El análisis de Antoni Bassas

Juntos y la difícil relación con Sánchez

La relación Junts-PSOE, es decir, Puigdemont-Sánchez, está rota sin reparación. Ayer, en Junts, alguien me decía: “Sánchez no debería chulearse tanto y despreciarnos tanto”.

26/06/2026

PP, Vox y Junts pidieron ayer la dimisión de Sánchez o que se someta a una cuestión de confianza a través de una votación que no tiene valor práctico porque Sánchez ni dimitirá ni se someterá a una cuestión de confianza. La votación tiene valor político, claro, porque hace 3 años Junts votó a favor de la investidura de Sánchez y ayer le pidió que se retire en una votación. Y al mismo tiempo, no es ninguna victoria para el PP, porque no tiene los votos de Junts para una moción de censura que, esta sí, podría hacer caer a Sánchez. Y a pesar de todo, ayer, en el momento de los resultados, ambas bancadas gritaban y aplaudían.

Los socialistas aplaudían a Sánchez y los populares gritaban “dimisión”, que, de hecho, es lo único que pueden hacer, gritar. La situación continúa siendo, pues, de bloqueo absoluto: ni el PSOE puede aprobar un presupuesto ni el PP una moción de censura.

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La posición de Junts, no por conocida, no deja de sorprender: anteayer, el grupo de Junts en el Senado se abstuvo en la votación de una moción del PP que pedía lo mismo, elecciones. Y ayer, en cambio, votaron a favor. Y entre ambos días, Junts propuso por boca de Míriam Nogueras que Sánchez hiciera un Starmer, o un Mas, un paso al lado, para investir a un presidente socialista que convoque elecciones el año que viene. Junts quiere y duele. Y si no hace presidente a Feijóo no es solo porque el PP vaya con Vox, sino porque a pesar de las evidentes limitaciones de Sánchez para aplicar la ley de amnistía, es mejor que la presidencia del gobierno español todavía esté en manos del partido que la llevó al Congreso que no en manos del PP, que de ir en contra ha hecho una razón para vivir. Desde el punto de vista político, e incluso personal, la relación Junts-PSOE, es decir, Puigdemont-Sánchez, está rota sin reparación. Ayer, en Junts, alguien que está en la cocina de todo me decía: “Sánchez no debería chulear tanto y despreciarnos tanto”. Hasta aquí, pues, una historia que comenzó una noche electoral loca en la que cuando los partidos y los periodistas empezaron a hacer números se dieron cuenta de que si los 7 diputados de Junts querían, Sánchez, perdedor de las elecciones, podía ser presidente.

Junts sabía que la única oportunidad de hacer volver a Puigdemont era Sánchez, dispuesto a llevar la amnistía al Congreso a pesar de haber dicho que no era legal (y aquello de Illa de “ni amnistía ni nada de eso”).

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Mientras tanto, recordarán que ayer les decíamos que lo que venía no sería un cambio de gobierno sino un cambio de sistema de partidos, con un PSOE más obediente al sistema. Para que vean dónde estamos,  ayer Vox intentó que el Congreso reformara la ley electoral para evitar el fraude en el voto por correo. Ya estamos donde está Donald Trump: en caso de derrota, decir que el resultado de las elecciones está amañado. Incluso el PP dijo que una cosa es desconfiar del gobierno y otra desconfiar del sistema electoral. Pero la semana política española acaba con un Sánchez aún más débil y los problemas de la sociedad por atender.Buenos días.