El puerto de Barcelona blinda los accesos para saber quién introduce la cocaína
Las autoridades preparan controles biométricos para verificar la identidad de los trabajadores y un sistema con IA para hacer seguimiento de los contenedores
BarcelonaA veces, los puertos casi son tan grandes como las ciudades que les dan nombre. El de Barcelona tiene una dimensión de 11 km2; más de 1.500 campos de fútbol, o el equivalente a los distritos del Eixample y Ciutat Vella juntos. La inmensidad de estas instalaciones y el agua que las baña son algunas de las principales adversidades para los cuerpos policiales en la lucha contra el tráfico de drogas. Pero, por sus características, también tienen una pequeña ventaja que las autoridades quieren ampliar en los próximos años: en una ciudad cualquiera puede entrar y salir quien quiera con total libertad, pero en el puerto solo lo pueden hacer aquellas personas que están autorizadas a hacerlo.
La memoria de la Fiscalía General del Estado del año 2026 continúa señalando el puerto de Barcelona como un punto “clave y estratégico” de la entrada de cocaína en Europa. El documento pone sobre todo el foco en la estiba, la zona donde se descargan y se mueven los contenedores que llegan. Llegan a hablar del “escandaloso protagonismo e impunidad de los elementos corruptos de la estiba”. En estas zonas, se afirma en la memoria, hay fallos en el control informático de las terminales y se pierden de vista algunos contenedores que se almacenan allí.
Pero el ministerio público también señala el intercambio de tarjetas y contraseñas entre trabajadores. Y, según ha podido saber el ARA, este es uno de los frentes que las autoridades policiales están intentando atacar ahora. “Entra gente al puerto que no debería entrar, gente que se hace pasar por estibador”, afirman fuentes conocedoras del puerto barcelonés. Actualmente, el sistema de acceso a las instalaciones es electrónico y se basa en unas tarjetas para fichar que son fácilmente intercambiables. Además, también se han producido casos de robo o de duplicación de estas credenciales.
Por este motivo, en el puerto de Barcelona se está trabajando para implantar controles biométricos en los accesos para identificar a todo el mundo que entra y sale del puerto mediante sus rasgos físicos. Ahora mismo, afirman fuentes consultadas por este diario, el sistema tecnológico ya existe y se puede utilizar, pero falta acabar de cuadrar algunos aspectos con respecto a la protección de datos. La previsión es que seguramente el año que viene ya puedan llegar los primeros controles biométricos.
Además, la policía que trabaja en el puerto también detecta que a menudo se mueven contenedores y que cuesta tener una trazabilidad de cada uno y de qué trabajador lo ha gestionado. Así, se está implementando un sistema de inteligencia artificial (IA) para intentar paliar estos agujeros de seguridad. Las autoridades también están planteando otras medidas, como la creación de un certificado de idoneidad para los empleados del puerto como filtro previo para poder trabajar allí, de manera similar a los controles que se exigen en los aeropuertos.
Posible cambio de tendencia
Diversas fuentes expertas en la lucha contra el narcotráfico alertan de un cambio de tendencia en los últimos meses. Si bien los puertos todavía tienen un papel protagonista, consideran que las medidas de seguridad que se están implementando en ellos y un goteo de detenciones –"Y no todas están saliendo a la luz", avisa una fuente policial– hacen que los narcotraficantes estén buscando otros métodos.
Por ejemplo, en 2025 las confiscaciones de cocaína en el puerto de Barcelona sufrieron un descenso muy notorio: se confiscaron 6,847 toneladas, cifra que supone un 72,88% menos que en 2024 y cerca de una tercera parte de las 19,24 toneladas de 2023. Aunque encontrar menos cocaína no siempre quiere decir que haya menos, los expertos lo consideran un indicador relevante.
Una fuente que se dedica a luchar contra el narcotráfico en el Levante español apunta que en el puerto de Valencia también se ha notado este descenso y lo atribuye a un operativo que realizaron hace un año con 81 detenidos. Afirma que las estructuras locales que había han quedado desgastadas y los narcotraficantes utilizan otros métodos para introducir la droga.
De hecho, en la búsqueda de nuevos métodos, las fuentes consultadas plantean la posibilidad de que cada vez los narcotraficantes utilicen más los submarinos para transportar droga, una técnica que, hasta ahora, no era muy habitual en España. "En los puertos hay más temor a la policía que hace unos años", afirman fuentes policiales, que añaden que últimamente también se están destinando más recursos operativos además de las mejoras tecnológicas.
Además, las mismas fuentes explican que esta tendencia se repite en grandes puertos europeos. Consideran que los narcotraficantes utilizan cada vez menos la técnica del gancho ciego –poner cocaína escondida en un contenedor en origen– y que están impulsando la descarga con narcolanchas en el Estado, después de que la cocaína viaje desde Sudamérica hasta África en barcos más grandes.
No hace falta ir muy lejos para verlo: el jueves se anunció la desarticulación de un grupo que llevaba cocaína de Andalucía hacia Europa, pasando por Cataluña. Esta cocaína, hasta 3.000 kilogramos, iba en fardos que muy probablemente –así lo apunta la investigación, pero no está del todo confirmado– habían entrado en narcolanchas.
Esto no significa, sin embargo, que los males de los puertos ya estén resueltos. La Fiscalía sigue avisando de que los cárteles de la droga han conseguido establecer estructuras complejas en la misma red portuaria que les han permitido introducir, en algunos casos, contenedores con cocaína oculta con una frecuencia semanal.