Seguridad

Del tabú del yihadismo en Ripoll a la captación de terroristas solitarios

Los conflictos en Irán y Gaza agilizan los procesos de radicalización

El acto de la asociación Itran
08/04/2026
4 min

Barcelona"¿Qué provoca en un joven de 13 años que la persona con más poder del mundo hable de los iraníes como animales y hable de aniquilarlos? ¿Y si, además, te sientes excluido, te dicen «mono» o «musulmán el que no salte»?" Es la pregunta que plantea el investigador del CIDOB Moussa Bourekba en el marco de una jornada en Barcelona sobre yihadismo, organizada por la asociación Itran. Según los participantes en el acto, el conflicto en Gaza o el ataque de Estados Unidos a Irán no provocará un aumento del número de terroristas yihadistas, pero sí una "agilización" de los procesos de radicalización.

Durante el último año, se detuvieron un centenar de personas en todo el Estado relacionadas con el yihadismo. De estas, 27 estaban en Barcelona. Una cifra alta que responde sobre todo a un cambio en la manera de actuar de los cuerpos policiales. "No creo que haya subido la radicalización, sino que ahora la detectamos en la fase inicial", ha argumentado un teniente de la Guardia Civil especializado en este campo, que ha puesto énfasis en el cambio de actuación de los terroristas después de la caída del Estado Islámico. "Ahora son actores solitarios, autónomos", ha añadido.

Ya no se trata de grandes grupos terroristas que actúan coordinadamente y tienen sus miembros esparcidos por Occidente. Ahora los grupos terroristas son "expertos en algoritmos" y hacen campañas de "difusión" a través de las redes para llegar a los potenciales terroristas. Esto implica, según un analista estratégico de los Mossos d'Esquadra, que no haya "grandes atentados" sino un "goteo de acciones".

Esta radicalización afecta sobre todo a los más jóvenes: el perfil de los terroristas gira alrededor de la franja de edad de los 20-22 años. Ha bajado la edad porque las organizaciones terroristas islámicas han puesto el foco en estas personas, grandes consumidoras de contenidos en las redes, en las que buscan, sobre todo durante la adolescencia, una identidad propia. Los Mossos también han detectado una "simplificación del discurso", "mucho más visual" para generar "fascinación", ha explicado el agente de la policía catalana, que ha puesto un ejemplo real sobre las situaciones que se pueden dar en un instituto cualquiera de Cataluña: adolescentes de 13 años que hacen un fotomontaje con una metralleta y un mapa de la escuela creado con una aplicación. "¿Cómo actúas?", se ha preguntado el policía.

El anfitrión del encuentro, el presidente de Itran, Mohammed Alami, ha sido rotundo en su parlamento, en el que ha asegurado que hoy en día hay más "guetos, aislamiento y división" respecto a la comunidad musulmana que nunca, y que los centros que acogen a muchos de los inmigrantes que llegan a Cataluña desde el Magreb u otros países musulmanes hasta los 18 años (hasta los 21 hay ayudas) son parte del problema porque abocan a los jóvenes a la "prostitución", "el narcotráfico" o el yihadismo: "Son tan fáciles de captar". La síndica de agravios, Esther Giménez-Salinas, tampoco es partidaria de estos centros porque "están pensados para niños de hace 10 o 12 años".

Los atentados de 2017

La muerte de 16 personas en Cataluña, en agosto de 2017, a manos de un grupo de jóvenes de Ripoll ha centrado buena parte de la jornada. Alami ha sostenido que si hubiera habido voluntad política y se hubiera trabajado el problema de la radicalización de estos jóvenes desde otra óptica, los atentados de 2017 en las Ramblas "se habrían podido evitar".

"En Ripoll se hicieron muchas cosas mal, también después del atentado", ha explicado el profesor de la UB y director del máster en prevención de la radicalización Xavier Torrens. Uno de los principales problemas es que se convirtió en un "tabú" lo que pasó y no se habló abiertamente: "Desde 2017 no se ha hecho ninguna acción en el Institut Abat Oliba [de Ripoll], ni para trabajar la islamofobia ni el racismo antioccidental. Si no se ha hecho allí, ¿qué se hará en el resto de municipios catalanes?", ha planteado Torrens, que ha puesto el ejemplo de un estudio de más de 100 páginas del Consell Comarcal del Ripollès en el que la palabra yihadismo solo aparecía una vez: "¿Cómo quieres solucionarlo si no lo nombramos?"

Un silencio administrativo y político "para no herir sensibilidades" que ha sido un error, según Bourekba, el cual ha querido dejar claro que los jóvenes de Ripoll que cometieron los atentados fueron "manipulados", pero algunos ya se habían radicalizado antes de conocer al imán. El investigador ha remarcado la importancia de no tener una "visión reduccionista de la integración" como pasó con estos jóvenes, que a ojos de la opinión pública catalana aparecieron como personas integradas en Cataluña porque "hablaban catalán". Hay que ir más allá, hablar con ellos y conocerlos.

El agente de la Guardia Civil que ha participado en la jornada ha admitido que hay un problema en la manera como se aborda esta cuestión desde el ámbito político: "Son los políticos los que utilizan el odio para ganar votos, ¿cómo les podemos pedir a ellos que hagan campañas para combatir el odio?". Una idea que ha remachado el ponente del acto, el catedrático de la Universidad de Oviedo Juan Ferreiro: "Si los poderes públicos exhiben odio, no se podrá resolver".

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