La extrema derecha convierte a Noelia en un ariete contra la ley de eutanasia
BarcelonaCuando en junio de 2021 se aprobó la ley de eutanasia, el apoyo a la iniciativa era muy amplio en la sociedad española, que había vivido casos emblemáticos como el de Ramon Sampedro (muerto en 1998), que Javier Bardem interpretó en la película Mar adentro de Alejandro Amenábar, o el de Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su mujer, María José Carrasco, en 2019 y que fue absuelto del delito de cooperación al suicidio una vez entró en vigor la norma. Según un barómetro del CIS de enero de 2021, el 72% estaba a favor de la ley y solo un 15% en contra.
Desde aquel 2021, cada año han ido aumentando el número de peticiones y el de prestaciones de ayuda para morir. Según los datos oficiales, fueron 75 personas aquel mismo año; 288 en 2022, 334 en 2023 y 426 en 2024. Poco a poco, la aplicación de la ley se ha ido normalizando, eso sí, con grandes diferencias territoriales. Cataluña concentra aproximadamente un tercio de los procesos finalizados, el doble de lo que le correspondería por población. Si miramos la tasa de eutanasias aplicadas por cada 100.000 habitantes, Cataluña (3,78) dobla la de Madrid (1,84).
Por eso, la extrema derecha necesitaba encontrar un caso concreto que le sirviera de ariete para detener esta normalización y reabrir un debate que la sociedad parecía tener cerrado. Y este caso ha sido el de Noelia Castillo, que reúne todos los ingredientes y le sirve para presentar lo que ha sido una decisión individual de una persona mayor de edad, avalada por todos los comités médicos y bioéticos, en prácticamente un asesinato de una víctima de la negligencia del Estado, ya que la Noelia estuvo en un centro de menores donde habría sido violada.
Abogados Cristianos forma parte de un ecosistema ultracatólico que tiene una fuerte influencia en Vox y en importantes sectores del PP, y del cual también forman parte otras organizaciones como Hazte Oír o El Yunque, muy activas en las redes sociales estos días con este caso. El periodista Santiago Mata, autor de un libro sobre El Yunque, afirma que Abogados Cristianos es una terminal de esta secta ultracatólica. Lo que resulta paradójico es que esta organización represente a un padre que renunció a la custodia y del que la hija siempre ha explicado que la abandonó y que no quiere saber nada de él. Ahora bien, se puede afirmar que han conseguido su objetivo, ya que el calvario de Noelia puede desincentivar a muchas personas de iniciar un proceso incierto si saben que algún progenitor no está de acuerdo.
Las dudas del PP
A pesar de todo, políticamente quien está galvanizando la oposición a la eutanasia de Noelia Castillo es Vox, mientras que el PP duda porque la ley divide al partido. Así, en el programa de las elecciones de 2023, Núñez Feijóo prometió reformar la ley en algunos puntos concretos, con la idea de hacer más difícil su aplicación, pero sin derogarla. El problema es que, tres años después, la política ha entrado en una fase de guerra cultural tan grande que no es impensable que Feijóo, y más si tiene que pactar con Vox, acepte derogar la ley.
La muestra de cómo el PP está cada vez más inmerso en esta guerra cultural es Isabel Díaz Ayuso, que en el pasado había cultivado una imagen de persona liberal y no creyente, y ahora está virando en cuestiones como el aborto, con la negativa a facilitar la creación de un registro de médicos objetores. Pero últimamente ha ido más allá con el anuncio de una ley que otorgará las ayudas y exenciones fiscales de un hijo a un feto de 12 semanas. Es lo que se conoce como anteproyecto de ley de reconocimiento del concebido no nacido.
La semana pasada, la misma Ayuso rompió con su pasado y en una entrevista a Ok Diariose definió como "católica practicante" y afirmó que "iba a misa prácticamente cada semana". Este giro puede ser real, pero también puede responder a una estrategia política que implica reconectar con el pasado nacionalcatólico de la derecha española para disputar así el voto a Vox. Este repliegamiento ideológico de las derechas, de hecho, se está produciendo en todo el mundo occidental, tal como se demostró con la sentencia del Tribunal Supremo de EE. UU. que dejaba de considerar el aborto como un derecho después de casi medio siglo.