Vox prepara el terreno para cuestionar el resultado de las próximas elecciones españolas
El PP también se abona a alguna de las teorías conspirativas sobre un posible fraude sin ir tan lejos como los de Abascal
MadridEl tiempo que le queda a la actual legislatura en el Estado es una de las grandes incógnitas que hay ahora mismo en la política española. Mientras Pedro Sánchez proclama su voluntad de resistir tanto como pueda y el PP se encomienda al desgaste que pueda sufrir el presidente español por la sucesión de escándalos, desde Vox la estrategia es la de proclamar el "peligro" que pueden suponer los próximos meses si el líder socialista continúa en el poder. La reacción de los de Santiago Abascal a la sentencia del Tribunal Supremo contra José Luis Ábalos ha sido la de advertir que lo que tildan de "mafia criminal" socialista está dispuesta a hacer "cualquier cosa" para mantenerse en la Moncloa hasta 2027. Y también más allá de esa fecha electoral. "Lo peor vendrá ahora", vaticinan. El escenario casi apocalíptico que presenta la extrema derecha incluye la hipótesis de que Sánchez podría "robar" las próximas elecciones españolas.
Se trata de una tesis que Vox hace tiempo que plantea y alimenta, en línea con la extrema derecha mundial. La desplegó Abascal este miércoles durante la comparecencia de Sánchez en el Congreso cuando denunció abiertamente una presunta "trama" para "alterar el resultado de las próximas elecciones". El presidente español replicó que los "más de 40 procesos electorales" celebrados desde que gobierna se han hecho "de forma modélica". "Su terraplanismo electoral no es defender la democracia, es preparar la excusa para su próxima derrota", replicó el líder socialista. Al PP, especialmente Isabel Díaz Ayuso en Madrid, también han incorporado algunos de los argumentos con los que los de Abascal despliegan esta teoría de un supuesto riesgo de fraude electoral. Ahora bien, la extrema derecha va todavía más allá y en el pleno del Congreso de esta semana también propuso la tramitación de una iniciativa que ni siquiera contó con el sí de los populares, que se abstuvieron.
El texto de Vox que la cámara baja no tomó en consideración planteaba reformar la ley electoral para "reducir las posibilidades de potencial fraude" en el voto por correo. ¿Cómo? Estableciendo que el escrutinio de las papeletas que hayan llegado por esta vía no presencial se tengan que poner en una urna separada y que el escrutinio se tenga que hacer por separado. "Una cosa es desconfiar del gobierno y otra muy diferente es desconfiar del sistema electoral", afirmó el diputado del PP Rafa Hernando durante el debate de este martes, en el cual defendió las "múltiples garantías" de la actual legislación esgrimiendo que no existe "ninguna prueba" de que jamás se haya podido alterar el resultado de unos comicios por la custodia del voto por correo. Ahora bien, en lo que sí que coinciden los populares con Vox es en la decisión de sembrar dudas en cuanto a la concesión del derecho a voto.
La ley de limpios
"Hace años que este gobierno impulsa fórmulas cada vez más discutibles para ampliar el cuerpo electoral incorporando al censo personas que ni viven ni han vivido en nuestro país para compensar la creciente desafección que provocan los escándalos y la corrupción [en torno al PSOE]", subrayó Hernando. El diputado popular hacía así referencia a una disposición de la ley de memoria democrática, llamada ley de nietos, que ha abierto la puerta a otorgar la nacionalidad española a los descendientes de los exiliados durante la dictadura y también a otras personas con vínculos con el Estado, ya que se está haciendo una interpretación extensiva. Según datos del ministerio de Exteriores, hasta el 31 de marzo de este año unos 2,4 millones de personas habían iniciado los trámites para conseguirla y ya se habían aprobado 545.000 expedientes. El hecho de obtener la nacionalidad española da opción a estas personas a votar en los comicios a través de la inscripción en el censo electoral de españoles residentes ausentes (CERA). Una participación que suele ser muy baja: en las últimas elecciones generales de 2023, de los que podían votar, solo fue del 10%. El recuento se hace por provincias y en la mayoría de ellas salió también victorioso el PP con el PSOE como segunda fuerza, hasta el punto de que en Madrid los populares le arrebataron un escaño a Sánchez y pasó a necesitar el sí de Junts a la investidura.
A juicio de Vox, en todo caso, uno de los motivos por los que Sánchez quiere aguantar hasta el final es porque está trabajando en una "tupinada electoral a través de la ley de nietos". Cuanto más pueda "estirar los plazos", más nacionalizaciones podrá otorgar para "cambiar" los resultados en favor del PSOE, sostienen los de Abascal, que dan por hecho que se trata de votantes que optarían mayoritariamente por la izquierda. Es decir, su teoría se basa en presuponer lo que votarían estos nuevos españoles. En el debate de este miércoles, el líder de Vox acusó a Sánchez de estar repartiendo pasaportes a Cuba, "solo a adeptos al régimen", y con la connivencia de las autoridades locales, "controlar" los sobres para enviarlos a circunscripciones clave que pueden alterar el reparto de escaños.
En una línea análoga, Ayuso incluso ha cuantificado el impacto que tendría en las elecciones madrileñas, previstas también en 2027. Según la presidenta de Madrid, podría alterar el reparto de hasta 10 escaños. El PP también ha acusado a Sánchez de haber aprobado la regularización de inmigrantes con el objetivo de alterar el censo, si bien sus beneficiarios no obtendrán el derecho a voto ni en unas elecciones españolas ni en unas autonómicas a corto plazo. "Les mueve la estrategia tóxica y destructiva copiada de Donald Trump", proclamó el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro en el debate de este martes, en el que la mayoría plurinacional se llevó las manos a la cabeza ante las "ocurrencias" de Vox.