¿Cómo afectan las regularizaciones masivas de inmigrantes a la seguridad de un país?
Estudios sobre experiencias similares en otros países apuntan que la llegada de oportunidades laborales puede frenar los hurtos y los robos
BarcelonaCuando termine el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes actual, hasta 150.000 personas que viven y en muchos casos trabajan en Cataluña –casi medio millón en todo el Estado– pasarán de no tener papeles y de vivir de la economía sumergida, a poder entrar formalmente en el sistema laboral con permisos de residencia legales. La regularización tendrá consecuencias evidentes en muchos ámbitos, como en el mercado laboral o en la seguridad social, pero la investigación también dice que puede tenerlas en la seguridad.
A lo largo de los años se han producido decenas de procesos de regularización en muchos puntos del mundo y diversos académicos los han aprovechado para intentar analizar si afectan a las tasas de delincuencia y si los inmigrantes reducen su probabilidad de delinquir con una situación administrativa regular. Una de las principales conclusiones es que sí, que una regularización puede ayudar a bajar la delincuencia.
Volviendo a la realidad catalana, en los delitos contra el patrimonio o la propiedad –Baker afirma que estos datos implican "un impacto mucho más alto” en el caso de la delincuencia cometida por las personas inmigrantes. En concreto, apunta, en los condados donde hubo más legalizaciones, la criminalidad bajó más que en aquellos condados donde se hicieron menos. Además, el experto señala otro elemento importante: el descenso respondía a una disminución de los delitos contra la propiedad, es decir hurtos, robos o estafas. "Los inmigrantes que tienen más capacidad para entrar en el mercado laboral formal y ganar sueldos más altos tienden a delinquir mucho menos. Esto se manifiesta principalmente como una disminución más fuerte de los delitos contra la propiedad", argumenta Baker.
Necesidad económica
Volviendo a la realidad catalana, en los delitos contra el patrimonio o la propiedad –no en otros más graves o más violentos– hay una presencia más elevada de detenidos y presos de origen extranjero que de autóctonos. Por ejemplo, los extranjeros son casi el 60% de los presos por delitos contra el patrimonio. Estos delitos están a menudo vinculados a la pobreza y así lo demuestran diversos datos extraídos de las prisiones catalanas, como que el 80% de los autores de delitos contra la propiedad que han acabado en la prisión han tenido problemas para encontrar trabajo. El mismo Baker dice que son delitos de "necesidad económica".
Baker, sin embargo, no es el único que llega a esta conclusión. Paolo Pinotti es decano y director de la cátedra de análisis económico del crimen de la Universidad Bocconi, en Milán, y también ha analizado en dos amplios estudios el efecto de las regularizaciones. En ambos concluye que este proceso hizo reducir la delincuencia y apunta al mismo detonante que Baker. “La disminución de la probabilidad de cometer delitos es el acceso a oportunidades de obtener ingresos legítimos después de obtener el estatus legal", afirma en declaraciones a l'ARA.
Primero, el académico analizó a los inmigrantes que solicitaron un permiso de residencia a través del sistema italiano conocido como Click Daysel año 2007. Con este sistema, el gobierno italiano permitía cubrir con trabajadores extranjeros las vacantes en sectores como el turismo o la agricultura mediante permisos de trabajo.
En otro estudio, Pinotti analizó a los reclusos extranjeros que fueron liberados de prisiones italianas gracias a un indulto masivo en agosto de 2006. La muestra incluyó a unos 800 internos rumanos y búlgaros que obtuvieron la libertad y que, pocos meses después, consiguieron el estatus legal por la entrada de sus países a la Unión Europea.
Pinotti avisa que el diseño de los dos estudios solo permite estimar los efectos "a corto plazo", pero que las conclusiones son que hay una "disminución del 50% en la probabilidad" de que los inmigrantes reincidan. "Sin embargo, la evidencia de otros datos es coherente con reducciones permanentes", añade el académico.
