Anna Callís (Caliui): “Las ‘influencers’ somos el equivalente a tu amiga que te recomienda cosas”
Creadora de contenido
BarcelonaHeredera de una de las pastelerías más icónicas de su ciudad natal, Anna Callís (Olot, 1994) –conocida en las redes como Caliui– no tiene precisamente un perfil bajo. Finalista de MasterChef, periodista de formación y creadora de contenido de oficio, reconoce que la palabra que define mejor su labor profesional desde hace dos años es influencer, aunque "da un poco de sensación de showoff y de cringe". En conversación con el ARA, la primera distinción que hace es entre microinfluencers –“entre 30 y 50.000 seguidores”, el espacio en el que se mueve desde que se hicieron virales sus primeros vídeos– y macroinfluencers, como Maria Pombo, por poner un ejemplo de referencia, que hacen “un contenido más general, que es más fácil que guste a todo el mundo, pero no gustará muchísimo a nadie”, explica. “Las influencers complementamos el boca a boca de toda la vida. Somos el equivalente a tu amiga que te recomienda cosas –añade–. Las marcas apuestan cada vez más por microinfluencers porque, aunque tengamos menos seguidores, nuestro target es bastante más específico y fiel”.
Desacomplejada y reflexiva, Caliui no se limita a hacer de influencer de las marcas. A menudo comparte consejos de vida –"statements", tal como ella los llama– sobre temas diversos, como la importancia de conocerse a uno mismo o de seguir la intuición. Son cápsulas que contagian una vivacidad desbordante, en las que se da una versión hiperbólica de Anna Callís: “Intento compartir cómo navego por la vida: la reflexión, el look, el lugar, el hábito, la rutina… Supongo que hay un punto de frivolidad, pero si lo digo es porque pienso que es importante”. Uno de sus rasgos más característicos es que mezcla el catalán y el castellano con el inglés de una manera tan natural e indiscriminada que sus followers seguro que deben haber mejorado en vocabulario anglosajón. “Yo vendo mis hypes”, presume. Respecto a la gente que cree que los influencers no trabajan, Caliui lo rebate: “Parece que no hagas nada, pero no paras. Es un trabajo full-time”, asegura.
Consciente de sus privilegios –Londres, Milán y Madrid son algunas de las ciudades donde complementó su formación periodística, con másteres en hibridaciones creativas, moda y arte–, Callís apuesta por este camino porque, dice, se puede expresar sin cánones y hablar de lo que quiera desde sus códigos. “Todavía no estoy reaching my potential. Puedo hacer mucho más”, avisa. En un momento en que se habla de una hipotética caída de los influencers, ella lo tiene claro: “Es el método de publicidad más rápido y eficaz hoy en día. Si lo haces bien, puedes ganar más dinero que con cualquier otro trabajo”. Aunque confiesa que “es difícil mantener la frescura y la espontaneidad” del principio, ya prepara nuevos formatos, como un pódcast en el que entrevistará a deportistas para descubrir su lado más humano. “Lo que más me interesa son las maneras de vivir. Siempre he sido muy humanista y filosófica, lo que más me gusta es divagar y encontrar la palabra más adecuada para cada cosa, la más genuina”, afirma.
Los vídeos de Caliui destacan formalmente por la brevedad y la austeridad en los recursos técnicos. A veces no necesita ni un micrófono para hacer llegar el mensaje al público. “Los vídeos que más triunfan son los menos pensados, nunca sabes qué va a explotar. Funciona mejor un vídeo que he grabado en doce segundos, con una toma en la que casi me caigo, que otro más trabajado”. Su originalidad radica en el hecho de que no aspira a un nivel de perfección absoluto en la imagen que proyecta o en la periodicidad de las publicaciones, sino que hace de la falta de recursos técnicos un elemento de proximidad. “Soy bastante raw y subo veinte fotos iguales; a quien no le guste, que no mire. Si vas con un nivel de exigencia demasiado alto, al final tu cuerpo lo rechaza”. A su línea editorial puede encajar orgánicamente cualquier mensaje, cualquier producto, cualquier evento, sin que su entusiasmo creador se vea eclipsado. La alegría de vivir es la materia prima con la que trabaja, y buscarla la llena de satisfacción.