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Sociedad  /  Salud 28/06/2022

¿Nos deberíamos alarmar por el aumento de contagios de covid?

La séptima oleada avanza en Catalunya coincidiendo con el inicio de las vacaciones de verano del personal sanitario

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Grupos de turistas a la Rambla la Boqueria de Barcelona.

BarcelonaLos contagios crecen y Catalunya vive, de nuevo, una oleada de covid, la séptima en poco más de dos años. La mayoría de los casos no quedan registrados porque, por protocolo, las pruebas solo se hacen a la gente de más de 60 años y los tests positivos comprados en farmacia se han dejado de contabilizar. Saber cómo evoluciona la pandemia es ahora más difícil que nunca, pero hay una prueba indiscutible para identificar un aumento importante de las infecciones: la atención primaria vuelve a hacer más visitas y los hospitales atienden a más enfermos. Y esto está pasando. El conseller de Salud, Josep Maria Argimon, duda que el impacto de este embate sea similar a los vividos en oleadas anteriores, pero la demanda in crescendo está llegando en verano, cuando el sistema sanitario queda muy tocado por las vacaciones del personal, especialmente de enfermeras, que acostumbran a ser las plazas más complicadas de cubrir. Y, según los profesionales de la atención primaria y hospitalaria, esta menor disponibilidad de efectivos se suma a la incógnita del comportamiento de las variantes que circulan, con mayor capacidad de transmisión. Ya se sabe que cuantos más contagios haya, más se sobrecarga el sistema. 

La causa principal del repunte de contagios de las últimas semanas se tiene que buscar en la expansión de la subvariante de ómicron BA.5, más contagiosa que sus antecesoras. Esta mutación ya representa el 60% del total de las muestras secuenciadas y en cuestión de días se espera que sea la predominante. Con todo, Argimon no cree que comporte casos más graves per se y, por eso, a pesar de que la curva de contagios y los ingresos van al alza (en tres semanas se ha duplicado la cifra de ingresados a las UCI), las autoridades sanitarias no prevén ninguna medida o restricción ni a corto ni a medio plazo que pueda cambiar la normalidad recientemente readquirida. “Los contagios han incrementado, pero de momento tenemos que esperar y ver”, ha dicho Argimon, que sí que ha admitido “preocupación” por cómo puede afectar el sistema sanitario a la nueva oleada combinada con las vacaciones de los sanitarios.

A pesar de que las condiciones de este año son ligeramente diferentes a las de otros oleadas, se reproducen viejos problemas. A las vacantes propias del periodo estival se suman las bajas laborales. El virus se transmite con total libertad y el personal sanitario también se contagia y enferma y tiene que estar entre cinco y siete días sin trabajar para evitar volverse una fuente de contagio en los centros sanitarios. “No hay personal suplente suficiente, o el que hay está muy fatigado y sinceramente no puede hacer muchos más esfuerzos adicionales”, explica al ARA el epidemiólogo del Hospital Clínic Antoni Trilla.

Dejar de hacer tests

La atención primaria hace semanas que nota un aumento de la demanda por infecciones respiratorias. Según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infecciones de Catalunya, que se actualizarán este martes, el coronavirus supone la mitad de los diagnósticos de la última semana (unos 22.000, un 19% más que la semana anterior) en todos los grupos de edad. “Divisamos una presión añadida entre los meses de junio y septiembre por las vacaciones. Con las plantillas reducidas y sin refuerzos, si tenemos un incremento significativo del covid, el escenario que se nos dibuja es tenso”, explica el médico del CAP Rambla de Sant Feliu de Llobregat y miembro de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC) Jordi Mestres.

El facultativo reconoce que el aumento de visitas por sospecha de covid no es tan “exagerado” como el del año pasado por las mismas fechas, pero avisa del incremento que se está produciendo entre los mayores de 60 años, el cual preocupa y obliga a los CAP a hacer una vigilancia más exhaustiva. Afortunadamente, la mayoría de casos que se atienden, dice Mestres, son leves y lo atribuye precisamente a la variante BA.5, pero avisa que cuanta más transmisión comunitaria haya, más riesgo habrá de que personas vulnerables enfermen gravemente.

El goteo de contagios ya se está traduciendo, inevitablemente, en un incremento de las hospitalizaciones. Trilla ha advertido que el impacto del coronavirus se está notando en las plantas, mayoritariamente por gente mayor con otras enfermedades que se complican debido al contagio. En las áreas de hospitalización convencional dedicadas al covid hay 1.383 personas, muchas de ellas porque, además de necesitar curas o una intervención como una cirugía de urgencia o programada, han dado positivo en la prueba que permite a los centros sectorizar y evitar los contagios nosocomiales (brotes dentro del hospital). En cambio, en las unidades de cuidados intensivos (UCI) Salud solo registra a las personas que ingresan por covid y los datos evidencian que los enfermos críticos casi se han duplicado en las últimas tres semanas: si a principios de junio había 26, hoy ya hay 46.

Sin embargo, Argimon ha subrayado la necesidad de normalizar la circulación del virus y se ha limitado a recomendar un uso más riguroso de la mascarilla en espacios cerrados entre la gente vulnerable, por su edad o porque sufren una enfermedad de base grave. Al resto de la población que pueda sufrir síntomas, además de pedirles aplicar el sentido común (evitar el contacto con personas de riesgo o llevar mascarilla en caso de interaccionar socialmente), les requiere no saturar el sistema sanitario. Es decir, que no vayan al CAP, que se queden en casa hasta que se encuentren bien y que tomen antitérmicos. También ha subrayado que sería importante no hacerse test en casa para confirmar o descartar los positivos. “Es muy difícil no hacérselos porque llevamos dos años haciéndolo y recomendándolo. Pero probablemente, si tienes fiebre, fatiga y dolor de cabeza, es covid. El 50% de los virus que circulan hoy en día son SARS-CoV-2”, concluye.

Gravedad y vacunas: ¿qué sabemos de la subvariante BA.5?

Las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5, la segunda de las cuales se espera que sea predominante dentro de unos días, tienen una capacidad muy elevada de infectar personas que ya han superado el covid, también si se contagiaron de otras subvariantes de ómicron, y vacunados con pauta completa.

Los estudios sugieren que estas mutaciones, que empezaron a circular en Europa el marzo pasado, son más contagiosas que sus antecesoras porque presentan cambios en la proteína Spike (la llave para acceder a las células e infectarlas sin ser reconocidas).

Aun así, nada indica que causen enfermedades más graves. De momento, los datos recogidos en Suráfrica (donde se detectó por primera vez) sobre su gravedad señalan que serían incluso menos agresivas que la ómicron original o la sigilosa.

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