Estados Unidos

Trump busca un milagro en Dallas y promete un cheque de 5.000 dólares si los republicanos ganan las midterms

El presidente, anegado por la impopularidad, convierte las legislativas en un referéndum personal

Trump este jueves de madrugada en Dallas
10/09/2026 - 07:21 h.
4 min

WashingtonDonald Trump ha querido volver a la campaña electoral de 2024, pero el tiempo, como decía el poeta, hace sus estragos. Lee Greenwood cantando "God Bless the USA". Los ataques al expresidente Joe Biden. Incluso los mismos eslóganes. La intervención del presidente estadounidense este jueves de madrugada en el American Airlines Center de Dallas ha sido una sucesión de ecos de aquella convención en Milwaukee, donde se consagró como figura mística después de sobrevivir al atentado de Butler. En un pico de impopularidad histórico, Trump se ha encomendado a aquella fe ciega que lo catapultó al poder hace dos años y ha ligado su destino al de los candidatos republicanos que se juegan el escaño este noviembre.

"Os pido que hagáis ver que estoy en la papeleta electoral cuando votéis", ha dicho el presidente a un estadio que, lejos de estar lleno hasta la bandera como hace dos años, estaba sembrado de asientos vacíos. La afirmación seguramente ha caído como una losa sobre la cabeza de muchos congresistas que durante los dos días que se celebra la convención ya se han buscado otros quehaceres para evitar contagiarse de la impopularidad de su líder. A 25.000 dólares la entrada, el test de lealtad resultaba extremo incluso para el sueldo de un legislador. Especialmente después de más de medio año de guerra en Irán. Campaña militar que el mandatario ha vuelto a defender -"No teníamos opción"- y de la que ha bromeado diciendo que rebautizará el estrecho de Ormuz como "el estrecho de Trump".

Pero si el misticismo no obrara el milagro, Trump también tiene un aliciente más terrenal para acabar de convencer a los indecisos: 5.000 dólares. Mirando a los ojos de unos ciudadanos que cada día pierden más poder adquisitivo, el presidente ha asegurado que enviará 5.000 dólares a cada ciudadano si los republicanos mantienen el control de las dos cámaras del Congreso. "Así pues, si los republicanos ganan, vosotros ganáis con nosotros... Se llamará el dividendo Trump", ha afirmado el presidente. El mandatario ha pasado de prometer abundancia y prosperidad en 2024, a ofrecer ahora un parche económico. De dónde obtendrá los más de 1,35 billones de dólares que se calcula que costará, o cómo lo podrá aplicar, no se sabe.

El anuncio también es un triste eco de una táctica de la cual probablemente Trump tomó nota en 2024. El multimillonario Elon Musk, entonces convertido en el principal paladín del trumpismo, sorteó un millón de dólares entre los votantes registrados para movilizar al electorado conservador.

Trump en una disyuntiva similar a la de Harris

Sin probablemente ser del todo consciente de ello, Trump se ha encontrado repitiendo las mismas consignas de campaña que esgrimieron contra él tanto Biden como la vicepresidenta Kamala Harris. Entonces, cuando los demócratas gobernaban y buscaban la reelección, el lema era "si no nos votáis, llegará Trump". Ahora, el republicano entona la misma cantinela desde el otro lado del ring y señala la supuesta amenaza "comunista": "Si perdemos, perderéis la frontera, perderéis las rebajas fiscales, perderéis vuestra seguridad y protección, perderéis vuestra riqueza". El presidente estadounidense ya no está prometiendo "la edad dorada" de los EE. UU. Ni siquiera ha hecho mención de la idea con la que tomó posesión en 2025 y con la que impulsó su candidatura en 2024.

Uno de los grandes errores de Harris en 2024 fue la incapacidad de prometer a los votantes un cambio real. La vicepresidenta tenía el reto de demostrar que, aun estando en el poder, su presidencia podría marcar una diferencia con la administración Biden. Ahora, Trump ha querido ponerse en la misma disyuntiva cuando no tenía necesidad de hacerlo - se trata de unos comicios legislativos- y cuando, de hecho, algunos congresistas tenían la esperanza de que no lo hiciera.

En 2024, los estadounidenses estaban descontentos con Biden porque los buenos datos macroeconómicos del país no se traducían en sus hogares y decidieron confiar en la promesa de Trump de que abarataría el coste de vida. El republicano gobierna, pero la gasolina y la comida suben. El galón de gasolina (unos 3,7 litros) ya supera los 4,22 dólares de media, y la libra de carne picada (unos 453 gramos) ya cuesta unos 6,98 dólares de media. En octubre del año pasado, ya se había encarecido hasta los 6,23 dólares. La solución que ofrece el magnate a esta problemática es apropiarse de parte de las reservas de petróleo venezolano que todavía están por explotar e importar toneladas de carne extranjera exenta de aranceles. Una decisión que todavía ha castigado más a sus bases rurales, ahogadas ya por la guerra comercial y las redadas del ICE en el campo.

Texas, estado fronterizo y rural por excelencia, se convirtió en un bastión republicano en 2024. En parte, esta fue la razón por la que hace meses que el mandatario decidió celebrar esta "histórica" convención en Dallas y demostrar su fuerza. Pero el guion que el republicano ya tenía escrito no es el que se está narrando en la pantalla. A dos meses de las elecciones, un joven pastor presbiteriano ha logrado convertir la carrera para el Senado en una contienda competitiva.

El demócrata James Talarico se ha convertido en una amenaza real para el candidato republicano, Ken Paxton, quien solo convence al presidente. En un estado donde Trump ha logrado que "tejano" y "demócrata" sean casi un oxímoron, el joven capellán ha puesto en duda esta premisa. Por eso, Trump ha vuelto a defender su apuesta por Paxton esta noche: "¡Tenemos que lograr que salga elegido; si hace falta, volveré a Texas una, dos, tres veces... las que hagan falta!".

Trump quiere creer que conserva el carisma que lo devolvió a la Casa Blanca en 2024. Esta madrugada ha demostrado que si hace falta, puede poner sobre la mesa de los hogares estadounidenses 5.000 dólares. Por si acaso, al final, resulta que el tiempo sí que ha hecho sus estragos.

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