"Cinco bomberos han dormido en el suelo del comedor de casa por si reavivaba el fuego"
Vecinos de la Anoia relatan a l'ARA cómo han pasado la noche confinados por el incendio que ya ha calcinado 500 hectáreas
La Puebla de ClaramuntCora Farré estaba tranquilamente sentada en el sofá de su casa, en la urbanización de les Garrigues de la Pobla de Claramunt, cuando sus padres entraron gritando, que tenían que marcharse, que se les quemaba la casa. Las siguientes 24 horas han sido una lucha constante contra las llamas en la zona cero del incendio de la Anoia, que ha quemado casi 500 hectáreas y ya está estabilizado. "Todos llorábamos, no sabes qué tienes que coger, qué dejas para siempre", recuerda de los primeros instantes. Explica que su padre y su hermano talaban los árboles más cercanos a la casa para evitar que el fuego llegara allí y lo perdieran todo mientras esperaban a los Bomberos de la Generalitat, que han trabajado toda la noche para minimizar el impacto del fuego en las casas. "Cinco bomberos han dormido en el suelo del comedor de casa por si reavivaba", explica.
Por suerte, tienen una pista de trial en su casa que les ha servido de cortafuegos –para poder circular con la moto tienen limpio el sotobosque–, pero dice que el incendio sí que ha calcinado las casas de otras vecinas de la urbanización. A lo largo de todo el martes han continuado mojando la zona con cubos de agua para que el fuego no reavivara, y a pesar de los esfuerzos los bomberos todavía no lo dan por controlado. El Grupo de Estructuras Colapsadas del cuerpo está evaluando las casas que han quedado afectadas por el incendio en la urbanización. Este martes por la noche los vecinos pudieron volver a casa, aunque hay seis edificaciones con afectaciones de diversa consideración.
Más abajo, en el centro de la Pobla de Claramunt, la situación durante las primeras horas del incendio también era de pánico. Lo primero que hizo Jordi Còdol al ver las llamas a tocar de su casa fue enviar a su hijo Marià, de 14 años, con los abuelos, fuera de la zona de peligro. Dice que ha quemado todo el bosque que tienen encima de casa, donde ha pasado confinada una de las peores noches de su vida. "El viento iba arriba y abajo, era un polvorín. Todos hemos pasado miedo, y ahora seguimos intranquilos", reconoce. Horas después el pueblo se despertaba con humo en las calles y un fuerte olor a quemado.
"Es una vida perdida"
Los vecinos que no han podido marcharse del pueblo han estado toda la noche encerrados en casa mientras los servicios de emergencias trabajaban. Todos los testimonios con los que ha hablado el ARA aseguran que se sentían seguros, a pesar de ver tan cerca el incendio, por la presencia de los bomberos y la policía en las calles. Lamentan, eso sí, las pérdidas que han tenido, como por ejemplo Jordi Carceller, que tenía unos olivos que dice que ya da por perdidos. Ángeles dice que hace 18 años que vive en el pueblo y que no había vivido nunca una situación como esta, que cree que ha pasado por la falta de prevención. "No está bien cuidado, está todo muy seco y lleno de vegetación", lamenta.
Otras personas que también han sufrido las duras consecuencias de este incendio son los propietarios de las naves de los polígonos próximos al incendio. De hecho, los hay que directamente han visto cómo el fuego ha arrasado su negocio. "Es una vida perdida", lamentan los propietarios de la colchonería Macotoya, una empresa "de toda la vida" que hacía veinte años que estaba instalada en el polígono. Explican que lo han perdido todo. A un kilómetro de la nave calcinada los Bomberos continúan rociando con hidroaviones el terreno que todavía humea. En total, han resultado afectadas ocho naves industriales: dos con afectación total, tres con afectación parcial y tres con afectación leve, dos de estas por humo
Dani, Sandra y Cristina son trabajadores de Screen Protectors, una empresa justo al lado de la colchonería que, en cambio, se ha salvado del fuego. Explican que cuando se declaró el incendio no quedaba nadie en la empresa, y que por suerte las llamas no llegaron. "Pensamos: «La siguiente será la nuestra»", recuerdan, y dicen que la situación se habría complicado, ya que dentro de la empresa hay "maquinaria y hierro que habrían sido una carga importante para el fuego". Explican que entre las naves las hay que tienen trigo y otros productos químicos, y que "si el fuego hubiera ido saltando podría haber sido un polvorín". "Si los Bomberos no hubieran llegado a parar el fuego a tiempo habría sido una tragedia", admiten.
Evolución favorable
La consejera de Interior, Núria Parlon, ha asegurado que el incendio evoluciona favorablemente y que las próximas horas serán "decisivas" para poder darlo por controlado. "Las temperaturas son muy altas y el viento de marinada a veces complica la intervención, pero es un incendio que ha evolucionado muy favorablemente", ha destacado. En cuanto a las causas, la consejera ha dicho que los Agentes Rurales las están investigando y que todavía no se puede avanzar nada. El jefe de intervención de los Bomberos del incendio de la Anoia, Miguel Villa, ha explicado que el cuerpo está alcanzando los objetivos que se había marcado y que están centrando los esfuerzos en el flanco izquierdo, el que avanzaba hacia Vilanova del Camí e Igualada, con quemas controladas del GRAF y trabajos con maquinaria pesada.
También tienen los ojos puestos en la cabeza del incendio, que es donde existe el peligro de que alguna réplica pueda saltar la carretera C-15. Si salta la carretera puede avanzar hacia Castellolí y llegar a Montserrat, una línea roja que los servicios de emergencias quieren evitar a toda costa. Villa ha dicho que la bajada de humedad y el calor están haciendo que haya alguna réplica, pero ha asegurado que hay efectivos del cuerpo en todo el perímetro del incendio "para poder actuar de forma inmediata si hay cualquier llama o réplica". "Las sensaciones son buenas, pero insistimos en que ahora entramos en el periodo en el que hay que prestar más atención", ha remarcado. El fuego se originó el lunes por la tarde y obligó a Protección Civil a pedir el confinamiento de 33.000 vecinos.
Por otro lado, desde el inicio del incendio, el SEM ha atendido a nueve personas: un hombre en estado menos grave trasladado al Hospital de Igualada, cinco personas en estado leve trasladadas al mismo centro hospitalario y tres personas que no han requerido traslado.