Naim Smaili: "Las vistas son espectaculares. Estoy tan pendiente de mirarlas que dejo de pensar"

Buscando en las redes nuevas destinos el 'tiktoker' descubrió su lugar preferido

24/08/2026 - 10:29 h.

Al tiktoker Naim Smaili y a sus amigos les gusta buscar en las redes sociales lugares bonitos para después ir a conocerlos. Explica que desde Aviñón, donde viven, han ido muchas veces a la Barceloneta y a Lloret de Mar, y que aprovechan para descubrir nuevos destinos los fines de semana, y también entre semana si tienen disponibilidad: “Hemos ido a ríos, al pantano de Sant Ponç y a diversas playas de Cataluña. Nos interesan sobre todo playas escondidas y tranquilas, donde si quieres jugar o saltar no molestas a nadie”. Para este verano ya tiene una lista de calas de la Costa Brava. “Estamos mirando cositas muy bonitas”, dice ilusionado.  Desde que tiene coche, que en septiembre hará cuatro años, aprovechan para salir del pueblo. Normalmente son siempre los mismos, un grupo de cinco amigos de la escuela, que han crecido juntos. Con un coche les basta, pero si les acompaña su hermano o se apunta más gente se reparten en dos o tres vehículos. En el coche es donde ha versionado canciones infantiles como El caracol ya no saca cuerno, Juanito ya no baila y Mohamed ha matado a Patufet, que se han hecho virales. Hace un par de años, en una de estas escapadas fueron a la cala Vallcarca de Sitges, que se ha convertido en su lugar preferido de Cataluña: “Saltamos desde unas rocas. Al principio pensaba que no saltaría, debían ser unos tres metros, me daba impresión, pero después me atreví y acabé saltando un par de veces. Si hubiera sido más alto no habríamos saltado. Yo, que soy el responsable del grupo, no les habría dejado saltar”. Lo recuerda como un día fantástico, en el que rieron y disfrutaron mucho. Llegaron hacia el mediodía y estuvieron en remojo hasta la puesta de sol. Después se cambiaron de ropa y se compraron unos tacos para comérselos tranquilamente desde uno de los miradores: “Tuvimos mucha suerte, porque prácticamente no había nadie. Estábamos solos viendo la puesta de sol”. Aprovecharon para hacerse fotos y vídeos, y todos tienen un recuerdo bonito de aquel día. Para Smaili, lo especial es que allí arriba se está tranquilo. El mirador tiene una rotonda pequeña con una acera donde suelen sentarse: “Las vistas son espectaculares, se ve una parte de Sitges, el puerto, la playa, el mar en el horizonte y todas las casas que hay alrededor”. Cuanto más arriba están, menos se oye el rumor de la gente en la playa. Aquí es uno de los espacios donde se está más en paz. “No hay ruido, la cabeza no se colapsa, estoy pendiente de las vistas y dejo de pensar. Se te abre la mente y te inspiras”, explica. Desde entonces han vuelto dos o tres veces, y siempre queda maravillado.