Muere Josefina Castellví, la bióloga que se enamoró del lugar más desolado del mundo
La oceanógrafa fue la primera mujer en dirigir una estación permanente en la Antártida
BarcelonaLa oceanógrafa y bióloga Josefina Castellví falleció este lunes en la capital catalana. Nacida en Barcelona en 1935, Castellví –o Pepita, como muchos la conocían– fue la primera mujer en el mundo en dirigir una estación permanente en la Antártida. Durante su larga trayectoria, la investigadora catalana recibió reconocimientos tan distinguidos como la Medalla de Oro de la Generalitat por su trayectoria académica y social, en 2021.
De carácter fuerte y visionaria, Castellví se decantó por la oceanografía durante su etapa de formación en la Universidad de la Universidad Marenda. Una disciplina que en ese momento era una rareza, aunque ya existían las primeras instituciones o equipamientos dedicados a este área. La investigadora fue pionera en la introducción de la disciplina y, de forma muy destacada, de los estudios antárticos.
Su interés por el continente helado la llevó a formar parte del equipo del biólogo Antoni Ballester en la isla Decepción en 1984. Más tarde, en 1988, se estableció la primera base antártica española en la isla Livingston y, después de que Ballester sufriera un Castell, sufriera un Castell 1988 y 1993. La catalana se convertiría así en la primera mujer en el mundo que dirigió una estación permanente en el continente de hielo.
Después de su etapa en la Antártida, la bióloga pasó por varios cargos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y terminó su carrera como directora del Instituto de Ciencias del Mar en Barcelona. Además fue vicepresidenta del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (CADS).
"Volvería a empezar por el mismo sitio"
Durante su trayectoria como investigadora, la oceanógrafa publicó más de setenta trabajos científicos además de dirigir numerosos proyectos de investigación. Su labor divulgadora le llevó a aglutinar una gran cantidad de reconocimientos de las instituciones y de la sociedad. En 1994 recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona y, casi diez años más tarde, en el 2003 –tres años después de jubilarse–, fue condecorada con la Creu de Sant Jordi. La barcelonesa también recibió y aceptó el encargo de hacer el pregón de las Fiestas de la Mercè en 2007.
En 2013, después de una larga temporada sin pisar el continente de hielo, Castellví volvió una vez más a la Antártida. "El hielo tiene unos sonidos extraordinarios, unas armonías fantásticas, y eso nunca se puede reproducir", describió en una entrevista en el ARA poco después de volver. "Me he reencontrado con los maravillosos icebergs, con la hospitalidad y mis recuerdos de una etapa que fue muy bonita", explicó.
Y cuando se le preguntó por si cambiaría algo de su carrera, la oceanógrafa fue muy clara: "Para mí la vida es como el tronco de un árbol, que va haciendo dicotomías, y ahora vas hacia esa rama y entonces piensas: «¿Y si me hubiera ido»? Pues probablemente habría llegado a un punto muy distinto a éste, pero no me ha preocupado. Ahora que estoy en la última etapa de mi vida, [...] te diría que si volviera a empezar volvería a hacer lo mismo. Con todos los reproches que tengo para mí misma, volvería a empezar por el mismo sitio".