Cartas a la Directora
07/03/2026
¿Hay guerras y guerras?
Salimos a la calle contra las agresiones militares cuando la injusticia nos conmueve, y gritamos: "¡No a la guerra!" Y hacemos bien. En todas las guerras mueren inocentes, y todo el mundo sufre. Casi siempre hay un agresor y un agredido, aunque la política después lo envuelva. La oposición a la violencia parece consenso. Pero el grito no es siempre suficientemente equitativo. Hay conflictos que mueven a manifestarse y al compromiso activo —como las recientes agresiones a Palestina tras los asesinatos del 7 de octubre—, y otros que generan un rechazo más tímido, con la boca pequeña: la invasión de Ucrania, Sudán, y tantos escenarios olvidados. Ahora se añaden nuevos frentes: Irán, ataques de Pakistán contra Afganistán. En algunos casos, la respuesta pública parece depender más de la presión mediática o de la ideología que de un principio firme. Como si hubiera muertos más o menos inocentes. Defiendo que el "No a la guerra!" sea coherente. Juan Pablo II lo dijo con claridad: "La guerra nunca es una solución". En caso de existir, el uso de la fuerza debe ser estrictamente defensivo y protector. La realidad es compleja, cierto. Pero la coherencia moral no debería depender del relato dominante ni de las narrativas que nos vienen. ¿O quizás sí que hay "guerras y guerras"?
Xavier Serra
Gerona
Mujeres invisibles
Se habla mucho de educación sexual, pero ¿dónde está la educación con perspectiva de género? ¿Dónde queda una historia que enfoque y contemple los logros de hombres y mujeres por igual? Hay muchas preguntas que no sabríamos responder si no nos hubiéramos formado a nosotros mismos. ¿Qué función realizaban las mujeres en la prehistoria? ¿Qué pintoras destacan en cada época? ¿Hubo filósofas importantes? En todos los libros (desde parvulario hasta bachillerato) debería haber representación femenina, de igual modo que masculina. Es más, yo propondría que los libros educativos tuvieran que pasar un test que midiera la aparición y visibilidad de las mujeres. Siempre habrá una versión sesgada de quien relata lo sucedido. Sin embargo, debe contrastarse la información desde varios puntos de vista, en lugar de hacerlo exclusivamente desde el punto de vista masculino. La historia es de quien la cuenta y, hasta ahora, los hombres han tenido ese poder.
Laura Pascual López
Barcelona
Disfrutar del teatro sin interrupciones
Tuve la "suerte" de ver la obra de teatro La corona de espinas, de Josep Maria de Sagarra, en el Teatro de La Lonja de Lleida. Y lo pongo entre comillas porque, desgraciadamente, y por culpa de la falta de educación y de respeto de algunos espectadores, tuvimos que aguantar unos cuantos teléfonos móviles (yo conté ocho) sonando. Y no uno, ni dos, sino hasta tres veces. Y en momentos claves de la representación, donde las palabras y los silencios te hacen emocionar. Se trata de una obra maravillosa, con una carga dramática enorme y fantásticamente interpretada por todas las actrices y actores. Y me hago crees de lo que será tener que concentrarse en un texto extremadamente difícil teniendo interrupciones continuas de personas que no tienen la decencia de poner sus móviles en silencio. Sólo actores y actrices de la calidad de los que estaban en el escenario son capaces. Como leridana siento mucha vergüenza por lo que pasó y por eso quiero enviar mis disculpas a toda la compañía. También quiero aplaudir las palabras totalmente acertadas de la actriz Àngels Gonyalons cuando acabó la representación, llamando la atención a las personas que con una absoluta falta de respeto nos dañaron momentos claves de la obra, especialmente al final.
Alexandra Ferrero Bisart
Lleida