Salud

Ganar tiempo en el Alzheimer y el Parkinson más allá de los fármacos

La fisioterapia y la logopedia, sumadas a un diagnóstico precoz, son claves para retrasar el progreso de los síntomas

BarcelonaEugenia tiene 51 años y lleva 6 Parkinson. Cuando se le diagnosticaron se resistió a acudir a un hospital de día. Se imaginaba entre gente "muy deteriorada" con la que no compartiría gran cosa y no quería ir. Hace un año que cambió de opinión y ahora acude tres veces por semana al hospital de día de enfermedades neurodegenerativas que gestiona el Hospital Clínic en el barrio del Raval. Realiza gimnasio, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y socializa con otras personas que tienen su u otras enfermedades neurodegenerativas. Explica que ha conocido a gente interesante, que ha incorporado rutinas saludables y que ha aprendido ejercicios que le ayudan a minimizar las consecuencias de su enfermedad. "He vuelto a tocar el piano, hacía años no lo tocaba. Antes no me veía con corazón y ahora me he animado", explica al ARA.

Las enfermedades neurodegenerativas son irreversibles y no cuidan. Desde el momento del diagnóstico avanzan sin freno y se caracterizan por la muerte neuronal y una progresiva discapacidad de la persona afectada. Son enfermedades tan complejas como lo es el funcionamiento del cerebro y las causas de la gran mayoría, como el Alzheimer y el Parkinson, todavía son desconocidas. Los tratamientos disponibles atenúan los síntomas y mejoran la calidad de vida de los enfermos hasta cierto punto, pero con el paso del tiempo pierden eficacia. Para contrarrestar la falta de alternativas de estas personas, las terapias no farmacológicas, como la fisioterapia, la logopedia y el trabajo ocupacional, se han erigido en un pilar esencial de su tratamiento, sobre todo cuando se encuentran en fases iniciales de la enfermedad.

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Todas estas actividades complementarias a los medicamentos han demostrado un alto beneficio para estas personas y, de hecho, los expertos recomiendan combinarlas para retrasar el progreso de los síntomas y facilitarles el día a día. Algunos hospitales de día y centros sanitarios ofrecen estas terapias que, además, aportan tranquilidad a los enfermos, puesto que disponen de un espacio donde socializar con otras personas que comparten su diagnóstico. El Clínic ha ampliado recientemente este centro, que es pionero en el Estado porque ofrece sus servicios para 13 enfermedades neurodegenerativas de forma transversal, como el Alzheimer, el Parkinson, la demencia por cuerpos de Lewy y la esclerosis múltiple, entre otros.

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El jefe de la unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos de este hospital de día, Albert Lladó, defiende que la parte no farmacológica es "básica y uno de los pilares del tratamiento integral de estas enfermedades". Los pacientes mejoran en algunas de las actividades que realizan en su día a día y se mantiene a raya el deterioro durante más tiempo, tanto física como cognitivamente. "El objetivo es potenciar toda la parte que tienen preservada y tratar de suplir sus déficits", concreta Lladó. El centro está pensado para pacientes que están en fases iniciales o moderadas de su enfermedad, por lo que insiste en la importancia de un diagnóstico precoz: cuanto antes se detecta, más bien se puede trabajar para ralentizar la aparición de los síntomas.

"Estoy más tranquilo"

Manel tiene 63 años y lleva un año y medio en el centro. Reconoce que no lo pasa bien cuando tiene cenas con amigos y hablan del pasado, porque no recuerda las cosas y se angustia. Desde que acude al hospital de día, en cambio, también se reúne con personas que tienen diagnósticos similares al suyo y lo agradece. "Estoy más tranquilo. Me relajo porque todos estamos en la misma situación", destaca. Además explica con orgullo que ha mejorado aspectos de su día a día: antes se pasaba la parada de autobús cuando iba al centro y ahora siempre llega puntual. Manel es uno de los 150 pacientes que cada mes acuden al centro, que en el 2023 realizó más de 11.000 sesiones. Sin embargo, con la ampliación esperan llegar a las 15.000 sesiones al año y los 200 pacientes al mes.

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Bea hace pocos meses que acude por un diagnóstico de Alzheimer. Está en una fase inicial de la enfermedad y en el centro trabaja la memoria. También ha ganado tranquilidad porque hasta que le diagnosticaron la enfermedad lo pasó mal, veía que le pasaba algo y no sabía qué. Hizo el proceso sola; no fue fácil, porque no quería preocupar a sus hijos. Sin embargo, ahora sí que tiene el apoyo de su familia y también de los profesionales y los pacientes del centro. Recomienda a todas las personas con enfermedades neurodegenerativas que, como ella, den el paso y vayan a realizar terapias no farmacológicas. "Es una forma de no soltarte y de estar en contacto con gente que está igual que tú. A mí me ayuda a tomar conciencia de lo que vendrá", detalla.

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