La Casa Navàs quiere recuperar el torreón
Esta torre octogonal coronaba el icónico edificio modernista de Reus hasta que en 1938 un bombardeo, durante la Guerra Civil, la derribó
ReusEl 26 de marzo de 1938 una bomba lanzada por la aviación franquista cayó en el corazón de Reus, en la plaza del Mercadal, y afectó a la Casa Navàs. El proyectil causó desperfectos en la parte superior del edificio y derribó la torreón que coronaba uno de los edificios más emblemáticos de Reus, joya modernista construida a inicios de siglo por Lluís Domènech i Montaner. Afortunadamente, la planta noble no quedó afectada y durante los años 40 se reconstruyó la parte superior del edificio, pero no la torreón. Más de ochenta años después, el actual propietario de la Casa Navàs, Maser Grup, ha decidido reconstruir este elemento tan característico. Desde julio pasado ya se está trabajando en el edificio, pero antes de poner el primer andamio ha habido mucho trabajo.
Desde 2023, Xavier Nualart, arquitecto técnico y aparejador de la empresa Constècnia, que ejecuta las obras, está trabajando en el proyecto de reconstrucción del torreón, de los arquitectos Joan Tous y Pau Jansà. Están implicados diferentes artesanos –un cantero, un vidriero y un taller de forja–, además de una empresa especializada en estructuras de acero inoxidable. Desde el inicio de los trabajos, todos los martes todos los técnicos implicados realizan una visita de obra para evaluar sobre el terreno su evolución. Antes ha habido una fase de preestudio para interpretar y readaptar el proyecto realizado por los arquitectos, con un grupo de visitas a la Casa Navàs para trabajar sobre el terreno.
Han estado dos años haciendo estudios de diseño, estudios de 3D para ver la estructura, y después, todo esto se ha ido plasmando en los diferentes talleres. La torratxa es una torre octogonal, que en uno de los tramos sólo tiene cuatro caras, con una escalera de caracol en el interior, que cuando esté reconstruida hará que el edificio supere los 19 metros de altura desde el suelo y cambiará elskyline de la plaza del Mercadal.
"Estamos partiendo de la base de lo que había, reconstruyendo la torre desde abajo hasta arriba de todo, e intentando adaptar algunos elementos que persistieron, que no quedaron derribados", explica Nualart, que añade: "Lo más complicado ha sido el arranque en lo que respecta a la adaptación de la estructura, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos sino estructura la, porque teníamos la estructura que no había quedado sino que la estructura de la estructura, porque tal como esta definida no tenía que estructura antes era todo un elemento de piedra".
La base de la reconstrucción del torreón es una estructura interior de acero inoxidable, un esqueleto al que han ido apretando las piedras, con paneles metálicos de estos nervios que van atornillando, soldando y adaptando la piedra a la estructura. "Hemos adaptado la obra al código técnico que tenemos ahora, en el que debe haber una estructura que dé estabilidad a todo el conjunto", explica Nualart.
Artesanos implicados
Existen diferentes artesanos implicados en el proyecto. Uno es el cantero encargado de hacer los diferentes elementos de piedra que componen la torre. Un maestro vidriero de Sabadell y un taller de Santa María de Palautordera que se encarga de los trabajos de forja son también elementos clave del proyecto. La glorieta que corona la torre tiene unos elementos de hierro forjado que confluyen en una especie de unión con unos arcos pequeños, y después ya comienza la veleta en forma de barco con los puntos cardinales. Los artesanos deben colaborar estrechamente entre ellos, como es el caso del cantero con el forjador. También existe una empresa especializada en estructuras que ha fabricado e instalado la estructura de acero inoxidable, la gran novedad del nuevo torreón, ya que antes era toda de piedra y ahora contará con un esqueleto metálico.
Los diferentes talleres de los artesanos que trabajan en la obra empezaron primero trabajando con la empresa encargada de la estructura de acero inoxidable, que preparó una pequeña muestra de cómo sería la torre y, junto con el cantero, hicieron un pequeño recorte de la estructura a escala, pero no en inoxidable sino en hierro normal. verdad para ir encajando las piedras.
Tecnología del hierro
"El encargo era difícil, evidentemente. Se enmarca dentro del movimiento modernista, que seguramente tiene como parte más epidérmica, más visual de las decoraciones, del color, pero también detrás hay una tecnología del hierro, que permite hacer estos almacenes que hay en los bajos, con grandes luces y otras cosas menos visibles", explica Tous.
El arquitecto considera que la torratxa es un elemento muy importante en la composición del edificio: "Es un edificio que tiene la fachada principal en la plaza del Mercadal, pero después la fachada gira hacia la calle de Jesús. En esta esquina se sitúa en la torratxa, que es un elemento que articula estas dos fachadas; Navàs como una casa importante, una casa que tiene un torreón. Era conocido popularmente también como El Campanaret, como un campanario que de alguna manera pone la casa en relación con el campanario de la Prioral de San Pedro, que es aquí mismo.
Tous señala que no están seguros de si la escalera de caracol de dentro del torreón era toda de piedra o había una parte de piedra y quizá el último tramo de madera, porque hay otros ejemplos de Domènech y Montaner con escalera de madera también interior, pero que para reconstruirla han hecho una adaptación tecnológica de la normativa actual, que "evidentemente es una normativa exigente y garantista". La tosta sufre con el viento. "Si la hacíamos sólo con piedra no cumplía con la normativa. Lo que hemos hecho es toda una estructura interior de acero inoxidable, que es la que le da rigidez y estabilidad y la que nos garantiza el comportamiento estructural. Por fuera, los elementos de piedra van sustentados sobre esta estructura metálica", apunta. Por tanto, aquí sí hay un cambio de comportamiento y una tecnología diferente a la que utilizó Domènech i Montaner, aunque el propósito del proyecto es que fuera lo más parecido posible al proyecto original.
Mucha documentación
"Es importante remarcar que no hemos tenido que inventarnos nada porque teníamos los planos originales del proyecto, pero sobre todo mucha documentación fotográfica. La tosta era muy fotografiada, con algunas fotografías de muy buena calidad que nos permiten ver el detalle de las decoraciones y cómo era toda la composición. Esto ha sido importante; si no hubiera habido esta documentación,".
El arquitecto señala tres razones que les han ayudado a entender que reconstruir el torreón era una buena decisión. Una es la importancia del aterrizaje en la composición del edificio, y por tanto que el edificio no se entiende sin el aterrizaje, porque es este elemento que articula el giro de las fachadas. La segunda, que tenían mucha documentación y no ha tenido que inventar nada. Y tercero, que la desaparición del torreón no se ha debido al paso del tiempo sino a consecuencia de un bombardeo. Apunta, eso sí, a la complejidad de conjuntar los elementos que no se derribaron con los nuevos como uno de los grandes retos del proyecto de reconstrucción.
Los trabajos continúan para que la torreón pueda lucir en breve en lo alto de la Casa Navàs. Es un trabajo que requiere mucha coordinación entre las partes implicadas y es pronto para poner una fecha de finalización de las obras, pero en el horizonte se encuentra la fiesta mayor de Sant Pere, en junio. Lo que está claro es que en unos meses, la Casa Navàs lucirá como lo hacía durante sus primeras décadas de existencia. Y la plaza del Mercadal, el kilómetro cero de Reus, ya no será la misma.