¿Por qué aumentan las enfermedades transmitidas por animales?

El cambio climático y la movilidad internacional favorecen el aumento de las zoonosis contagiadas por roedores, mosquitos y garrapatas

El mosquito tigre puede transmitir el dengue, el Chikungunya y el Zika.

BarcelonaComo ya ocurrió hace seis años a raíz de la pandemia de la covid-19, el brote de hantavirus ha evidenciado que las zoonosis, las enfermedades que se transmiten entre animales pero que tienen potencial para infectar personas, son una de las grandes amenazas de presente y de futuro para la salud de la población. A pesar de que hay algunos paralelismos entre la escalada de contagios actual y la crisis de la covid-19 —principalmente el origen animal del virus—, los expertos insisten en que la situación de ahora es muy diferente y aseguran que el hantavirus no tiene capacidad para provocar un revés de la magnitud del que provocó el coronavirus. Es mucho menos contagioso y, por tanto, es más improbable que se extienda. Eso sí, reconocen que el crecimiento de la movilidad global, el auge de los fenómenos climáticos extremos y el aumento de las temperaturas harán que cada vez sea más frecuente la aparición de este tipo de enfermedades.

Casi dos terceras partes de las enfermedades emergentes en el mundo son zoonóticas, explica Alex Almuedo, del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínico de Barcelona e investigador de ISGlobal, que centra su investigación en este tipo de patologías. Se entiende por enfermedad emergente la que, como la covid-19, aparece de cero o que, como el hantavirus, ya se conoce pero experimenta un aumento súbito de los casos en una población determinada. "Sabemos que estas enfermedades cada vez serán más frecuentes, por lo que debemos tener sistemas de salud pública preparados para dar respuesta a cualquier emergencia", defiende el experto.

El hantavirus es un viejo conocido en determinadas zonas del mundo, entre ellas todo el continente americano. "El brote de hantavirus que afecta a un crucero nos recuerda que las enfermedades zoonóticas pueden convertirse en un problema de salud pública internacional cuando combinamos viajes internacionales con reservorios de fauna salvaje y entornos remotos", afirma Rachel Lowe, investigadora y directora del grupo Resiliencia en Salud Global en el Barcelona Supercomputing Center (BSC).

Un grupo de investigadores de Chile, Suecia y los Estados Unidos publicó un estudio en la revista The Lancet el año 2023 en que se hacía una revisión detallada sobre este patógeno y advertían que había fenómenos ambientales y climáticos que favorecían los contagios porque se incrementaba la interacción entre los roedores —reservorio y transmisor del virus— y los humanos. Por ejemplo, cuando hay fuertes precipitaciones o inundaciones, hay un crecimiento descontrolado de la vegetación. En el caso del roedor transmisor del hantavirus, estas condiciones hacen proliferar determinadas especies de bambú que son una fuente de alimento importante para estos animales. Esto provoca incrementos localizados y súbitos de las poblaciones de roedores —de hecho, ahora las condiciones son más favorables para su reproducción que hace 30 o 40 años, también por el aumento de desechos provenientes de los humanos— y, de acuerdo con el estudio, esto conduce directamente a un aumento de las infecciones por el virus tanto en los roedores como en los humanos.

El caso de la leptospirosis

Almuedo insiste en que estos fenómenos meteorológicos extremos favorecen el aumento de enfermedades transmitidas por animales. Otra zoonosis que se transmite sobre todo a través de roedores infectados es la leptospirosis, que es de origen bacteriano. Un animal infectado contamina el agua con estas bacterias y los humanos se infectan cuando entran en contacto con ella, por lo que es especialmente frecuente en zonas tropicales o en regiones donde hay lluvias torrenciales. También es uno de los principales riesgos cuando hay inundaciones; de hecho, fue una de las emergencias sanitarias derivadas de la trágica dana del País Valenciano de finales de 2024, cuando se detectaron tres casos positivos.

Lowe explica que su grupo no trabaja directamente con el hantavirus, pero sí que han realizado diversos estudios intentando entender los vínculos entre los acontecimientos extremos y la leptospirosis. Junto con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC por sus siglas en inglés), han podido constatar que, combinando datos epidemiológicos, climáticos y ambientales, existe potencial para que aumente el riesgo y la propagación de la leptospirosis en toda Europa. "Es importante poder integrar todos estos diferentes tipos de datos para poder reforzar la preparación, tener sistemas de alerta precoz y ser capaces de resistir a los brotes locales", afirma Lowe.

Temperatura y movilidad

Las fuertes lluvias, sin embargo, no son el único ni el primer fenómeno que hace aumentar el riesgo de zoonosis. La crisis climática está provocando que las altas temperaturas lleguen antes de los meses estivales, y por tanto que también lo hagan las plagas de mosquitos y garrapatas. Estos insectos son vectores de transmisión de enfermedades como el dengue, el Zika, el chikungunya y la fiebre del Nilo occidental, que cada año son más habituales en el Estado. Estas enfermedades antes solo se veían en casos importados de otros países, pero ahora ya se detectan brotes autóctonos con frecuencia –es decir, que la transmisión no está asociada a ningún viaje– y la previsión de los expertos es que lleguen a ser endémicas en España.

El incremento de viajeros internacionales –contando tanto los catalanes que se van de vacaciones como los visitantes que recibe el país a lo largo del verano–, sumado a la proliferación de mosquitos, generan el caldo de cultivo para que estas enfermedades sean cada vez más frecuentes. En Cataluña hay el mosquito tigre, que puede transmitir el dengue, el chikungunya y el Zika, y el mosquito común puede transmitir el virus del Nilo Occidental.

"Hay que tener en cuenta el movimiento de personas y el período de incubación. Ahora te plantas en la otra punta del planeta en poco tiempo, te infectas y desarrollas síntomas cuando vuelves. Así es muy fácil que se propague", sostiene Almuedo. Si un mosquito pica a una persona infectada con esta enfermedad será capaz de contagiar a otras personas y tener un brote autóctono, como pasó en Vila-seca a finales de 2024. "No hace falta que dejemos de viajar, pero debemos asegurarnos de que estamos mejor conectados a los sistemas de vigilancia de enfermedades para actuar muy rápidamente en estos casos", asegura Lowe.

La deforestación es otro elemento a tener en cuenta, según el experto, ya que hace aumentar la interacción entre animales salvajes, animales domésticos y seres humanos, y esto incrementa el riesgo de contagios. Por todo ello, Almuedo insiste en la importancia de sensibilizar a la ciudadanía sobre cómo se debe actuar cuando se detecta un brote de estas características y también transmitir que cortar las cadenas de transmisión es un objetivo colectivo. En este caso, las personas a bordo del MV Hondius han sido aisladas en sus cabinas y han utilizado mascarillas si salían, y, además, harán cuarentena obligatoria hasta que se asegure que no hay riesgo de diseminación. "El riesgo en España y Cataluña se considera bajo, pero debemos estar alerta", concluye Lowe.

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