El entorno de uno de los chicos ahogados en Tarragona inicia una colecta para el entierro
El club de fútbol La Floresta recuerda "un chico muy querido" y "un crack" en el terreno de juego
TarragonaEl entorno de los tres chicos que viernes murieron ahogados en la playa de Tarragona sigue totalmente consternado. El sentido minuto de silencio que el domingo se vivió en la Plaça de la Font, con la presencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y del alcalde de la ciudad, Rubén Viñuales, cerró un fin de semana trágico, pero el lunes, entre los preparativos para el tanatorio y las incansables llamadas de los medios de comunicación, tampoco ha sido más fácil. "Estamos totalmente desbordados y destrozados", explica a ARA el presidente del club de fútbol La Floresta, Pablo Pedro. Una de las víctimas, Maikel, de solo doce años, era jugador de este humilde pero orgulloso club de fútbol de Tarragona, en el que también se había formado otra de las víctimas, Elías, que justo acababa de fichar por otro equipo. El tercer chico que murió ahogado, Andine, era amigo de ambos. Aquel viernes había tres chicos más, que pudieron salvar la vida y pedir ayuda.
Para ayudar a la familia de Maikel a hacerse cargo de los gastos del entierro, el CD La Floresta ha iniciado una campaña para recolectar dinero. Según el presidente del club, "el Ayuntamiento de Tarragona se ha portado muy bien y ha pagado el tanatorio, pero el nicho son unos 12.000 euros y la familia no se puede hacer cargo". La cuenta corriente es la siguiente: ES54 2100 0789 0101 0041 7865.
"Un crack" con el balón
Desde el club destacan que Maikel era un chico "muy querido" y que era "un crack con el balón". Era el capitán del equipo y jugaba de delantero centro, pero también era bueno cuando lo ponían de mediapunta. Pablo Pedro explica que algunos equipos grandes ya se habían fijado en la joven promesa y que lo más seguro era que el año que viene lo hubiera fichado el Villarreal, club con el que La Floresta tiene un acuerdo de colaboración. Esto habría implicado un paso gigante para el chico, ya que el nuevo club se habría hecho cargo de sus estudios y, además, habrían empezado a pagar "algunos céntimos" a la familia. Maikel no sabía nadar y cuesta comprender cómo acabó ahogado. "No hace mucho fuimos a la playa y no dejaba que el agua le pasara de las rodillas. Tenía mucho miedo al mar", explica Pedro.
Los amigos y familiares de las víctimas lamentan que "los medios de comunicación están diciendo que los chicos estaban jugando en las rocas y no es cierto" y aseguran que fue la corriente la que llevó a los chicos hasta allí. También critican que los vigilantes de la playa no hicieron caso a los chicos cuando les avisaron de lo que estaba pasando, pero fuentes de los Mossos d'Esquadra aseguran que no hay indicios de ninguna mala praxis por parte de los vigilantes.