Sucesos

El autor del crimen de una mujer en Lleida ya asesinó a un preso hace dos décadas

Mario Casterás tiene un largo historial penitenciario, puesto que ha pasado más de media vida internado

Roser Garcia y Mario Casterás andando  por las Ramblas.
28/01/2026
3 min

BarcelonaSe llama Mario Casterás y tiene 65 años. Este miércoles ha entrado en la cárcel de Ponent como autor confeso del crimen de una mujer el pasado domingo en Lleida. Se presentó ensangrentado en la comisaría y confesó que acababa de matar con un arma blanca a una mujer de 53 años con la que compartía piso. No mantenían ninguna relación sentimental y no se están investigando estos hechos como caso de violencia de género. Casterás tiene un largo historial delincuencial y ha pasado varias veces por prisión.

En el año 2000 mató a un interno de la misma cárcel donde ahora ha ingresado, la de Ponent; un crimen que le valió una pena de 16 años de cárcel. Concretamente, golpeó a un preso con una barra de hierro en las duchas del gimnasio. Estaba celoso porque supo que su pareja también enviaba cartas a ese interno. Entonces, Casterás ya estaba en prisión por un atraco violento. A lo largo de los años, ha pasado por varias prisiones catalanas para cumplir esta segunda condena por homicidio: primero Ponent y después Quatre Camins, y también Brians 1 y 2, Lledoners y Puig de les Basses. Sin embargo, su primera condena se remonta a 1980 por una serie de atracos con su hermano. También la última pena fue por un robo con fuerza. Hacía apenas cuatro meses que había cumplido la condena y había salido de la cárcel de Brians 2.

El ARA conversó con Mario Casterás en el marco de un reportaje sobre la vida fuera de prisión. La entrevista fue en el 2022, cuando llevaba un año saliendo de Brians 2 habiendo cumplido una condena. Poco después, en el 2023, volvió a ser internado por este último robo con fuerza. "Ahora a vivir tranquilito, porque no pienso volver dentro", afirmaba en el 2022. "Lo que más me ha sorprendido es que la gente habla por el móvil a todas horas", añadía sobre el mucho tiempo que había pasado encerrado en el trullo. Ha pasado más de media vida. Una vez fuera, le perseguía la paranoia que "todo el mundo" le miraba por la calle, a la vez que él no paraba de mirar detrás de él. "Como en prisión, donde nunca puedes descuidar la espalda", explicaba este leridano, que al mismo tiempo admitía que se había acostumbrado a la vida en prisión, a que "todos los días sean iguales".

Su testimonio ejemplificaba un perfil de preso frecuente, ya que se encontró solo a la salida de la cárcel, sin tener lugar donde ir o una red familiar. El hombre directamente rechazaba los permisos penitenciarios porque no sabía qué echar del centro. Casterás formó parte del servicio de acompañamiento en el proceso de transición de prisión a la comunidad del departamento de Justicia. La preparación comienza en los últimos tres meses de la condena, cuando se permite la entrada de voluntarios en los centros penitenciarios para que tengan los primeros contactos con el preso acogido en el programa, y ​​sigue otros seis meses ya en libertad con el apoyo de algunas ONG y los servicios sociales del municipio donde residirá. Éste es el último paso hacia la reinserción, pero antes dentro de la cárcel hay muchos otros programas y actividades para intentar reconducir a los internos.

Ocho de cada diez no deben volver a ingresar

Sin embargo, esto no siempre se consigue, como ejemplifica la historia de Mario Casterás. El estudio de la reincidencia de los presos catalanes se realiza cada cuatro o cinco años al menos porque la reiteración delictiva no siempre aparece en los primeros años después de salir de prisión. El último estudio, al que ha tenido acceso el ARA, es del año 2020. Entonces, la principal conclusión era que ocho de cada diez internos que había en Cataluña en el 2015 no habían vuelto a ingresar en prisión hasta el 31 de diciembre del 2019. El 21,1% restante sí. Sin embargo, esta tasa era la más baja en 33 años –momento en el que se empezaron a realizar estos estudios desde el departamento de Justicia.

Hay varios factores que aumentan el riesgo de reincidencia, según el mismo informe. Uno de ellos es no tener ingresos previos en prisión. Por ejemplo, el riesgo aumenta significativamente si el interno tiene más de cinco ingresos anteriores. No tener permisos durante la condena también se considera un factor de riesgo, al igual que carecer de una red familiar o tener una situación de paro cronificado. En los delitos contra el patrimonio este riesgo es mayor que en los otros tipos penales.

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