Otra conclusión es que la reducción de la criminalidad fue más pronunciada en regiones que ofrecieron mejores oportunidades económicas y laborales para los inmigrantes legales, especialmente en el norte y en el centro de Italia. Y, además, se notó una bajada pronunciada también en delitos de tráfico de drogas. En Cataluña, el 60% de los detenidos por drogas en los últimos 15 años son extranjeros.
Sustitución y atracción
Francesco Fasani es profesor de economía en la Universidad de Milán y estudió las cuatro regularizaciones masivas hechas en Italia entre los años 1990 y 2005. Sus conclusiones van en la línea de los otros expertos: las regiones con una proporción más elevada de inmigrantes en situación legal experimentaron una reducción de las tasas de criminalidad entre los inmigrantes extracomunitarios. Ahora bien, también advierte que este efecto no siempre perduró en el tiempo.
Fasani, consultado por el ARA, ve varios motivos. Por un lado, se puede reducir la delincuencia en un grupo de personas, pero también se puede producir "una sustitución". El ejemplo más claro que pone es el mercado de la droga. "Los consumidores piden drogas, lo que crea demanda de traficantes. Si la regularización induce a muchos inmigrantes que antes traficaban con drogas a dejar de hacerlo, esto no elimina la demanda subyacente", dice. Con todo, hay otros efectos que se pueden tener en cuenta, como la atracción que tiene una regularización –pueden llegar más inmigrantes sin papeles– o que aquellos que no consiguen regularizar su situación caigan en el mercado ilegal.
"La mejor manera de reducir la delincuencia de los inmigrantes –igual que pasa con los delincuentes nativos o de cualquier otro grupo– es ofrecer mejores alternativas a la actividad criminal", concluye Fasani, que también es exinvestigador de la UAB y antiguo profesor en la Escola Superior d'Economia de Barcelona. "La regularización puede tener efectos positivos sobre la delincuencia, pero este no es el efecto de primer orden", añade.
La investigación de Fasani también incluye un estudio en el Reino Unido que compara los solicitantes de asilo con los inmigrantes de países que se sumaron a la UE en 2004, que tenían más derechos y facilidades que los primeros. "Los resultados muestran que las zonas que reciben un número mayor de solicitantes de asilo experimentaron un aumento de los delitos contra la propiedad, de magnitud modesta, pero económicamente significativo. En cambio, no encontramos ninguna evidencia de un aumento de la delincuencia asociada con los inmigrantes de la UE", afirma Fasani.
El empoderamiento para denunciar
Las regularizaciones, sin embargo, aún pueden tener más efectos en los datos delincuenciales. Diversos estudios demuestran que no solo pueden ayudar a bajar la criminalidad, sino que también pueden impulsar a los inmigrantes a denunciar delitos. El estudio Empowering migrants: Impacts of amnesty on colombian crime reports, publicado en 2020, analiza el impacto de la regularización de más de 200.000 inmigrantes venezolanos en Colombia en 2018. Los datos revelan que, si bien el nivel de delitos no tuvo cambios significativos, se produjo un incremento en las denuncias por delitos sexuales. En este sentido, el estudio sugiere que la legalización empoderó a las víctimas para acudir a las autoridades sin temor a la deportación.
Después de analizar los casos de Italia, el Reino Unido, Colombia y los EE. UU., una de las grandes preguntas es si estos estudios se pueden extrapolar al proceso que vive actualmente España. "Aunque no conozco estudios similares en España, el mecanismo parece bastante general. Dado que España es similar a Italia, en cuanto a la estructura económica y los patrones migratorios, confiaría en predecir reducciones similares de la delincuencia", apunta Pinotti. Y Baker coincide: "Sí, creo que los resultados son instructivos del plan actual en España, ya que también implica una regularización que permitirá un acceso mucho mayor al mercado laboral", apunta. "En general, sí, esperaría que los mismos mecanismos funcionaran. Es difícil ver por qué no lo harían", argumenta Fasani.