El análisis de Antoni Bassas: 'Lunes y nada. La Candelaria llora en los andenes de Cercanías'

Somos un país que necesita que le rescaten. Y el rescate debe ser multimillonario y sostenido en el tiempo, porque el cambio climático va a castigar cada vez más a los servicios ferroviarios. E incluso con esto no será suficiente. Es necesaria voluntad política. Y digámoslo claro: la voluntad política de ningún gobierno español nunca ha sido priorizar la movilidad en Cataluña

02/02/2026
2 min

Tal y como era de prever, ha llegado el lunes y en la lotería de los trenes de hoy no ha habido suerte. Renfe ha acabado ofreciendo servicio por carretera donde todavía no puede ofrecerlo en tren.

La mayoría de tramos se realizan en autobús, porque continúan las revisiones de vías, taludes y otros elementos cercanos a las vías. Es un nuevo fracaso que el portavoz de Renfe en Catalunya, Antonio Carmona, ha tratado de cubrir recordando que el Govern dijo que hoy la movilidad estaría garantizada, y lo estaba, porque con la combinación de trenes y autobuses había oferta de transporte público. El problema es que no es verdad. El martes de la semana pasada, la consellera Paneque dijo que hoy lunes ya habría "normalidad" en el servicio, tal y como funcionaba "antes de la crisis", porque se preveía mantener los cortes y los buses hasta el viernes y que el fin de semana se pudieran "ir retomando los tramos" cortados, por lo que el Govern contaba que ya lunes se desarrollara el servicio sin planes alterna, "normalidad" en los trenes de Cercanías. Pues no, la normalidad sigue siendo la falta de servicio. Pere Macias ha explicado esta mañana que, con lo que el Govern sabía el viernes, hoy parecía que habría servicio, pero que ahora las revisiones son muy rigurosas. En cualquier caso, el fracaso de Cercanías es un fracaso del Govern, con origen en Madrid, pero cuando cientos de miles de catalanes no pueden aspirar a moverse con normalidad lo que fracasa es el Govern.

Lean este reportaje que firma Abril Lozano, con el gráfico título de: "He llegado a llorar en el andén de la impotencia".

Casos de personas que viven en Sant Fruitós de Bages y trabajan en Barcelona, ​​o que viven en Gelida y van a Vilafranca del Penedès, o que viven en Girona y van a Barcelona, ​​o deben ir de Granollers a Castelldefels, todas desgastadas física y emocionalmente, con experiencias como nadie que se pueda ir a buscar, de madrugada, "de madrugada, de mañana" han esperado horas y horas en la estación sin recibir ninguna información clara. O que cuando Cercanías falla, tener que pedir a alguien que te venga a buscar en coche: "Acabo implorando a mi pareja, amistades o familia para que vengan a recogerme. Necesito una red de personas que me rescaten".

Pues eso, somos un país que llora en los andenes y necesita que le rescaten. Y el rescate debe ser multimillonario y sostenido en el tiempo, porque el cambio climático va a castigar cada vez más a los servicios ferroviarios. E incluso con esto no será suficiente. Es necesaria voluntad política. Y digámoslo claro: la voluntad política de ningún gobierno español nunca ha sido priorizar la movilidad en Cataluña.

Buenos días.

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