El análisis de Antoni Bassas

1976-2026, de la Diada de la esperanza a la del miedo

La de 1976 fue una Diada valiente, que reunió a todo el mundo. A la Diada de 2026 le ha pasado como al mundo: demasiado miedo y poca esperanza

10/09/2026 - 11:42 h.

Un análisis como este tiene fundamentalmente un sentido, que es ayudarnos a entender a todos juntos en qué clase de país vivimos, o en qué clase de mundo vivimos, y hay noticias de hoy que ayudan mucho.Por ejemplo: esta madrugada Donald Trump ha prometido que si el Partido Republicano mantiene la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado en las elecciones del 3 de noviembre pagará a “cada americano adulto un dividendo” de 5.000 dólares. Donald Trump: “Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos, ambos, gracias a nuestra enorme fuerza y a nuestro éxito económico, pagaré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de los Estados Unidos de América”.Está tan preocupado por los resultados que ya quiere comprar el voto. Y lo envuelve con la retórica triunfalista de siempre, asegurando que vamos tan bien, y hablando como un empresario que dirige una empresa y no un país, y prometiendo un dividendo. Es tan bajo que no hace falta extenderse. Y menos mal que promete dinero y no amenaza con deportaciones si no le votan, pero todo llegará. No es que no tengan vergüenza, es que tienen un plan: perpetuarse en el poder, hacer dinero e impedir que les procesen, si hace falta, acabando con la democraciaOtra: Sánchez ha cumplido su promesa de hacer públicos todos los informes que recibió sobre la entrada masiva en Ceuta, con la intención de demostrar que nadie lo vio venir. Pues bien, los avisos retratan al gobierno español, ya que el CNI avisó de las llamadas para un asalto a la valla y por mar, pero sin prever su magnitud. Si los papeles retratan a Sánchez, ¿por qué los publican? Porque se agarran a una parte de la verdad: no recibieron ningún informe. Recibieron whatsapps y llamadas. Pero sí que hubo avisos. Se ponga como se ponga, la previsión del gobierno español fue nula, y la gestión lenta, y por tanto mala. ¿Y qué va ofreciendo Sánchez? Frases afortunadas para disfrute de TikTok, Instagram o X. Como esta:Pedro Sánchez: “Por lo que respecta a los insultos, señoría, usted me ha llamado autócrata, dictador, incluso me llaman perro. Me llaman perro, sí, sí, me llaman perro. Mire, le digo una cosa, señor Abascal: a diferencia de usted, yo puedo ser perro, pero no tengo amo”.No tiene dueño, pero la creatividad dialéctica no es suficiente cuando hay una crisis como la que Marruecos le ha creado a Ceuta. Todo esto es un teatro que no se sostiene.Debe tomar nota Salvador Illa. Ayer dimitió Josep Lluís Trapero, su gran fichaje para la dirección general de la Policía, por las razones que expusimos: Trapero es muy Trapero y no se avenía con la consejera Parlon. Y ayer quedó claro que la gota que colmó el vaso fue el nombramiento de Sílvia Catà como nueva jefa de los Mossos, hasta el punto de que Trapero dimitió el día en que se debía presentar a la nueva jefa del cuerpo, noticia histórica porque es la primera mujer que dirigirá la policía. En fin, estas cosas pasan en política, pero ha sido otro golpe (y bastante visible) en la carrocería del gobierno Illa. Ha tenido que sustituir cinco cargos en un mes. Justo ahora hace dos años que llegó a la presidencia, está a la mitad del mandato, tiene presupuestos para el año que viene, pero tiene problemas en Educación, en Sanidad, en Interior, con la movilidad, y ya no se sostiene el discurso de que venía un Gobierno que sí sabría gestionar (a diferencia del “desorden” con los Gobiernos independentistas). Este Gobierno muestra hoy señales de dificultad para solucionar los problemas, y el presidente debería pensar que no se van con frases más o menos afortunadas. Y así llegamos a una nueva Diada, a una nueva Fiesta Nacional. Mañana hará 50 años de la primera después de la dictadura franquista. La de 1976 fue una Diada tolerada, porque el gobernador civil de la época prohibió la celebración en Barcelona. Fue una Diada valiente, en la que se consiguió utilizar sin miedos el término “Diada Nacional”, y, sobre todo, reunió a todo el mundo. Aquella unidad es hoy el mensaje. Hoy hay menos valentía, más cálculo, más heridas por el Procés y una extrema derecha con una visión excluyente de la catalanidad. A la Diada le ha pasado como al mundo: demasiado miedo y poca esperanza.Buenos días.