La Iglesia se financia un 23% con la aportación tributaria, gracias a las ics de la Iglesia en la declaración del IRPF. Así, su presupuesto total es de más de 146 millones. Más de 12.000 voluntarios forjan el corazón de la Iglesia, que tienen al lado 1.248 sacerdotes y 3.900 catequistas. Hace siete años había trescientos más de sacerdotes, 7.700 catequistas y 310 misioneros. Ahora hay 3.730 religiosos, un millar menos, y cerca de 500 monjes. En el ámbito de los monasterios, también ha habido una bajada: hay actualmente 50, 13 menos que hace siete años. En cuanto a parroquias, ahora hay 2.106, once menos que hace siete años.
Ni residual ni masiva: radiografía de la Iglesia en Cataluña
Caen los sacramentos y suben los conversos juveniles en una sociedad secularizada
BarcelonaLa Iglesia católica en Cataluña ha perdido fuerza en las últimas décadas, pero conserva una notable vitalidad y un peso simbólico. De hecho, el 57,2% de los catalanes se identifican como católicos –cinco puntos más que hace doce años–, según datos del último barómetro de religiosidad del CEO, del 2023, aunque la práctica va por otro lado. ¿Cómo está la Iglesia, en una sociedad tan secularizada? ¿Hay un rebrote de la fe?
El teólogo Francesc Torralba, miembro del dicasterio de cultura y educación de la Santa Sede, sostiene en el ARA que "se constata que la Iglesia es un factor de transformación social y ayuda a los vulnerables con una fuerza social integrada básicamente por mujeres". Ahora bien, con menos fieles en misa y siendo una institución "menos clerical", porque también hay menos sacerdotes y seminaristas. "Hay curas que llevan un montón de parroquias", dice. Esto fuerza la llegada de extranjeros: había 46 seminaristas en 2024, mientras que en 2020 había 90 y en 2010, 114, según datos episcopales. Hay 1.248 curas, 300 menos que hace siete años.
"Este es un momento complicado en el que se necesita compromiso. Los creyentes deben ser creíbles; la Iglesia baja porque no hemos sido suficientemente fieles en el día a día", apunta sor Lucía Caram, que no ve "una vuelta" de la fe. Al mismo tiempo, el director de la Fundació Catalunya Religió, Jordi Llisterri, destaca que, a pesar de haber pasado "por el desprestigio, la pederastia y la desaparición del hecho religioso, es de las instituciones con más influencia", concluye. A su parecer, que "la religión católica todavía esté en el 60% de la población quiere decir que continúa muy viva".
El director del Secretariado de Pastoral con Jóvenes de la Archidiócesis de Barcelona, mosén Carlos Bosch, apunta a "el interés de las nuevas generaciones" vinculado "al deseo de respuestas verdaderas". Por otra parte, la hermana Margarida Bofarull, de la orden del Sagrado Corazón, asegura que la institución "está envejecida en el ámbito clerical" y que los laicos ganan importancia en las tareas parroquiales y delegaciones episcopales, a la espera de que se aborde un mayor peso de la mujer, la tarea pendiente.
"El papel asistencial", con el compromiso de entidades eclesiales, es un latido clave para la sociedad. "La Iglesia ha hecho muchas cosas mal, pero si se cerraran todas las parroquias y conventos y toda la acción social, el país sería peor", sostiene Llisterri. Y es que las entidades eclesiales, sobre todo Cáritas y Mans Unides, atienden a 373.000 personas.
Evolución
Solo el 7% de los católicos practican la religión semanalmente, un 29% con menor intensidad y un 64% no la practican nunca –aunque la mitad rezan–. Los bautismos, según datos de la Conferencia Episcopal Tarraconense de los últimos diez años y un estudio de Llisterri basado en datos episcopales, han pasado del 81% en 1985 al 51% en 2005, y al 26,36% hoy en día. De 2023 a 2024, sin embargo, hubo un aumento de 1.355 bautismos, un 10% más.
