Luthea Salom: "Siempre la encuentro cambiada, y siempre para bien. Cada vez me gusta más"

Una ciudad pequeña, acogedora y donde se camina lento es el lugar preferido de la cantante

La Luthea Salom en el Eixample de Barcelona
21/08/2026 - 08:01 h.
2 min

Luthea Salom, a pesar de haber nacido en Barcelona, no vive allí desde los dieciocho años, y de los dos a los ocho años emigró a Canadá. La cantante y diseñadora de moda infantil de Lillies Dream, que vuelve aquí cada año, por Navidad y en verano, para estar con la familia, reconoce que tiene un vínculo emocional con la capital catalana, y seguramente por eso es su lugar preferido de Cataluña: “Es pequeña y acogedora, nada que ver con Manhattan, en Nueva York, donde vivo habitualmente. Aquello es como una jungla, más peligrosa, siempre en alerta, mirando quién se te acerca”. Dice que en Barcelona está más relajada y tiene la sensación de estar de vacaciones, que ya lo está cuando viene, pero tiene más que ver con una manera de sentir la vida aquí.

Explica que en los treinta y dos años que lleva visitando ininterrumpidamente Barcelona, la ciudad ha cambiado muchísimo: “Siempre la encuentro cambiada, y siempre para bien. Cada vez me gusta más”. Argumenta que le parece más cosmopolita y le resulta mucho más atractiva que cuando vivía allí, que todo el mundo era blanco y muy igual. En cambio, ahora conviven diferentes culturas, como pasa en Londres o Nueva York, y es una ciudad más abierta.

Para ella, es alegre, limpia y ruidosa aunque se respire una especie de relax, y siempre la compara con Manhattan: “Allí nadie se sienta en una plaza a tomar algo con los amigos. Si tienes una hora libre tienes que llenarla con lo que sea, tienes que estar siempre produciendo, si no tienes la sensación de que pierdes el tiempo”. Le gusta que el relax forme parte de la vida y se valore. Cree que es más saludable descansar para disfrutar y también para después poder trabajar mejor. Nota mucho esta manera de percibir el tiempo en el ritmo a la hora de caminar. “Es una de las cosas que más me llaman la atención, aquí se camina mucho más lento, se nota que os tomáis las cosas con más calma”, confiesa Salom.

Cuando llega a la ciudad le gusta ser fiel a un par de rituales gastronómicos. En invierno son los churros de la calle Avinyó, “que deben salir en alguna guía porque últimamente hay unas colas infinitas". "El churrero se está forrando, me alegro por él”. Y en verano, es la horchata de la Orxateria Torroneria Verdú, en el barrio del Eixample, cerca de casa los padres, donde no para de entrar gente: “Es la típica con tres mesas, un ventilador y dos bancos fuera donde se sientan las señoras, y mi madre y yo con los perros”. También aprovecha las estancias para quedar con los amigos de siempre. "Fui aquí a la escuela, al instituto y a la universidad, y mantengo amigos de aquella época”, dice. Se mueve sobre todo por el Eixample, el barrio gótico, va hacia el mar y le gusta pasear por Gràcia, perderse por sus calles, “y descubrir algún rincón con encanto, que todavía quedan”, asegura.

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