro por los cuernos" y ponerse manos a la obra para "arreglar de una vez por todas" las cercanías catalanas.