Una evolución menos drástica que los matrimonios, según el Idescat: ahora son católicos solo un 8,6%, ocho puntos menos que hace diez años, veinte puntos menos que en 2008, treinta y siete menos que en 2004 y sesenta menos que en 1994, cuando rozaba el 70%.
La bajada de la firmeza en la fe ya se percibe con el hecho de que en 2024 hubo 14.190 bautismos, 9.375 primeras comuniones y 5.478 confirmaciones. Llisterri apunta que no hay "presión social" y, en paralelo, hay un cierto rebrote juvenil con los catecúmenos, los que se bautizan cuando son adultos.
Conversiones
Mosén Bosch se encarga de fomentar la llegada de la fe a la juventud, que se acerca a la Iglesia "por redes o por correo" o "en alguna celebración" y "se les intenta ofrecer un camino". Son "jóvenes nacidos en una sociedad poscristiana que no han participado de la vida de la Iglesia [ni fueron bautizados] y ven posibles respuestas a preguntas" a través de la fe. De aquí viene la crecida: este año ya se contabilizan 327 catecúmenos en Cataluña, 89 más que el año pasado, 126 más que hace dos años y el doble que en 2022. Antes era casi anecdótico.
Según Bosch, "el paradigma anterior era pasar de la creencia a la pertenencia, ahora va de la pertenencia a la creencia". La "nueva evangelización" se basa en la "fidelidad a la tradición y creatividad para los nuevos retos". Los catecúmenos se han disparado en Francia, donde los hay 4.000.
Bofarull añade que en el repunte entre los jóvenes, algunos "se acercan buscando identidad en un mundo globalizado" y muchos "parten de un gran desconocimiento". Pero, estadísticamente, "el rebrote no es grande", a su parecer, y Torralba añade que es una cierta "emergencia" más que "una primavera católica".
Retiros
A la vez, crecen los retiros espirituales como Effetà, "un fenómeno intraeclesial", según Torralba, que también dice que hay más recesos no católicos. La proliferación de estos retiros no quiere decir que los jóvenes "se impliquen en tareas parroquiales o sociales", dice Torralba. Lo asegura sor Lucía Caram: "Hay nuevos movimientos espiritualistas no comprometidos, pero las iglesias cada vez están más vacías y el compromiso social es de la gente mayor". También lo ve en su fundación del Convento de Santa Clara, con 200 voluntarios.
Llisterri comenta que "la mayoría de los jóvenes creyentes continúan estando vinculados al mundo católico", a pesar de la secularización. El porcentaje católico más bajo es el juvenil: entre los 16 y 24 años son el 36,4%, mientras que los mayores de 64 años son el 83%. "La dimensión espiritual que crece se enlaza con la religiosidad de la gente mayor", sintetiza.
Lengua
Otro asunto espinoso de la Iglesia es la lengua. El presidente de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, Joan Maluquer, lamenta una "castellanización" de la Iglesia en Barcelona, como mosén Cinto Busquet. Llisterri relata que "es verdad", a pesar del problema general del uso social, que hay "una pereza pastoral" ante los forasteros, a diferencia de los años setenta. Bofarull, que es delegada de cultura del arzobispado de Barcelona, reivindica que "la fe se encarna en el país" y que el catalán ha de ser central.
Pederastia
"La Iglesia tiene pecado, deben redimirse de los abusos", dice Bofarull. Es lo que hará el papa León XIV, que se encontrará con víctimas de pederastia en reuniones privadas en su visita al Estado. En España ha habido 1.131 denuncias y un millar de acusados por pederastia según la Conferencia Episcopal, a pesar de que el Defensor del Pueblo elevó las víctimas a 440.000 en el ámbito religioso, 234.000 de las cuales son de sacerdotes. El Estado y la Iglesia llegaron a un acuerdo para las indemnizaciones para una lacra que todavía es profunda.